miércoles, 18 de noviembre de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXVIII

Pues si que ha pasado volando el tiempo.

Resulta que desde que no paso por aquí ya nos hemos dado hasta el lujo de poner algunos detalles en casa. Por supuesto aún queda mucho por hacer y cosas básicas que comprar, pero dado que tenemos algunas habitaciones a las que damos más uso que a otras, pues siempre está bien hacerte la vida más fácil.

Para empezar ya tenemos cama. Una bien grande y bien cómoda. 180 de ancho por 2 de largo. Y también tenemos sábanas y ¡hasta almohadas!¡A lo locoooo!


                          Una vez más contamos con la colaboración de Epi y Blas Enterprises para el                                montaje de la estructura. En la imagen podemos observar (más o menos) la concentración del momento.

Pero, (siempre hay un pero en esta obra) no tenemos luces en el cuarto. La causa. La instalación eléctrica XDDD

Por supuesto, ¿iba a salir algo en condiciones? Bueno, realmente no es que esté mal hecha del todo, en realidad funciona mejor de lo que debería. Explicación: la primera noche que dormimos allí nos percatamos de que había focos que aunque estuvieran apagados aún seguían teniendo cierto brillo. No es que alumbrase demasiado, pero si que se veía perfectamente donde estaba el foco. Algo así como cuando acabas de apagar la tele y aún queda cierto brillo fluorescente (igual con las teles nuevas eso no pasa, pero vamos, en las de toda la vida así era). El caso es que en la primera noche entre la novedad, el silencio y que  yo duermo con los ojos abiertos (eso si que da susto y no los posibles fantasmas), me costó lo mío conciliar el sueño. 

La cosa quedó así, porque en ese momento no nos íbamos a poner a trastear con los cables, pero en siguientes visitas hicimos varias pruebas. No nos resultaba del todo agradable la idea de que hubiera corriente por ahí suelta que no sabemos de dónde viene ni a dónde va. Y mucho menos, que los electrodomésticos se fueran a tomar por saco por una subida de algo... Así que tester en mano nos pusimos a investigar. Y en varios intentos, y con testigos y todo, comprobamos que teníamos energía más que de sobra XDD. De hecho fue de lo más entretenido comprobar que teniendo la corriente quitada de toda la casa fuimos capaces de saltarles los plomos a los vecinos de arriba y ¡sólo juntando dos cables! La luz verde que salió de ahí fue de lo más alegórica. Y las carreras en el piso de arriba buscando su propio cuadro eléctrico fueron muy clarificadoras.

Hemos llamado al electro-duende que nos hizo la  instalación, pero de momento a la espera estamos de que haga su aparición estelar. Mientras tanto, nuestras luces se van poniendo poco a poco mediante el ancestral arte de "prueba-error", porque al ser un montón de focos por habitación, encontrar qué cable va con qué cable nos está enriqueciendo con un montón de conocimientos de alto nivel. No descontaría yo que próximamente servicios de artificieros se pusieran en contacto con nosotros. Nuestro arte a la hora de cortar el cable verde o el amarillo no tiene parangón.

Mientras tanto, también tenemos en espera la adquisición de una encimera para la cocina. Y no es tan fácil como parece, porque hacen falta una serie de mediciones exactas para que todo encaje perfectamente. Pero claro, antes de tener una encimera hay que decidirse por el fregadero que se va a poner, y ¿¡alguien tiene idea de cuantos tipos de fregaderos hay en el mercado?! ¡Es un infieeeeeeeeerno decidirse! Con un hueco, con dos, redondo, cuadrado, rectangular, rectangular redondeado, rectangular con aristas, sobre-encimera, bajo-encimera...

Bien. Ya nos hemos decidido. Sabemos qué fregadero queremos. Próximos pasos, subir un poco el murete de la cocina donde irá la encimera y dedicarnos a pedir presupuestos y a visitar marmolerías donde nos hagan esa parte importante de la cocina, ya que sin eso, ni pones fregadero, ni placa para cocinar ni tienes donde apoyar la taza para prepararte un triste colacao mañanero.


En la imagen, de frente podemos ver el lugar donde irá el fregadero. A la izquierda irá la placa y a la derecha será lugar de comer cuando tienes prisa (primeramente tenemos que subir un murete donde están apoyados los armarios.

Por cierto, se aceptan donativos para pagar la encimera. Solo hace falta sugerir querer hacerlo y se os facilitará un número de cuenta donde  hacer el ingreso. Por favor, que sean ingresos de tres cifras en adelante y en positivo.

En próximos episodios: cómo montar un baño pequeño sin perder un brazo en el camino y la respuesta a si solucionaremos el "problemilla" con la instalación eléctrica.

viernes, 9 de octubre de 2015

Primera prueba.

Y bien, 

¡por fin ha llegado el día! 

Este fin de semana pasado hemos dormido por primera vez en nuestro "Little Escorial" y bueno, la verdad es que me costó la vida conciliar el sueño XDD.

Aún quedan un montón de cosas por hacer, pero la perspectiva de pernoctar en el lugar que tanto tiempo nos está llevando nos resultaba de lo más atractiva.

Ya tenemos un cuarto de baño completo. Falta colgar el espejo y poco más, pero siempre puedes lavarte los dientes en el lavabo y luego mirarte el jeto en el espejo que está en mitad del pasillo esperando su turno de ser colocado, e intuyo que será este fin de semana largo.

También hay un cuarto que tiene todas sus luces puestas y hasta enchufes donde poder cargar el móvil (cuestión de vital importancia, al menos para mí). De hecho es la habitación que aparece en la entrada anterior. Aún nos faltaba un colchón donde dormir, pero como ante las inmensas ganas de hacer noche en casa rápidamente ideamos el lugar de descanso ideal. Otra cosa no, pero de imaginación y creatividad vamos sobrados.


Para quienes no conozcan la trayectoria completa de esta obra resumiremos diciendo que lo que hace las veces de colchón son, en realidad, tres piezas de copopren, usadas, normalmente, para aislar las paredes en las que hemos puesto pladur. ¡Ah, el pladur! ¡Qué hermoso verano el de 2014! En mis escasas tardes libres poniendo placas untadas con el pegamento más tóxico del mundo. Ahí hemos perdido años de vida fijo. (Esta vez de verdad, tomo nota para contaros ese capítulo, porque tiene algunos momentos sin desperdicio.)

Bueno, y en la imagen podemos ver como tres colchonetas de aislante acústico hacen las veces de lugar de descanso y reposo de los valientes. Que no se diga que no aprovechamos las cosas. Porque lo cierto es que varias de ellas son las que faltan por poner en la entrada. En cuanto a la almohada; cortesía de la madre de nuestro súper héroe.

Disponíamos de lo primordial: lugar de reposo, luz y agua caliente, además de un portátil y un disco duro petao de series. Y bueno, desde el albor de las obras contamos con dos sillas de plástico que normalmente están en la terraza, pero ante la fiesta de pijamas que íbamos a montar en casa, se nos ocurrió que les podríamos dar una limpieza para poder utilizarlas dentro de casa. ¡Oye tú! ¡Como dios! Salón y dormitorio todo en uno, e irónicamente es el único de los tres espacios de la casa que no será ni salón ni dormitorio. Será el lugar de reunión para el culto judeo-masónico de las seis cuerdas, con biblioteca y acceso a internet y televisión. Vamos, el cuarto del ordenador de toda la vida, con sus trastos incluidos y todo.

Ahora ya solo quedaba pasar la tarde del siempre traumático domingo y ver qué se contaba nuestra casa. 

El caso es que aunque yo haya vivido toda la vida en un pueblo de aproximadamente 3000 habitantes, resulta que mi cuarto da a una carretera donde pasan coches a todas horas, está enfrente de unas vías del tren de cercanías que funciona desde las 6 de la mañana hasta las 11 de la noche y cerca de un aeropuerto, con lo que los aviones pasan bastante cerca. Pues con todo esto, duermo como una marmota y solo me despierto cuando mi despertador viene a darme en la cabeza con un mazo y a decirme que o me pongo en marcha o va a ser la carrera en paralelo con el tren llegando a la estación la que me despierte del tirón.

En cambio, en la prueba piloto en mi propia casa, la habitación habilitada a tal efecto resultó ser la más silenciosa del lugar y tanto silencio no hacía sino inquietarme. De hecho llegó un punto en la noche en la que me esperaba que hicieran su aparición estelar los fantasmas y espíritus del edificio. Eso si, clarinete lo llevan si se pensaban que me iba a largar de allí porque la casa estuviera encantada... Más les vale aprender a convivir conmigo, porque me pienso pegar un Chanquete de cuidao XDD. 

P.D. ¡Fantasmas de mi casaaaaa! ¡Yo os invocoooooooo! Si queréis apareceros, que sea bien pertrechados con unas pizzas y algo de beber :D (Nunca se sabe, y cuantas menos cosas dejes al azar, mejor, que imagina que se aparecen con un purecito y unas verduritas a la plancha XD).







martes, 29 de septiembre de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXVII

Madre mía todo lo que ha pasado desde que no doy señales de vida por aquí...

Ha pasado todo el verano. Con sus vacaciones, sus días libres, sus excursiones a la playa, al monte, a la piscina... 


No, en realidad no. 

Hemos pintado. Repintado. Lijado (necesitamos nuestra dosis). Vuelto a pintar e indagado e imaginado maneras de pintar los bordes de la pared con el techo. Tras poner cinta de carrocero y ver que no funcionaba lo intentamos con papel, con un cartón, con una plancha de madera, con un rodillo pequeño, con un pincel minúsculo... y nada, las pedazo de kflañweñrewuas no terminaban de quedar bien, así que en estos momentos vivimos un período de convivencia tolerada. Sabemos que están allí (manchurrones en blanco y gris que invaden la zona del otro color). Los vemos. Nos ven. Los veis.


   En la imagen podemos apreciar como el color del techo invade sin compasión la pared. Y aunque, como se puede intuir a la izquierda, vemos que había cinta de carrocero pegada en el techo, le ha importado un pepino. 

Aunque he de aclarar un punto. No somos tan inútiles como pueda parecer. De verdad que habíamos puesto la cinta con todo el cuidado del mundo. Pero tras terminar de pintar ha quedado patente que las paredes no están rectas del todo, así que eso complica un poco lo de hacer líneas rectas. Pero como he mencionado previamente, no nos olvidamos, y ya estamos ideando nuevas maneras de disimular esas malditas faltas.

¿Qué más? ¡Ah, si! Nos habemus lux:


Aclarar algo. La foto es panorámica y por eso parece que la pared del fondo está doblada. Las irregularidades de nuestras paredes no llegan a ese punto.

Ante esta imagen no puedo evitar que en mi mente suene música celestial. Pero con coros y arpas y de todo, ¿eh? A día de hoy la cosa está algo más avanzada. Ya hasta tenemos algún interruptor y todo... ¡a lo locooooo! Y bueno, este fin de semana hemos ido armados con el Rainbow secuestrado de la casa de mis progenitores y le hemos dado pero bien al suelo y a las rendijas. Los vecinos nos aman con locura. Lo se. Toda la tarde de un domingo con la aspiradora funcionando crea unos vínculos afectivos difícilmente quebrantables. Pero, a estas alturas de la obra, el fin justifica los medios, y todo lo que suponga un avance para terminar, es bienvenido.

De hecho, hasta hemos contado con ayuda externa con la bendición de nuestro superhéroe, el cual, por cierto, ya tiene hasta su propio avatar:

Lija-Man


¡Con antifaz y todo! Le falta una capa de mugre, pero para la foto siempre nos ponemos guapos, ¿no? Predigo que en breves tendrá su propio cómic y poco después su serie de dibujos.

Como decía, nuestro periplo se ha alargado tanto que hasta hemos logrado que haya gente que empatice a tal nivel con nuestra andadura que sufren cuando nosotros sufrimos, se alegran cuando nosotros nos alegramos, y se mueren de ganas porque terminemos, al igual que nosotros. De hecho, aprovechando mi ausencia durante una semana me ha buscado sustituto y ha roto el dúo indestructible de Lija-Man y Mugrosi, por el de Epi y Blas Enterprises. El voluntario para venir a formar parte del nuevo equipo ha presentado unos antecedentes más que notables de que iba a saber desenvolverse con soltura entre restos de escombros y botes de pintura.


  En la imagen podemos ver cómo el equipo de Epi y Blas Enterprises lidian con el dobrel techo de pladur para realizar firmes incisiones circulares en las que depositar posteriormente los focos que alumbrarán dicho espacio. Vamos, que taladro en mano estaban agujereando el techo.

Así que yo me he pirado una semana de vacaciones con el sano propósito de recuperar mis niveles de vitamina D. Por pura necesidad. Absolutamente terapéutico. Por supuesto para que mi salud adquiriese niveles óptimos, mi compi de viaje y yo decidimos que Islas Canarias era un destino más que apropiado. Concretamente Tenerife.

Una semana en la playa, en la piscina, en la montaña, dentro de un túnel volcánico, en un paseo en barco para ver delfines, de compras (de estas no muchas que desde que soy tan miserable que le debo pasta al banco debo mirar tres veces antes de soltar los txines XDD), en el parque acuático, en el zoo... , ha logrado que mi estado de salud, tanto físico como mental, esté dispuesto a afrontar lo que se aproxima: la vuelta a la rutina en el curro y un inminente fin de obra. Porque si, señoras y señores. Las grandes parrafadas contando las miserias que nos han ido aconteciendo parece que llegan a su fin.


Al menos eso espero.


viernes, 7 de agosto de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXVI

Como ya adelantaba en el capítulo anterior...

¿Qué gremio faltaba por tener su minuto de gloria en ésta, nuestra saga interminable? Pues efectivamente: los carpinteros. 

Antes de nada, me gustaría señalar que en general soy buena gente. Le echo paciencia a las cosas e intento no perder los papeles en la mayoría de los casos. Otra cosa es que ya me vengan buscando las cosquillas desde el minuto cero. Entonces, pues bueno, podría decirse que mi cerebro cortocircuita y tenemos un caso de Dra. Jekill y Mrs. Hyde (and run for your life). 

Hecho ese apunte, retomo el hilo principal del capítulo del día. Mis carpinteros. Esos maestros de la madera. Esos seres que con una gubia y una sierra pueden hacer que tus ideas se conviertan en realidad o que tus pesadillas cobren vida. ¿Alguien se anima a apostar por alguna de las dos opciones?

El caso es que hace unos meses este mismo equipo de dos nos puso el suelo. La verdad es que fue visto y no visto. En dos, tres días nos habían puesto un suelo nuevo. Estábamos alucinando.

Meses después:

Mugrosi: - Oye, ¿qué le pasa a la puerta? No abre
Lija-Man: - Ni idea. ¿Se habrá caído algo delante?

Abrimos la puerta y la primera impresión que tenemos es la de que el cartón que tenemos cubriendo el suelo se ha abombado a causa de la humedad de la pintura. Mirando más antentamente nos percatamos de que lo que se ha abombado no es el cartón si no el suelo. La junta de dilatación se había quedado corta con lo que el suelo se había levantado. ¡Que no cunda el pánico! Al día siguiente vienen a poner la puerta de la calle, lo solucionan y listo.

Día siguiente: Aunque es lunes tengo el día libre, así que ni corta ni perezosa voy a ver cómo va el proceso de montaje de la puerta y si les ha quedado claro las zonas del suelo que hay que arreglar.
Tras andar varias horas friendo a preguntas a los carpinteros sobre el montaje de la puerta de la calle me pregunta uno de ellos, como quien no quiere la cosa - Oye, ¿tú no te vas a casa a comer?- ¡¿Será descarado el tío?! ¡¿Acaso está sugiriendo que me vaya un poco a tomar por saco?! Pues yo, como fiel seguidora de Verano Azul en casi todas sus emisiones decidí que de mi casa no me moverán, con lo que les estuve haciendo compañía un buen rato más mientras me dedicaba a sacar fotos del montaje de la puerta. Finalmente me fuí a casa a comer, aunque, al más puro estilo de Terminator les avisé con un - ¡Volveré! 

Bien, pues varias semanas después vuelven nuestros especialistas en madera para montar la cocina. ¡Siiiii, bieeeeeeen! ¡Tenemos cocina! Pero, como todo en esta casa, el asunto no quedó bien asentado a la primera. 

Mi compañero de fatigas había hecho acopio de un tubo para la campana extractora de aire. Para que no hubiera ninguna confusión, tras dejar el suelo de lo que sería la cocina limpito (remítome al capítulo XXIV), dejamos el mencionado tubo bien a la vista, apoyado contra la pared en la que en un futuro iría la campana. También, antes de irse, nuetro nuevo super héroe de moda Lija-Man les indica que la altura de la cocina debía ser de entre 90 a 91 cms de altura. Lo que fuera, pero dentro de ese rango. Señoras y Señores. Hagan sus apuestas. ¿A qué altura tenemos cortada la cocina? 
A continuación, unos minutos musicales para meditar la respuesta:

Y ahora, la respuesta al misterio: ¡89 cms¡ ¡Cortaron a 89 cms! Tras decirles directamente que entre 90 y 91, que menos no. Tras apuntarselo en un papel. Tras hacer marcas en la pared y anotar la altura en la blanca pared. ¡A 89 cms! Pero es que el cúmulo de desdichas no acaba ahí. ¿Para qué? Al día siguiente volvemos y ¿qué nos encontramos? Que el tubo que les habíamos dejado bien a la vista lo había obviado y que en cambio habían puesto otro flexible que no encajaba con lo que nosotros necesitábamos. ¡Si Señor! Con un par. Llamamos a Pin y Pon y con total seriedad nos dicen que la cocina ya estaba montada y que ya no se puede bajar para cambiar el tubo.

El asunto queda así durante una semana, aproximadamente. Nos armamos de paciencia y meditamos al respecto, consultámos el oráculo y hasta hicimos una búsqueda de respuestas con ayuda de un zahorí. (Un apunte que considero de gran relevancia en la Mugroso's Co. S.A. un requisito ineludible es que seas cabezota a más no poder. No en vano, las dos criaturillas que formanos el dúo artístico somos Tauros.) Y finalmente decidimos que esa cocina debía ser desmontada para poner el tubo que le correspondía. Ahora había que buscar la manera de plantearselo a Gepetto y Cía.

Aproximandamente una semana después yo tenía mi primer día de vacaciones de este año. ¿Qué mejor manera de celebrarlo que pegandome un madrugón para quedar con los de la compañía del gas para que le pusieran una pegata a mi caldera para tenerla más tuneada? Lo sé, lo sé, no hay un plan mejor para un primer día de vacaciones ni de lejos. 

Total, que tras concertar la cita, me encamino a lo que será mi futura residencia. Y al intentar entrar me encuentro con que hay una llave ya en la cerradura, con lo que no puedo abrir la puerta. Habían venido los maestros del serrucho a montar las puertas a medida que habíamos encargado. Como no hay muchas habitaciones consideramos que hacer un esfuerzo con las 4 puertas que hay no era una mala idea.

Según entro por la puerta me suelta uno de los magos de la gubia - La cocina... eso ya no se baja, ¿eh? - (Para qué desearme unos buenos días. Ser agradable está sobrevaloradíiiiisimo. No, no. Mejor entrar a machete urgando en la herida mientras aún tengo el desayuno en el gaznate. ) Y a continuación me explica con todo lujo de detalles todas las cosas que habría que desmontar y lo mal que les vendría, y que además, tal y como está, queda de lo más resultón. 

Reacción de la que suscribe: sacar el móvil y llamar a mi compañero de fatigas (pero de las grandes):
M: Oye, que por aquí dicen que la cocina esta no se baja...
L-M: Eso lo tienen que bajar porque así no se puede quedar el tubo. No hay manera de cambiarlo que no sea desmontando la cocina porque el ácido desoxiribonucleico en conjunción con la galaxia de Andrómeda aplicado a la física cuántica que plantea que la teoría de cuerdas y los desarrolladores del teorema de Arquímedes van a llamar a Harry Potter y...
M: Vale, vale. Les comento que hay que bajar eso.
L-M: Ya le voy a llamar yo también al jefe a que les ponga un poco en claro lo que queremos.

Les vuelvo a comentar que ese tubo no es el que queremos para nuestra campana succionadora de almas y me vuelven a soltar el discursito que, sospecho, traían preparado de casa porque se parecía demasiado al que ya me habían soltado previamente. 

Mientras tanto, sigo paseandome por mis dominios cuando me encuentro con que una de mis puertas HECHAS A MEDIDA, no abre todo lo que debería. Repito, por si no ha quedado claro. Una de mis puertas HECHAS A MEDIDA, no abre todo lo que debería.

Muestra de la puerta y su escaso recorrido:


Muy finamente le pregunto a uno de los artistas del formón: 
- ¿Esta puerta no abre más porque el rodapié (que dicho sea de paso también habían puesto ellos) está un poco suelto?
- No. La puerta es demasiado ancha y no da. Eso ya se queda así.

"¿¿Eso ya se queda así??" Resonaba en mi cabeza. Con esta última frasecita en mi cabeza tuvo lugar el cortocircuito del que os he hablado al comienzo de esta larga historia, y ahí ya se me acabó el buen rollo. Me empecé a poner azul, los ojos se me pusieron rojos, y me crecieron los colmillos.

Os muestro un selfie que me saqué en el momento:

 

- ¡Esa puerta está medida y requetemedida para que encajara perfectamente. Hemos pedido unas puertas a medida precisamente porque el tamaño no es standard. Si tu y tu jefe no os comunicáis no es problema mío!

Media vuelta y salí de mi casa. Como ya iba calentita me fui al cuarto piso (mi casa es un segundo) a montarles el pollo a los albañiles del cuarto piso porque habían echado escombros en mi terraza, y ahí no se había personado nadie para limpiar ese desaguisado. Primero hablé con el electricista que fue quien me abrió la puerta. Me dijo que no era cosa suya. Seguido hablé con el albañil que se ve que era el que más tiempo llevaba allí. Me dijo que no era cosa suya, que era cosa del fontanero. A continuación llamé a la decoradora que es la que lleva los gremios y le hice saber que avisara a su fontanero de que en el segundo piso tenía tarea pendiente. Aún estamos intentando sincronizar nuestras agendas para que pase por recepción para quitar los pegotazos de cemento que nos ha dejado en herencia.

Entre medias me llama el del gas. ¡Ah coño! Con lo entretenida que estaba siendo la mañana, ya se me había olvidado la razón principal de que yo acudiera a mi casa. Llega el del gas, le abro la puerta al del gas. Y se ve que aún no había vuelto el color de mi piel normal ni mis colmillos a su tamaño habitual porque, suave suave, miró lo que tenía que mirar en la caldera, en los tubos y en los grifos y suave suave puso la pegatina del millón que certificaba que mi caldera nueva es nueva y se puede utilizar. Mientras tanto el dúo del serrucho reciben una llamada de su jefe: tienen que desmontar la cocina y cambiar la puerta que no abría todo lo que debía. Desde luego, puedo garantizar que no era la más popular de mi casa ni de lejos.
Tres días después vuelven, bajan los armarios de la cocina, ponen el tubo que corresponde, vuelven a poner los muebles. Cambian la puerta y para terminar de hacerlo bien la dejan 3 cms más pequeña de lo que hacía falta. Manchan mi pared recién pintada y se marchan. Eso si; ahora mi puerta abre hasta atrás y el tubo de la cocina es el que corresponde.

P.D. Mi agenda y la de los obreros del 4º han sido sincronizadas y me han dejado la terraza limpia como una patena.

jueves, 30 de julio de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXV

Anteriormente en Las Obras de mi Pequeño Escorial...

"Vamos a darle una pasadita con la lija a esta pared, ¿no?"

Pues bueno, una vez más, tras estas semanas sin noticias puedo decir que hemos avanzado bastante. La verdad es que el zulo tenebroso ese en el que he pasado casi todas mis horas de asueto y ocio, comienza a parecer un hogar. Pero antes de cantar victoria (no os preocupéis, mis querrrridos, aún quedarán capítulos de la saga por contar), vamos a centrarnos en la situación actual.

Por supuesto que seguimos pintando. ¿Alguien se acuerda de lo del color raro que quedaba en la pared tras haber pintado y esperado a que se secara? Bueno, pues aún así, no nos dimos por vencidos. Se planteó unilateralmente que se le daba una segunda capa. Somos unos incansables y no nos resignábamos a que el color fuera tan diferente al del dibujito de la bote de pintura... Segunda capa igual de azul que la primera o más. Así que decidimos que había que volver a la tienda del triangulito verde (una vez más: no a la de los que se han inventado que ha llegado la primavera o cosas del estilo) en busca de una explicación a tamaño misterio. 

En su día, cuando compramos la pintura teníamos la idea de lo que queríamos clara. Y así se lo hicimos saber a las personitas vestidas de verde que corretean por los pasillos de la tienda del triangulito verde. Vamos, casi casi como estar sobre el arcoíris rodeados de Leprechauns, y al final del pasillo están los calderos de oro, ahora transformados en unas maravillosas cajas registradoras. 

Tras este desbarre sideral, vuelvo a aterrizar. Lo que venía contando, que cuando compramos la pintura a todo el mundo nuestra elección le apareció acertadísima. Explicación de los Mugrosos Co.: - Buenas tardes, queríamos pintura gris clariiiito clariiito clariiiiito que casi parezca blanco pero que no lo sea. ¿Este bote que tenemos en la mano sería una opción acertada?

Respuesta de varios de los duendecillos verdes: -¡Ah, perfecta! - Si, si, buena elección.

Lo acertado de nuestra elección ya se ha comentado en líneas anteriores. Vamos que no fue una buena elección para nada. Ese azul horrible no podía permanecer en mi pared por más tiempo. Con lo cual volvimos a la tienda en pos de una explicación. Habíamos comprado 4 botes de pintura, solo nos quedaban 2, pero como cada uno costaba casi 30 pavos, pues nos los llevamos para devolverlos, además de llevar uno de los botes que habíamos utilizado para que vieran que allí dentro había pigmentos azules y que ese no era el trato. 

Respuesta de la duenda verde que había allí en el mostrador: -Ah, es que este gris deriva a azul. Se ve clarísimo. Solución, nos devolvían el importe de los dos botes sin abrir, pero el resto te lo comes tu con patatas o con la guarnición que te apetezca. 

Una vez más, dentro de la tienda preguntamos a dos de los duendecillos especialistas en pintura. Todo el mundo tenía clarísimo que ese color tenía tonalidades azules, que no había lugar a equívoco... Mi conclusión es que entre que compramos la pintura y la devolvimos les habían dado un curso de "La pintura y sus derivaciones" y por eso todos a los que preguntábamos tenían, ese día, tan clara la diferencia entre grises. Para resumir: nos fijamos en la paleta de colores del nuevo gris que ibamos a adquirir y nos fijamos que el que nos llevábamos no derivaba ni a azul, ni a marrón, ni a amarillo, ni a la madre que lo...

Nuevamente nos ponemos manos a la obra a pintar. En esta ocasión empezamos por otra habitación que solamente tenía la imprimación dada. Es decir, empezábamos de nuevo sobre un fondo blanco. Primera pasada con el rodillo. Mugrosilla piensa. -"¡Madre mía! Esto es oscuríiiisimo. Verás cuando Lija-Man empiece también a pintar. Va a conjurar los huesos al espíritu del gris por los siglos de los siglos." Mientras la actividad cerebral de Mugrosilla va a toda velocidad preparándose para la tormenta Gris que se avecina, su cara no expresa ningún tipo de sorpresa  y su boca no dice ni mu.
Lija-Man: Este color es más oscuro que el otro. Va a quedar la casa súper oscura.
Mugrosi: Yo creo que luego cuando se seque va a quedar algo más claro...
L.M.: Ya veremos
Finalmente el color que ha quedado es maravilloso. Me encanta. Tanto que no voy a volver a pintar el resto de mi vida. Bueno, he dicho una mentira. Aún nos falta otra habitación por pintar, pero esa la dejaremos para más adelante. Para cuando ya se nos haya olvidado lo costoso que es en tiempo y esfuerzo.

En el próximo episodio: Los Charpenters hacen un aparición estelar...

martes, 16 de junio de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXIV

Previously in the Labours of the Little Escorial...

Vamos a pintaaaaaar, laliiiilalaaaaaa
Seguimos pintandooooo, liiiiliiilooolooooo


Bueno, pues tras dos semanas (aproximadas) que han transcurrido desde la última entrada comento:

seguimos pintando. ¿Qué será de nuestras tristes vidas cuando terminemos de pintar? Nadie lo sabe, y al paso que vamos, ni nosotros mismos lo vamos a saber porque...

Hace dos semanas:

En casa de mi mugroso compañero de fatigas:

Mugroso: - Es sábado. Vamos al  piso que hay que pintar.
Mugrosa: - Vale. Vamos a pintar.
Mugroso: - Si. Es lo que toca. Así que vamos a pintar.
Mugrosa: - Entendido. Vamos a pintar.
Mugroso: - Si. A ver si terminamos.
Mugrosa: - Eso, eso. Vamos a pintar.

Llegamos al lugar Que Debe Ser Pintado.

Mugrosa: - ¿Cojo los rodillos y la pintura y nos ponemos a pintar?
Mugroso: (Con mano en la barbilla y cara de mirar a lo lejos...) - Yo creo que habría que lijar un poco...
Mugrosa: - Me estás vacilando fijo.
Mugroso: - Que noooo. Que hay un montón de imperfeciones (que solo mis ojos de rayos x, gamma e infrarrojos ven) que hay que repasar. Que si no luego se van a ver (y me voy a rayar buscándolas minuciosamente).
 Mugrosa: - Pues, hala, lija lo que quieras que yo voy a hacer otra cosa.
 Y me puse a pegar papel de periódico en el techo para que cuando por fin pintásemos. Algún eón de estos.

El martes siguiente: 

Conversación por whatsapp:
Mugroso: Oye, que he ido al piso y mira lo que ha pasado.


Mugrosa: ¡Me ca...jñlwieñliteuañlsdijf asdkj hfaskgfyasñkdfhasljkfd aildsfoñishfñsfsñjf.lsjf!

¿Qué aprendemos de esto? Pues que si vas a comprar cinta, que sea buena y que reciclar papel ya utilizado para pintar hace que pese más y que se te desmonte el txiringuito que has estado preparando durante toda una tarde de domingo.

Resumen de la jornada: no pintamos.

Este fin de semana:

Mugroso: - Es sábado. Habrá que ir al piso a pintar, ¿no?
Mugrosa: ...
Mugroso: - ¿Qué pasa? ¡Hay que ir apintar, así que no me mires así!
Mugrosa: - ...

Vamos al epicentro de todas nuestras miserias (vease, Little Escorial) y una vez más me dispongo a preparar los útiles de pintura. Y mientras encomiendo mi persona a esa labor escucho un sonido que en un principio pienso que es fruto de mi imaginación truculenta. Pero al adentrarme en una de las habitaciones del fondo, ¿qué me encuentro? Si, señoras y señores a mi querido mugroso lijando una vez más.

Mugrosa: - ¿Sabes que si sigues lijando vas a saludar al vecino a través del boquete que vas a hacer?
Mugrosa: - Que nooooo, que hay unas imperfec...
Mugrosa: - Coge ahora mismo los botes de pintura que vamos a pintar. Y punto.

Resumen de la jornada: Pintamos una habitación. A continuación una muestra del color elegido sobre el fondo inicial.



Al día siguiente:

Mugroso a.k.a Lija-Man : - Parece que el color queda un poco raro, ¿no?

Y la verdad es que aunque la idea es que el color el gris, a la luz natural quedaba de un color azulado de lo más raro... Y al fijarnos en uno de los botes de pintura vacíos nos hemos dado cuenta de que quedaban trazas de un color azul muy bien definido, con lo cual, estamos en la disyuntiva de: ¿seguimos pintando y salga el sol por Antequera? o ¿vamos a la tienda del triangulito verde que no-es-la-que-se-ha-inventado-la-primavera a cambiar el color?

Este punto solo quedará aclarado con el tiempo.

Por otro lado, ese día teníamos que dejar preparada la zona de la cocina que hasta entonces habíamos utilizado como rincón de acumular todo. Botes de pintura, rodillos, espátulas, una nevera, disolvente, cola... Teóricamente a lo largo de esta semana nos montarán parte de la cocina y puesto que no te puedes fiar de que nadie vaya a hacer algo bien, decidimos que nos encargaríamos nosotros de dejar esa zona presta y dispuesta. Quitamos todos los bártulos, quitamos el yeso que tapaba los enchufes, retiramos los cartones del suelo, barrimos y hasta incluso pasamos un trapo mojado para quitar el máximo de cemento, pintura y polvo que pudiera quedar. ¡Qué bonito reencuentro con las baldosas de la cocina! Hacía tanto que no las veíamos que se nos había olvidado hasta el color que tenían.

El caso es que tras realizar ese trabajo titánico, y con una sensación de esperanza en el estómago oigo que dicen a mi lado:

Lija-Man: - Parece que esa pared del fondo de la cocina necesita una mano de lija...


Y así es como, tras horas de adecentar el espacio dispuesto para la cocina, lo volvemos a llenar de polvo y de masilla para desperfectos, porque según el experto en lijas, por ese hueco se podían colar desde insectos hasta el frío en invierno...

Finalmente volvimos a limpiar la zona y a la espera estamos de que nuestros queridos carpinteros hagan su aparición en escena...

Chin-pón.

domingo, 31 de mayo de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXIII

Vamos avanzando.

Lentamente. Muy lentamente. Lentíiiisimamente. Pero vamos avanzando. 

La verdad es que mayo ha estado lleno de emoción y aventura. Un fin de semana con un corte de digestión. Otro fin de semana con compromisos sociales ineludibles... vamos, que no solo de pintar vive el ser humano. Porque si, camaradas. Seguimos pintando. Aspirando esos vapores saludables. Tragando litros de pintura en forma de pequeñas gotas... 

Pero una vez más... ya vemos como la luz esa del túnel se va haciendo cada vez más potente. Ya sé que llevo con la cantinela esta unas cuantas entradas. Pero es que tras dos años de obras y tanto tiempo viviendo en las tinieblas un mínimo de esperanza hace que sea inevitable compartir el optimismo.

El caso es que este fin de semana nos ha vuelto a tocar ir a untarnos de pintura hasta los globos oculares. Literalmente.

Ya llevamos un mes así, con lo que se da por hecho que ya tendríamos que tener el entorno más que dispuesto a nuestro favor. Pues no es así. Aún faltan detalles de esos que hacen que pintar sea la única tarea en la que centrar los esfuerzos. 

Os pongo en antecedentes. Tenemos un albañil que trabaja como los ángeles. Es el paladín de la espátula. El adalid de la llana. Un auténtico genio del cemento y el yeso que en un momentito te rejuntea lo irrejunteable o te enluce lo inenlucible. El caso es que a la hora de rejuntear una pared nos encontramos con lo que nos deberíamos haber encontrado hace tiempo: que por muchos videos de youtube que veas, y muchas páginas web que leas, la experiencia es más que un grado en estos casos y no terminaba de quedarnos bien lo que teníamos entre manos. Así que llamamos pidiendo sopitas a nuestro gurú del rejunteo. En una tarde hizo lo que a nosotros nos estaba llevando semanas. Perfecto lo había dejado. No se veían uniones ni juntas por ningún lado. La quintaesencia de la albañilería.

Hasta ahí todo claro.

El caso es que este fin de semana nos ponemos manos a la obra, cuando resulta que a mi compañero de mugrosidad se le ocurre que podemos empezar con el techo de la cocina. La verdad es que no nos queda más remedio ya que; atención compañeros; ¡esta semana nos traen la puerta de la entrada y la cocina! ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! (Ya comienza a ser un hecho que el lugar ese donde pasamos nuestro tiempo libre será un hogar en un futuro más o menos próximo).

Por supuesto, ponerse a pintar el techo no podía ser tan fácil. Como ya sabéis, aquí de eso no gastamos. Antes de pintar había que lijar. Si. Otra vez. Después de haber lijado ese techo con un taco de lija y luego con una lijadora, había que volver a lijarlo porque mi compi-truenos veía unas imperfecciones que solo él apreciaba con su visión de rayosX con infrarrojos, con gamma y con bluetooth. Así que... de nuevo... ¡a lijaaaaaaaaaaaaaar! A continuación adjunto documentación gráfica de la efeméride del lijamiento.



















En la primera imagen vemos como nuestro superhéroe de la lija hace precarios equilibrios sobre una escalera que en cualquier momento va a desmontarse y un muro sobre el que en un futuro irán apoyados tanto el lavavajillas como la lavadora. Aunque no se aprecia en la imagen, Mr Lija-Man lleva un taco de grano fino.

En la segunda imagen, se puede apreciar como el protagonista porta una lijadora eléctrica de mano. Además podemos entrever el rejunteo de nuestro albañil en un definido color blanco que destaca sobre el azul del pladur.

A día de hoy el techo ya tiene sus dos capas de imprimación. Aquí somos de Bilbao con todas las consecuencias y no nos conformamos con dar una capa de imprimación. (Nótese la ironía en esta última afirmación). La pared, por su parte, ha perdido su bonito color azulado para convertirse en un blanco turbio que en un futuro próximo (en función de las nuevas "imperfecciónes súper evidentes" que habrá que lijar) será cubierto por un gris claro. Sí, será un poco soso, pero lo de combinar colores no es lo mío y es la salida fácil con la que nos hemos puesto de acuerdo sin gran controversia por ninguna de las dos partes. (Aludo a nuestro momento de elección del suelo.)

Y bueno, como he comentado, mañana será un gran día para éste, Nuestro Pequeño Escorial. Puerta de la calle nueva, comienzo de montaje de la cocina... Pero... viendo nuestros antencedentes, 100% seguro que no será un proceso fácil. Aquí estaré yo para contarlo.

Seguiremos informando.

martes, 12 de mayo de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXII

Ayyyyy lo abandonadito que tenía esto...

Es que como ya se han terminado las obras...

¡Ja!
¡Ja, ja!
¡Ja, ja, ja!

¡Ojalá! Y más con el tiempo que ha trascurrido desde que he dado señales de vida desde ésta, mi pequeña ventana al mundo internautico...

Resulta que ahí seguimos. Al pie del cañón. No voy a decir que todos los fines de semana, pero si la mayoría. De hecho, el único fin de semana que no hemos hecho acto de presencia en nuestro reducto de los horrores ha sido porque no estábamos en la ciudad por serios motivos, como puede ser que te inviten a una boda.

Para muestra un botón. Semana Santa. ¡Ohhhh, qué bien, vacaciones unos días! ¡Una mierda! Yo si que puedo decir que he hecho la gran penitencia de la Semana Santa. La única en 15 años que en estas latitudes hace un tiempo de alucine, y nosotros bien encerraditos en casa aspirando los sanos vapores de la pintura añadidos a las cantidades ingentes de partículas de polvo que flotan en el ambiente o que simplemente se levantan con mirar al suelo.

Pero tengo un gran consuelo y es que yo he estado a salvo de los dañinos rayos UVA mientras el resto se ha expuesto a ellos... ¡Eso os pasa por no venir a ayudar! Aunque la verdad es que si que hubo un intento de participación por parte de la familia. Mi hermana y su compañero de la vida se animaron a venir un día a echarnos una mano. Quedamos a la mañana, y tras varias horas de curro decidieron que se marchaban a comer a casa y que volverían más tarde... Algo extraño sucedió en el intermedio, porque nunca más se supo de ellos. Sospecho que un ente de gran atractivo les abdujo y nuestro plan de tarde no tenía nada que hacer contra esas fuerzas sobrenaturales llamadas "sofá, peli y siesta". Es un tridente invencible.

El caso es que tras poner el suelo, el paso siguiente era el de pintar. Techos y paredes. Por supuesto, no iba a ser fácil. Para qué. Eso no nos gusta. ¿Terminar una tarea rápido y sin mayores complicaciones? ¡Eso es de flojos!

Hicimos acopio de los pretrechos necesarios para disponernos a realizar la tarea en nuestra tienda del triangulito verde, que no es la de la invención de "la Primavera ha llegado" o de los del "la semana del elemento químico de número atómico 79, que está ubicado en el grupo 11 de la tabla períodica" (esta última frikada la he sacado de wikipedia. Ni por un instante suponga nadie que soy tan fan de la química, la cual, ya he comentado con anterioridad, pongo en el mismo saco que la alquimia o los encantamientos mágicos), si no la de las herramientas que patrocina al tipo rubio ese que te monta un armario en un pispas (a estas alturas, he de decir que nada de lo que haga ese señor me impresiona...).

El caso es que tras comprar litros de imprimación, de pintura, rodillos, papel para tapar nuestro nuevo y flamante suelo, cinta de carrocero para tapar rodapies, ventanas y cajas de persiana... y dejarnos un ciento de pavos en un momentito con la compra, nos pusimos manos a la obra. Pero opor supuesto no era tan fácil la cosa. Antes de pintar había mil pasos previos que realizar, leanse: 
lijar las paredes
poner pasta de rejunteo en las juntas del pladur
echar masa para corregir posibles e imperceptibles errores pare el ojo humano standard
esperar a que se seque
volver a lijar
encontrar nuevas imperfecciones
...
y entonces se empieza con la imprimación. ¡Qué gran paso para mi humanidad! Un paso previo más, y creo que hubiéramos aparecido en las noticias...

Con un arte que para sí quisiera el mismísimo Miguel Ángel, me dispuse a imprimir toda la imprimación posible al techo. ¿Consecuencias de ello? Muchas y variadas: pelo a lo Cruella de Vil, negro y blanco, gafas a lo Feria de Abril, llenas de lunares, careto lleno de pecas, pero en negativo, vamos, pecas blancas. Eso sí, entrega y energía a raudales. Adjunto prueba gráfica de ello:




En ella se puede apreciar el gran porte y elegancia que caracteriza a la pintora principal del reino de mi casa. Nótese el detalle de que estoy sentada en el trono. Por que si, señoras y señores, habemus trono. No del metal, pero si de Roca XDD. Por supuesto, los pantalones eran de un solo color, pero tras varios días pintando... digamos que nunca volverán a ser los mismos. Eso sí, ahora poseo el conocimiento ancestral del dominio del rodillo. Primeramente se pone cinta de carrocero en las paredes y persianas. Luego se empieza a pintar con una brocha en los bordecitos. Y finalmente, se agarra en rodillo, se pone la siguiente canción inspiradora ¡y a fuegoooooooooooo!


Estaba claro que no ibamos a terminar de pintar en una Semana Santa. Repito, lo nuestro si que ha sido penitencia. Ha habído días que hasta hemos ayunado hasta que se ha puesto el sol...uy... creo que eso es de otra religión, pero vamos, que el curro entre pecho y espalda nos lo hemos pegado. Y ante la ralentización del ritmillo que habíamos adquirido entra en juego un nuevo e interesante elemento. La Pistola de Pintura. Ese gran invento del siglo XX que permite que una agotadora y agarrotadora sesión de rodillo se convierta en unos minutos de rociado de pintura. También con cierto agarrotamiento de la espalda, pero mucho más llevadero sin duda. A continuación una muestra del elemento mencionado:




Por supuesto, la imagen pertenece a dos días diferentes, pero no dispongo de tanta ropa para destrozar como para andar cambiando de modelito a cada día. Eso si, me gustaría señalar que tras cada uso la ropa es desinfectada y exorcizada convenientemente. Eso si, milagros a Lourdes. Vamos, que la pintura no se quita en la lavadora.

En la imagen, además, podemos apreciar varios detalles.
1. tenemos otro trono de Roca por colocar.
2. aún se ve que hay suficiente por hacer como para unas cuantas más entradas de este ciclo.

Así que, no preocuparse, que fijo que aún quedan mil entuertos por desfacer antes de lograr terminar esta obra que me nos está llevando la salud y los dineros. Por ahí hay quien me pregunta qué va a ser de nuestras vidas cuando esto termine. Estamos valorando la opción de volver a tirarlo todo y empezar de nuevo. Pero aún falta mucho para terminanr la primera ronda de caos y destrucción.


jueves, 26 de marzo de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXI

Bueno, bueno, bueno...

La luz empieza a cobrar fuerza. El túnel ya parece que se acerca a su fin. Y mis obras... bueno, no voy a decir que se acaban, porque aún queda mucho por pringar en esa casa, pero por lo menos ya casi puedo decir que ¡tengo sueloooooo! La verdad es que viendo la trayectoria que ha seguido toda la obra, casi mejor sería no decir nada por no gafarlo. Pero es que ya mucho se tiene que torcer la cosa para que al final de esta semana no pueda marcarme un zapateado en mi nuevo y flamante suelo.

Ahora viene el desarrollo de todo el proceso de adquisición del suelo. Como se supondrá, tampoco ha sido tarea fácil... ¿qué lo ha sido en el transcurso de esta condena? En esta ocasión lo de decidir qué tipo de suelo ibamos a poner no ha tenido mayor complicación. Pedimos un presupuesto a un carpintero, y cuando nos pidió dos almas, pestañas de dragón, cabellos de unicornio y la danza de la lluvia en plena Gran Vía, pues como que se nos quitaron las ganas de poner un suelo de madera de los de toda la vida. Hoy en día hay alternativas bastante más asequibles, y por ese camino hemos decidido tirar. 

Un inciso: por supuesto youtube (esa herramienta del diablo) hizo de las suyas y mi compañero de fatigas tuvo un momento de "me vengo arriba" y "esto lo podemos hacer nosotros". Gracias a Odín, todo quedó en un momento de euforia postvideo y contratamos los servicios de unos competentes y profesionales carpinteros.

Hemos puesto, bueno, de hecho, en estos mismos instantes están poniendo suelo laminado. De ese que es en plan puzzle. Para quien no lo conozca (últimamente tengo la tendencia a hablar de materiales y opciones de construcción como si todo el mundo supiera de qué estoy hablando, cuando hasta hace unos meses para mí todo esto era chino.), son unos listones que a los lados tienen un sistema de enganches que hacen que encajen entre sí y queden unidos unos a los otros. 

Bueno, como decía, ese no ha sido el problema. Es un sistema más o menos asequible (por uno momento planeó sobre nosotros la idea del "lo ponemos nosotros") y hay un montón de marcas con un montón de opciones. Yyyyyyy, ahí es donde está la madre del cordero. El "montón de opciones".

Si tienes dos colores, pues eso tienes. Uno, y dos. Éste me gusta poco, éste me gusta menos, pues el que menos te disgusta. Éste me gusta mucho, éste me gusta más. Pues el que más te gusta. Pero cuando las opciones se multiplican por 100... hacer una selección no es tan fácil. Pero además, cuando además hay un montón de marcas... Y eso no es todo. Cuando de los dos que tienen que decidir, lo que tiene cada uno en mente ni se acerca a lo que tiene el otro..., entonces se dan conversaciones del tipo... (aviso a lectores, en las próximas líneas puede que aparezca lenguaje soez y chabacano): -¡Ese color es una puta mierda! ¡El marrón no me gusta! ¡Es color caca! - o - ¡Ese color es el de la madera muerta! ¡Eso no lo quiero en mi casa! - también hemos tenido frases memorables del género: - ¡Eso no es color madera! ¡Eso es puto naranja de mierda!¡Y yo no se combinar colores! ¡Y menos el naranja! - o - ¡Este suelo tiene muchos nudos y el patrón se va a repetir mucho y yo me puedo volver loco si veo el mismo dibujo todo el rato! - (Por el género de la frase se puede dilucidar de quién es...).

Y así día si, día también. Todo esto tras llegar a casa después de estar todo el día fuera, y vía internet, que encima depende de como tengas configurado el brillo de la pantalla, el contraste, lo limpias que lleves las gafas... además, ¿a alguien le suena algo acerca de un vestido azul y negro... o blanco y dorado...? (Era azul y negro, se veía claramente). Vamos, todo facilidades.

El que está en el centro ha sido el color agraciado con el honor de poder formar parte de la vivienda que más ha tardado del mundo en ser arreglada. Y lo que asoma por ahí es mi bota para la lluvia, por si alguien tenía la duda XDD. Aunque en la foto no se aprecie en todo su esplendor, el color es un marrón neutro, con el que no estamos plenamente satisfechos ninguno de los dos XDD. A mi sigue pareciéndome marrón, a mi compi-truenos, le parece madera enferma. Pero bueno, no deja de ser marrón, como él quería y es un color más o menos neutro, como yo quería.

El miércoles de la semana pasada nos convencimos de que ese tenía que ser el suelo que nos permitiera convertir la cueva de las maravillas donde las obras en lugar de avanzar retroceden, en algo más o menos parecido a un hogar. Tras un fin de semana de reflexión, este martes a las 8:30 hemos ido a asegurarnos de que ese era el modelo que queríamos y a pagar lo que se debía. Este martes a las 11:30 los carpinteros han ido a por el material, y ayer mismo han empezado. A las 18:00 aproximadamente, éste era el aspecto del futuro salón de baile:


No se aprecia muy bien el color del suelo, pero la foto está hecha en una tarde lluviosa y aún seguimos sin tener una instalación eléctrica en marcha.

P.D. Auguro mucha felicidad a la hora de escoger el color de las paredes.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XX

O como hacer que una obra te cueste un ojo de la cara y casi perder la cabeza.

Nueva entrega de éste; mi viacrucis personal. 

La luz parece que comienza a perfilarse al final del túnel. No con la fuerza de un led (como los que tenemos intención de poner por todo el techo de casa), pero pongamos que con la luminiscencia de una cerilla en una cueva... 

El caso es que ya habemus techo. Uno bien sólido y resistente además de aislante... o bueno, eso creemos, porque aún no hemos tenido la oportunidad de hacer la prueba empírica; o sea, ver si realmente amortigua los berridos y pataletas de los vecinos del piso de arriba.

Siguiente paso, poner los focos, pero confiamos que eso se realice a lo largo de esta semana. Más que nada porque ir a trabajar y no tener ni una triste luz hace que la tarea se complique más de lo necesario, y creo que ya tenemos complejidad más que suficiente para tres vidas como para no facilitarnos la existencia en la medida de lo posible. ¡Que nos lo merecemos ya, hombre!

La tarea a la que hemos encomendado nuestras almas este fin de semana ha sido la limpieza general del suelo. A lo largo de la semana pasada nos han levantado el suelo putrefacto y lleno de carcoma que por un momento había pasado por nuestras cabezas la peregrina idea de mantener. La verdad es que han sido rápidos como el viento. En un día levantaron todo y al día siguiente, a desescombrar. Unos máquinas estos carpinteros. Pero claro, una cosa es desescombrar la madera y otra cosa muy diferente es dejar el suelo listo para trabajar sobre él y ponerse manos a la obra con el rastrelado.

Con lo que el viernes ya teníamos determinado el plan para el resto del fin de semana: limpieza a fondo. Con nuestras mejores intenciones y nuestro ánimo más lustroso nos encaminamos el sábado in da mornin' a nuestra labor. Nos pusimos nuestras mejores ropas de trabajo y ale, manos a la obra. 

En mi cabeza, cuando me decían que se habían llevado toda la madera, la imagen mental que se formaba era la de unas habitaciones limpias de todo mal. La realidad no tenía nada que ver: la madera se la habían llevado, pero los escombros que habían quedado de la fase creación y enlucido de paredes allí permanecía. Todo ello unido a ingentes cantidades del polvo que abarcaban desde la década de los 50 hasta la actualidad. A elegir el año.

Pues manos a la obra. Primeramente reubicamos todo el material que todos los gremios han dejado en nuestro. Decididamente han hecho de nuestro piso su centro de operaciones y tenemos material para exportar. Así que tras hacer sitio y descartar un montón de material sin utilidad, cada uno con su escobita y con un recogedor amontonamos el resto de escombros y levantamos polvo como para rodar una secuencia de tormenta de arena de Lawrence de Arabia.

Oye, nos lo curramos un huevo, porque además de nuestras herramientas de alta tecnología, nos hicimos con una aspiradora industrial y lo dejamos tal que asín:


Que bueno, visto así, igual no parece gran cosa, pero garantizo que antes de empezar había ahí material amontonado para montar una de esas tiendas del triangulito verde de las cuales es tan fan Kristian Pielhoff, que no de las de "¡que llega la primavera, oseadeverdadtelojuro!"

Antes de terminar la jornada la tarde del domingo (he de señalar que no lo hicimos todo del tirón y que la tarde-noche del sábado incluso nos quitamos la mugre y salimos ha hacer un par de recados como personas decentes y respetables. Lo cual no tiene por qué ser siempre una razón sinequanon, porque en más de una ocasión nos hemos adentrado en el súper llenos de mugre hasta las orejas en un ahorro por realizar la compra antes de subir a casa. Por supuesto las miradas del resto de los clientes han viajado por todos los estados: desde el horror, a la incredulidad pasando por la lástima o incluso repulsión. Nuestra mugre creaba una capa de indiferencia que nos hacía inmunes a todas ellas.), tuvimos la oportunidad de poner en marcha la aspiradora... ¡Qué diferencia!¡Qué maravilla! Recogía todo el polvo paleolítico que rondaba por la casa en un momento y sin levantar nubarrones que amenazaban con asfixiarnos... Por supuesto, me hice con la máquina para pasearme por todos los tubos de la calefacción recogiendo los restos. Y en mi concentración no me percaté de que me había puesto bajo una de las ventanas que estaban abiertas para facilitarnos la mala costumbre esa que tenemos de respirar... ¿Alguien se imagina qué ocurrió? ¡Pues no! No rompí la ventana! Pero casi me abro la cabeza cual sandía en verano. Inconscientemente conseguí poner la cabeza en el centro exacto de la ventana, así que cuando me intenté poner en pié, vi las entrellas, la constelación de Andrómeda, la de Casiopea y la de Pegaso todas a la vez y a plena luz del día, ¡y sin telescopio! De ahí que mi pequeño Escorial casi me haga perder la cabeza.

En cuanto a lo del ojo... digamos que me desperté el lunes haciendo cábalas sobre qué tipo de parche me sentaría mejor. Finalmente me decanté por uno estilo Ana de Mendoza, pero con piedras de Swarovski, porque mira, para andar con medias tintas, pues no. Y lo de ponerle unas luces de neon con mi inicial me parecía un poco escandaloso...

Y eso.


viernes, 16 de enero de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XIX

Jo, vivo en una disyuntiva:

por una parte traigo buenas noticias, pero por otra, no quiero gafar (de nuevo) la buena racha que estamos teniendo... pero bueno, he decidido que como no todo va a ser lloriquear por las esquinas sobre lo lentas que van las obras en mi casa (quienes me sufren a diario o con más asiduidad lo saben bien), creo que es justo compartir lo bueno, que aunque se dé en contadas ocasiones, se da.

¡Ya tengo baño! Bueno, estoy adelantando un poco los acontecimientos, pero bueno, replanteo la frase: ¡Ya tengo muebles del baño! 

Este mismo lunes hemos ido a por ellos. Habíamos estado esperando a que los que nos hacen los techos se pusieran manos a la obra. Al principio iban a venir a principios de diciembre, pero poco a poco se fue retrasando hasta que finalmente han venido el martes a traer sus materiales de trabajo y el miércoles ya se han puesto manos a la obra.

Os pongo en situación: dos pardillos, una casa, unos techos.

Pardillo 1: -Jo, hay que poner el techo nuevo.
Pardilla 2: - Ya lo creo, si vamos a poner focos y para dejarlo chuli chuli, no nos queda otra.
Pardillo 1: - En agosto hemos puesto un montón de pladur en las paredes...
Pardilla 2: Notando como le da un escalofrío y se le pone la piel de gallina mientras piensa "Ay madre que éste se está viniendo arriba (tanto literal como figurativamente) y va a querer poner el techo entre los dos..." - Ya, madre mía lo que pesaba cada placa, ¿eh?
Pardillo 1: - Ya te digo. Pero yo creo que si conseguimos los materiales y nos vemos unos cuantos videos de youtube...
Pardilla 2: - Hombre, que se te caiga un techo encima... no es muy agradable...
Pardillo 1: - Habrá que hablar con Cristian (nuestro albañil mágico) a ver qué solución nos puede dar...
Pardilla 2: - ¡Si, si, mañana mismo le llamo a ver qué se le ocurre!

He de señalar que a lo largo de la obra hemos desarrollado una dinámida de "a ver a quién le toca jamarse el marrón de...". Consiste en: el primero que llama a algún gremio en concreto se libra de echarle los marrones pertinentes en caso de que los haya (que viendo nuestra trayectoria los ha habido y muchos). Dado que la mitad de las veces (por ser optimista en el porcentaje) la temática a tratar se escapa a mis conocimientos, y mi capacidad de entendimiento no llega más que a lo básico no he sido yo quien se ha puesto en contacto con muchos de los gremios. Así que... ¿quién se ha jamado la mayor parte de los marroneeeeees?

Sin ir más lejos, ayer mismo quedé con nuestro Señor de la Caldera, el cual tiene que hacer ciertas modificaciones que lleva posponiendo desde julio. El día anterior hablando con Pardillo 1 me comenta que se ha pasado por el piso y que ha visto como habían avanzado nuestros Señores del DobleTecho. Pero (siempre hay un pero), se había quedado con la mosca detrás de la oreja porque habían puesto unas piezas en un sentido pero que Pardillo 1 pensaba que era mejor ponerlos en el otro... porque en un video de youtube... El caso es que ayer jueves, antes de ir con toda la artillería contra el Señor del la Caldera para que se pusiera las pilas para que hiciera las modificaciones pertinentes, subí con toda la artillería a ponerles las pilas a los Señores del DobleTecho para preguntarles por qué habían puesto las piezas en un sentido  y no en el otro. He de señalar que no conocía a los Sres. DobleTecho. Allá que subo al piso. Entro. Saludo. Sr DobleTecho1 me mira con cara de "¿Y ésta quién c*** es?" Me presento. Y allá que me lanzo con mi batería de preguntas:

Pardilla 2:- Oye, me gustaría saber por qué vais en este sentido  y no en el otro.
Sr DobleTecho 1: - ¡Ah! Ya le hemos comentado a Pardillo 1 esta mañana, que es porque las vigas van en ese sentido.
Pardilla 2: Aguantando la pose como buenamente puede y conjurando mentalmente los huesos a Pardillo 1 por no haberle avisado de que ya había hablado con los Sres DobleTecho. - ¡Ah! Eso también os quería preguntar. Que si estabais anclando los enganches a la viga... que mira que eso pesa mucho... Si se cae, nos hace un sandwich...
Sr DobleTecho 2: Si, si. A la viga. Que eso pesa  un montón. Ya se lo hemos comentado a Pardillo 1.

Y más o menos así fue mi intento frustrado de ir a ponerles las pilas porque a la segunda parte contratante o Pardillo 1 se le olvidó comentarme el pequeño detalle de que ha había hablado con ellos. 

Por supuesto mi charla con Señor Caldera no fue tan distendida ni de lejos. Eso si, en una semana o así se pasa a modificar lo que tenía pendiente.

Marrón a marrón avanzamos un montón XDDD Lo siento, me ha salido de dentro y no  he podido evitar compartir mi rima.

Y bueno, todo esto venía a que al tener techo, y con los suelos de los baños y de la cocina hechos desde hace unos meses, ya parece que comenzamos a ver  una tenue luz al final del túnel. Con el techo y los suelos terminados podemos empezar a pensar en poner muebles y lo de mudarse al Búnker parece algo que ha pasado de tiene-pinta-de-ser-imposible a parece-que-algún-día-terminaremos-con-este-infierno-y-podremos-vivir-en-el-piso-que-nos-está-consumiendo-en-vida. Pero claro. Teniendo en cuenta que simplemente para poner las luces tenemos nuestro propio plano con la distribución de la casa y que esa distribución ha sido modificada del orden de 4 o 5 veces en el intervalo de una tarde de domingo dedicada en exclusiva y una mañana de lunes, es inevitable que vayamos lentos pero despacio. Adjunto documentación gráfica.





Ahí se ve una mano modificadora de focos (redondelitos amarillos) y trazando en verde la distribución de foco por interruptor. Porque no queremos que nos cieguen los focos mientras estamos viendo la tele, pero claro, cuando haga falta más luz debe estar disponible, porque andar con la lintera del móvil queda un poco feo...




Ahí podemos apreciar una nueva modificación, esta vez en papel. Como se puede apreciar, el dibujante ha hecho nuevas cábalas y ha generado dudas que degenerarán en una nueva variante de la distribución, aunque posiblemente esa última distribución se aproxime antes de lo que Pardillo 1 quiere, porque al ritmo que trabajan Sres DobleTecho(quecomosecaiganoshacesandwich), lo que iban a ser "dos semanas o tres" en sus palabras "un mes y pico" en mi cabeza, parece que va a ser una semana y media. Pero lo dicho al principio. No quiero adelantar acontecimientos. 

Como plan para este fin de semana... : poner unas paquitas de pladur (¡por los viejos tiempos!) y darle al yeso en las paredes para tapar algunos agujerillos que habían quedado pendientes del picado incial. 

¿Quién quiere una vida social teniendo un Escorial por arreglar?

Lililililibreeeee

 9:52 in da morning PCR negativoooooo! Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en m...