Se empieza a ver la luz al final del túuuuuuneeeeeel.
Hoy si que si. Hoy si que os voy a hablar de ciertos avances que prometí en la entrada anterior. He de decir que aún tenemos entre manos la misión Puesta del Pladur. Y nuevamente invito a todo aquel que quiera colaborar a mencionarlo en los comentarios y le iremos añadiendo a la lista para darle fecha y hora, que ya sabeis que la afluencia masiva dificulta el trabajo, y no quiero encontrarme con colas que lleguen hasta el portal y un montón de gente metida en casa...
Bueno, que me voy del tema.
Resulta que ya empezamos a tener algunas habitaciones que dan una idea de la función que van a tener en un futuro. Hasta ahora todo eran habitáculos con 4 paredes (o menos) con algún vano de iluminación y un suelo lleno de polvo y escombros. Ahora no. Ya tenemos hasta uno de los cuartos de baño con bañera y todo! Eso sí, lo nuestro estamos sudando.
Fuimos un día mi compi de fatigas y yo a hacer sitio y limpiar la habitación por la que habríamos de empezar con la pega del pladur. Aún hay algunas cosas por tirar y teníamos claro que cuanto más sitio para operar con las placas tan grandes mejor.
Ese mismo día comenzaban nuestros nuevos fontaneros. Gente sana y trabajadora... y más bruta que un arao...
Como bien sabeis nuestra trayectora con el tema fontanería ha sido toda una aventura épica (Me río yo del Señor Frodo con su misión de llevar el anillito de marras al Monte del Destino. Que se ponga a hacer una obra del calibre que tenemos entre manos y a ver si le parece que entrar en Mordor es equiparable.). Pero finalmente gracias al nuevo albañil, encontramos a un trabajador de las tuberías que satisfaciera nuestras expectativas. He de señalar que mis expectativas no son de lejos tan exigentes como las de mi compañero de hipoteca. Yo soy de la clara tendencia de laissez faire cuando la temática se escapa a mis conocimientos. En cambio, mi camarada de tarde de azulejos (perdono pero no olvido cabr****) tiene más predisposición al "me rayo hasta el infinito vía internet". A eso hay que añadirle que por deformación profesional trabaja en micras y milímetros y espera que el resto del mundo lo haga. Por último habría que sumarle su tendencia al perfeccionismo y... ¿he comentado lo de rayarse? En estos casos viene muy bien tener a alguien así que cuestiones absolutamente todo lo que se hace en esa obra, pero claro, lo de un fontanero nanotecnólogo... no termino yo de verlo...
Volvamos al escenario principal. Dos pardillos tirando basura y muebles. Dos fontaneros que se ponen manos a la obra con una de las varias rozas que tenían como objetivo para esa mañana. Una nube de polvo que impide ver a 20 cms de tu cara. Más decibelios que en un concierto de Manowar (ya sabeis, haciendo buenas migas con nuestros nuevos vecinos). De repente se para el ruido. (Si lo llego a saber me llevo tapones para las orejas, qué pitido) Se acerca uno de los nanotrabajadores de las tuberías. Por señas nos dice que le acompañemos. Sigo sin oír nada. "¡¿Me he quedado sorda?!""¡Ay, madre mía que no volveré a oir nunca jamás!""¡Nooooooooooo!""¿¡Qué voy a hacer con todo el aislante acústico que tengo acumulado en casa?!" Nos acercamos a lo que nos señala... y... Una imagen vale más que mil palabras. (¿Cuántas habré utilizado para llegar a esta foto?)
Por lo menos nos ahorró el susto de habernos dicho "he metido la pata hasta el fondo" Y sufrir esos momentos de incertidumbre hasta que te enfrentas con el marrón cara a cara.
Y, señoras y señores... en la imagen podemos apreciar 3 hermosas y artísticas perforaciones en lo que estimo, fue un intento de búsqueda de petróleo por parte de los nanotecnólogos que teníamos contratados. La búsqueda no fue del todo infructuosa, ya que, aunque no había petróleo, si había gotelé del vecino de abajo. Gotelé y unas sillas. Es lo que pudimos apreciar en un primer vistazo. Más tarde pudimos confirmar que había sillas, mesas y hasta un proyector, porque lo que teníamos debajo era una lonja el desuso. Vamos, que podríamos decir que hasta hemos tenido suerte, porque todo el mundo sabe, que de hacerle un agujero en el techo a tu vecino de abajo, su reacción no suele ser del tipo "ayyyy, pobre... ya te entiendo, estabas de obras y me has perforado mi techo". Tengo la firme opinión de que normalmente sería algo más del tipo "Me has perforado mi techo favorito que lo tenía yo pintado con una pintura que lleva pepitas de oro, plata y titanio, además hay desperfectos en mi pared, que tiene un papel pintado a mano por monjes budistas del siglo XV y unas cenefas con diamantes y zafiros"
Pero no os alarmeis, mis querrrrridosss. Llamamos al dueño, lo cual fue toda una aventura para conseguir su teléfono: primero llamamos a los administradores de fincas. Nos proporcionan un número al que nadie responde. Luego buscamos otro que teníamos que nos habían dado ellos el año anterior. Tampoco responden. Así que ni corta ni perezosa busco en internet en las páginas blancas el nombre y apellido del que disponemos y me pongo a llamar a todas las personas que responden a ese nombre. A la segunda llamada acierto (¿de verdad no jugué a la lotería ese día?). Nos facilita información de donde conseguir las llaves. Entramos, curioseamos y vimos nuestro desaguisado; reconozco que desde abajo no parecía tan impresionante como desde la perspectiva de la foto.
El caso es que ya está solucionado y a día de hoy, el lugar donde está la cata estratigráfica de nuestro fontanero podemos ver lo siguiente:
A estas horas, si todo ha ido como se supone, el suelo ya estará en proceso de recubrimiento con azulejos... si, esos azulejos... y en esta semana, casi podría decirse que vamos a tener un baño operativo. Pero dada la suerte que hemos tenido hasta la fecha, casi que prefiero no adelantar acontecimientos, y esperar a hablar en pasado de los avances...

