jueves, 30 de julio de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXV

Anteriormente en Las Obras de mi Pequeño Escorial...

"Vamos a darle una pasadita con la lija a esta pared, ¿no?"

Pues bueno, una vez más, tras estas semanas sin noticias puedo decir que hemos avanzado bastante. La verdad es que el zulo tenebroso ese en el que he pasado casi todas mis horas de asueto y ocio, comienza a parecer un hogar. Pero antes de cantar victoria (no os preocupéis, mis querrrridos, aún quedarán capítulos de la saga por contar), vamos a centrarnos en la situación actual.

Por supuesto que seguimos pintando. ¿Alguien se acuerda de lo del color raro que quedaba en la pared tras haber pintado y esperado a que se secara? Bueno, pues aún así, no nos dimos por vencidos. Se planteó unilateralmente que se le daba una segunda capa. Somos unos incansables y no nos resignábamos a que el color fuera tan diferente al del dibujito de la bote de pintura... Segunda capa igual de azul que la primera o más. Así que decidimos que había que volver a la tienda del triangulito verde (una vez más: no a la de los que se han inventado que ha llegado la primavera o cosas del estilo) en busca de una explicación a tamaño misterio. 

En su día, cuando compramos la pintura teníamos la idea de lo que queríamos clara. Y así se lo hicimos saber a las personitas vestidas de verde que corretean por los pasillos de la tienda del triangulito verde. Vamos, casi casi como estar sobre el arcoíris rodeados de Leprechauns, y al final del pasillo están los calderos de oro, ahora transformados en unas maravillosas cajas registradoras. 

Tras este desbarre sideral, vuelvo a aterrizar. Lo que venía contando, que cuando compramos la pintura a todo el mundo nuestra elección le apareció acertadísima. Explicación de los Mugrosos Co.: - Buenas tardes, queríamos pintura gris clariiiito clariiito clariiiiito que casi parezca blanco pero que no lo sea. ¿Este bote que tenemos en la mano sería una opción acertada?

Respuesta de varios de los duendecillos verdes: -¡Ah, perfecta! - Si, si, buena elección.

Lo acertado de nuestra elección ya se ha comentado en líneas anteriores. Vamos que no fue una buena elección para nada. Ese azul horrible no podía permanecer en mi pared por más tiempo. Con lo cual volvimos a la tienda en pos de una explicación. Habíamos comprado 4 botes de pintura, solo nos quedaban 2, pero como cada uno costaba casi 30 pavos, pues nos los llevamos para devolverlos, además de llevar uno de los botes que habíamos utilizado para que vieran que allí dentro había pigmentos azules y que ese no era el trato. 

Respuesta de la duenda verde que había allí en el mostrador: -Ah, es que este gris deriva a azul. Se ve clarísimo. Solución, nos devolvían el importe de los dos botes sin abrir, pero el resto te lo comes tu con patatas o con la guarnición que te apetezca. 

Una vez más, dentro de la tienda preguntamos a dos de los duendecillos especialistas en pintura. Todo el mundo tenía clarísimo que ese color tenía tonalidades azules, que no había lugar a equívoco... Mi conclusión es que entre que compramos la pintura y la devolvimos les habían dado un curso de "La pintura y sus derivaciones" y por eso todos a los que preguntábamos tenían, ese día, tan clara la diferencia entre grises. Para resumir: nos fijamos en la paleta de colores del nuevo gris que ibamos a adquirir y nos fijamos que el que nos llevábamos no derivaba ni a azul, ni a marrón, ni a amarillo, ni a la madre que lo...

Nuevamente nos ponemos manos a la obra a pintar. En esta ocasión empezamos por otra habitación que solamente tenía la imprimación dada. Es decir, empezábamos de nuevo sobre un fondo blanco. Primera pasada con el rodillo. Mugrosilla piensa. -"¡Madre mía! Esto es oscuríiiisimo. Verás cuando Lija-Man empiece también a pintar. Va a conjurar los huesos al espíritu del gris por los siglos de los siglos." Mientras la actividad cerebral de Mugrosilla va a toda velocidad preparándose para la tormenta Gris que se avecina, su cara no expresa ningún tipo de sorpresa  y su boca no dice ni mu.
Lija-Man: Este color es más oscuro que el otro. Va a quedar la casa súper oscura.
Mugrosi: Yo creo que luego cuando se seque va a quedar algo más claro...
L.M.: Ya veremos
Finalmente el color que ha quedado es maravilloso. Me encanta. Tanto que no voy a volver a pintar el resto de mi vida. Bueno, he dicho una mentira. Aún nos falta otra habitación por pintar, pero esa la dejaremos para más adelante. Para cuando ya se nos haya olvidado lo costoso que es en tiempo y esfuerzo.

En el próximo episodio: Los Charpenters hacen un aparición estelar...

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