viernes, 31 de octubre de 2014

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. VIII

Parece que cada una de mis sagas tiene su público. Cuando escribo una entrada para una de ellas siempre hay quien me pregunta por la otra, y bueno, como más o menos la media es de una entrada al mes, la verdad es que se acumulan las experiencias de entrada en entrada. Hoy volvemos a la saga que narra las obras (interminables) de mi casa.

Para resumir la situación actual podríamos decir que ya nos quedan por hacer los techos y el suelo y algunos detalles de las paredes. Debo ponerme un recordatorio para hacer una breve crónica de lo que fueron mis pequeños ratos libres de agosto y mi relación con el pladur. Pero hoy no quiero contar eso, no. Aunque esté dentro de la saga, el capítulo de hoy tiene un enfoque diferente. Y en breves sabréis porqué.

Poniendonos en antecedentes tendría que decir que ahora no trabajo los fines de semana ni los festivos. Desde Octubre. Mi curro a destajo me está costando, pero bueno, todo sea por recuperar una vida social pseudo decente. 

El caso es que hace un par de fines de semana nos disponíamos a rejuntear nuestro pladur maravilloso. Ya con la ropa de faena, porque si, tengo ropa para tal efecto; despues de un año en obras cualquier ropa que utilices solo servirá para tal actividad.

Ya estamos listos y dispuestos cuando oigo un golpe en la habitación de al lado. Y acto seguido a mi compañero de fatigas, entuertos y aventuras que grita "¡Buaaaaah, mira estooooo!" Voy corriendo y me encuentro con que en nuestra ausencia habíamos tenido una okupa que se ha estado lucrando de nuestro piso sin pagar alquiler. Adjunto imagen real de lo que nos encontramos: 




La muy desvergonzada se había estado beneficiando de nuestras ausencias para montarse unas raves y unas fiestas de las buenas. Con catas de queso incluídas, porque esas lorcitas no se cogen en un día. A continuación una imagen desde el otro lado de la ventana.
La explicación: al hacer un segundo baño en la casa tuvimos que abrir la pared de las bajantes para poner un tubo con dos salidas. La pared llevaba abierta prácticamente desde el inicio de la obra, pero justo la semana anterior al fin de semana que estoy describiendo, nuestro albañil la enlució y raseó. Con lo cual, aquí nuestra amiga Romualda se quedó sin salida. Tras recorrer la casa para salir, porque  claro, si no hay comercio ni bebercio como que no le interesaba permanecer en la casa, imaginad que mal quedaría ante sus amistades si diera una fiesta en la que no hay nada que ofrecer. Romualda solo encontró una salida, la de la ventana. Justo debajo quedaba parte del andamiaje que el albañil había utilizado, y la muy cuca se había subido y había intentado salir por la ventana. Pero una vida de excesos se paga, y claro, el culo se le quedó atascado entre la hoja y el marco. Y así permaneció como máximo durante dos días, que había sido la última vez que había habido alguien en casa. Pero en ese tiempo le dió tiempo a hacer muchas cosas. Comerse la goma de la ventana, desgarrar la cuerda de la persiana, cagarse en el suelo... vamos, de lo más ocupada que ha estado.


Llegó el momento en el que había que bajarla de allí. Quienes me conocen saben que yo y los gérmenes nos llevamos un poco mal. Y lo de pensar en tocar al bicho ese que podría tener de todo como que no. No me hacía ninguna ilusión, así que con un palo de escoba la levantamos por detrás y así pudo salir por la ventana. Yo al principio pensaba que estaba muerta, pero parece ser que al salir mi compi de pagos hipotecarios a la terraza, el bicho se puso muy contento y le debió de saludar y todo. Tras nadie sabe cuanto tiempo ahí colgada las piernecillas de atrás no le respondían, así que la tuvimos que ayudar a desplazarse, como podeis ver a continuación. Atentos al detalle del tamaño de Romualda.


Y así de cómoda la bajamos hasta el portal, porque por mucha pena que le diera al portador del recogedor, yo no estaba dispuesta a darle cobijo en mi casa. Y mucho menos después de haberse comido parte de mis ventanas nuevas y de haberse cagado en mi suelo. ¡Hay dos baños casi listos! Podría haber tenido la deferencia de hacer allí sus necesidades. Decidimos que la mejor opción era bajarla a la calle y que allí llamara a alguna amiga que la viniera en busca.



Una vez en la calle, no sé si es que fueron los nervios o qué, que la vamos a dejar en una alcantarilla y vemos que la falsa de ella se hacía la muerta. En plan toda espatarrada y con la panza arriba.



Me hizo gracia contemplar la cara de horror que ponía la gente tras cotillear qué era lo que llevábamos en el recogedor.

Y bueno, ésta es mi entrada de Halloween, pero real como la vida misma.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Si es que al final me lo paso hasta bien

Bueno, pues aquí seguimos. Un domingo cualquiera. Con un sol radiante en la calle... o al menos eso es lo que me han dicho, porque lo que viene a ser mi persona no ha podido disfrutarlo puesto que me toca pringar en mi batcueva particular.

Y ya que estamos aquí, qué menos que aprovechar para contar los últimos avatares acontecidos por estas latitudes en los últimos días. Sin ir más lejos; antes de ayer mismo. Aunque primero, pongamonos en situación. Nuestros puestos de trabajo tienen una delimitación muy precaria. Vamos, que en numerosas ocasiones nos hemos encontrado con alguien que quiere sentarse en nuestro sitio, o incluso que ha llegado a hacerlo. Dudo que sea por la iluminación del lugar, o por la comodidad de las sillas. Doy por hecho que es porque el espacio entre sillas es más amplio y opinan que tienen más sitio para repantingarse (postura oficial de este lugar).

El caso es que en la zona infantil, esa delimitación es aún más pobre, y dado que nosotras nos estamos moviendo de un lado a otro la mayoría del tiempo, nuestros pequeños usuarios van a piñón según ven un ordenador libre. Les da igual que sea el de nuestro puesto de trabajo. De hecho, yo soy muy dada a la ironía, y en alguna ocasión les he preguntado a ver si estaban cómodos, me han respondido como quien espanta una mosca que si, que muy bien. De vez en cuando tienen unas respuestas muy grandes estos visitantes.

Y al hilo de esto venía la entrada de hoy. Una de esas situaciones graciosas que se dan de vez en cuando que hacen más llevadera una tarde infernal de domingo lluvioso, o unas cinco de la tarde día entre semana en época de colegio.

Se me acerca el otro día una de estas pequeñas usuarias a mi puesto. Como resulta bastante invasivo eso de que se te pongan al lado a preguntarte cosas y dedicarse a opinar acerca de las búsquedas que haces en la base de datos, a los adultos les suelo comentar eso mismo, pero a los pequeños les digo que si se quieren quedar a mi lado interpreto que quieren trabajar y que les pongo a ordenar libros. Eso suele ser suficiente para disuadirles de permanecer en dicha ubicación. Pero esta estrategia tuvo un giro argumental inesperado. La susodicha niña se me acerca y me pregunta muy salerosa ella por una película. Antes de disponerme a hacer la búsqueda le hago el comentario pertinente: -Si te pones aquí es porque vienes a trabajar, así que te pongo a ordenar libros, ¿eh?. - Muy pizpireta ella me responde con entusiasmo -¡Ah! ¡Pues vale!.

Así, perpleja realizo la búsqueda en la base de datos y una vez solventado ese problema ella insiste. -¿Ahora me vas a dar algo para ordenar? -. A una bibliotecaria no se le vacila, y menos con el tema del ordenado de libros.

Tenemos una serie de libros que no están en balda, sino en unas cajas de plástico para que los usuarios más pequeños puedan cogerlos sin riesgo de que se le venga una balda encima. Así que ni corta ni perezosa me llevo a mi ocurrente nueva compañera a esa zona y le explico que tiene que ponerme todos los libros de canto de manera que se vea el tejuelo de modo que queden todos ordenados de la misma manera. Previendo que se iba a aburrir a los dos cajones le comento que en caso de que decida no continuar me avise para saber dónde ha dejado de ordenar. Tras la breve explicación vuelvo a mi puesto ante la mirada atónita de sus educadores. Intuyo que la chiquilla no tenía costumbre de acatar las órdenes muy bien y no comprenden por qué no ha protestado ante la encomendación de esa tarea. 

La siguiente hora permenació entretenida ordenando libros, y de vez en cuando me acercaba para ver si se habría cansado y andaba haciendo el mal por lo que yo denomino el Área 51, puesto que nadie sabe a ciencia cierta lo que ocurre en esa zona. 

Cuando llega la hora de marcharse me indica que ha ordenado 13 de las 22 cajas, lo cual está más que bien, porque en mis visitas de supervisión pude comprobar que de vez en cuando hojeaba los libros que estaba ordenando. Y teniendo en cuenta la tendencia a quedarse pegados a los ordenadores que hay, se podría considerar todo un logro.

jueves, 4 de septiembre de 2014

De vuelta por la biblioteca

Las primeras entradas de éste, mi pequeño reducto blogístico en la red, tenían como tema mis experiencias vitales como trabajadora de una biblioteca. La cosa es que, tras dejarlo un tiempo tras aquellas entradas, volví al mismo sitio (y quien haya leído o haya vivido experiencias similares sabe que eso no es cosa de broma...). Y bueno, por supuesto, si en aquellos meses me dieron de sí para una saga, después de llevar aquí más de año  y medio, casi podría hablar de telenovela.

Todos los días hay algún brownie, pero de esos con cocolate que mancha y salpica. Pero bien. Si no es porque cambian algún procedimiento, en detrimento nuestro; por supuesto, es porque algún usuario se pasa de listo y te suelta que "las normas están para romperlas" en tu jeto. Ya sabes, eso de hablar por teléfono en la biblioteca, o merendar... También tenemos nuestros más y nuestros menos con los estudiantes en época de exámenes. Eso de establecer la diferencia entre un aula de estudio y una biblioteca se torna en lucha titánica. Somos 20 en el equipo, y con turnos de 7 u 8 personas y lidiamos con hordas de estudiantes que me río yo del ejército persa y de Jerjes en su cara. Trescientos, trencientos... (<-- lease con voz de pito). ¡Aquí les querría yo ver a los Trescientos esos en una tarde de invierno! Pero de las de lluvia a mares, que por otro lado, en estas latitudes suele ser lo habitual, y no exclusivamente en esa estación de año. 

También tenemos casos de evidente intoxicación etílica ante las que en ocasiones tenemos que reaccionar rauda y velozmente antes de que se líe una parda. Como en la ocasión en la que un usuario quería partirle la cara a otro, y el otro no sabía a cuento de qué. O el día en el que un usuario se desmayó en plena biblioteca. Eso si, el ratón del ordenador ni soñar con soltarlo, que era su sesión.

O los que se quieren llevar parte del fondo de la biblioteca para engrosar la suya propia de su casa. A este respecto podríamos hacer referencia a dos casos en concreto.
Caso A: tarde en la biblioteca. Recogiendo los libros que los usuarios han dejado por ahí tirados encontramos tapas de libros con la radiofrecuencia arrancada. A lo largo de las semanas esa situación se repitió. Y curiosamente, todos los libros eran de informática. A título personal, yo de mangar, cosa que por supuesto ni se me pasaría por la cabeza hacer... XDDD, mangaría libros de cualquier materia menos de informática. Hay que ser cateto para no darse cuenta de que son libracos que abultan un montón y que se quedan obsoletos en cuestión de meses. Como consecuencia, el departamento de compras ha decidido prescindir de la adquisición de fondos de esa temática. Con lo cual tenemos unos maravillosos libros para préstamo acerca de los secretos de Windows 95 de lo más clarificador.
Caso B: las revistas. Son esos elementos con hojas que además, en algunos casos concretos, les crecen alas y vuelan. Para evitar que esto sucediera se optó por ponerles unas radiofrecuencias. Es que meterlas en jaulas no encajaría con la estética del lugar. A partir de ahí empezó nuestro circo particular. Hemos tenido señoras de lo más elegantes intentando mangarse el Cosmo o el Elle, venerables ancianetes intentando llevarse las revistas de deporte o de maquetación, o jóvenes (y no tan jóvenes) bohemios y alternativos intentando llevarse revistas de arte. Con estos últimos empatizo algo más porque son revistas caras de narices y suscribirte a ellas supondría un pastizal.

Pero también tiene sus cosas buenas. Tiene que haberlas, si no, aquí no aguanta ni el Tato. El principal punto positivo de este lugar es el buen rollo que hay entre compañeras. Si, compañeras, porque aunque tenemos a un chico en la plantilla somos mayoría XDD. He currado en diferentes lugares en estos años y eso de que un grupo de tías no termine por convertirse en un akelarre es ciertamente complejo. Las cosas como son. Y como digo, no hablo de oídas. Además del trabajo visible, tenemos nuestra propia jornada laboral paralela. Hemos montado un pequeño mercado de frutos de la tierra (vamos, que la que tiene huerta nos trae excedentes para repartir), también tenemos un mercadillo de trueque (típica ropa que no sabes en qué estabas pensando cuando la compraste que seguro que encaja con el estilo de alguna otra compañera), hasta hemos llegado a tener mascotas e incluso celebrado algún que otro sorteo con cosas misteriosas que han aparecido en el lugar donde nos cambiamos de ropa (que ni por el forro se merece el nombre de vestuario).

También tenemos usuarios majos; ya solo sea por probabilidad. Con toda la gente que entra aquí a lo largo de la semana, tenía que caer alguno majo si o sí. No pedimos gran cosa para que un usario entre a formar parte de la lista de los "majos". Con que salude y de las gracias  ya es suficiente. Así de simples son los requisitos para entrar en el club. En los últimos tiempos tenemos a uno que se está ganando nuestros corazones a marchas forzadas porque nos ordena parte del fondo de manera gratuíta y sin pedírselo. Estamos barajando la posibilidad de comprarle una caja de bombones.

Cambiando de tercio, además de las labores dentro de la biblioteca, también nos toca perseguir a la gente más allá de las fronteras que delimitan este lugar. ¿Cómo hacemos eso? Muy fácil. Vía telefónica. A título personal, me resulta divertidísimo eso de llamar a la gente para reclamarle documentos que tenía que haber devuelto hace varios días. Eso de montar pollos es lo mío XDD. Ayer, sin ir más lejos llamé a una usuaria que tenía 3 libros que debía haber devuelto hacía un mes. Primeramente me cogió su madre el teléfono, y en el momento en el que vió que era para reclamarle los libros me pasó con la aludida. Ella, avergonzada me prometió que los traería hoy a más tardar y que lo sentía muchíiiiiiiisimo. Al despedirse me mandó un besito.

Esa usuaria no solo se ha ganado un puesto en el club de "majos". Se ha ganado un sitio en mi corazón XDDDD.

jueves, 21 de agosto de 2014

Wuuuuahahahhahaha

Hoy toca una reflexión filosófica que me tiene inquieta desde hace días. Que no todo va a ser Escorial.

He descubierto un gran secreto.

El secreto que todo publicista lucha por ocultar. Pero gracias a mí, "Oh, Adalid de la Verdad", ese secreto va a dejar de serlo.

Ahí va: ya se porqué las cosas que venden los anuncios nunca son iguales en la vida real. Es imposible. Y todo debido a un principio fácilmente explicable: la teoría de la relatividad. Y es que la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador... ¡No flipéis ni mediaaaaaaa! ¡Que lo acabo de copiar de la wikipediaaaaa XDD!. A mi entender, la física o la química están al nivel de la alquimia; signos raros, palabras grandilocuentes pronunciadas en lenguas muertas... vamos, pura magia.

Y ahora expongo el ejemplo que os hará abrir a todos los ojos a una nueva realidad que hará que os ahorréis mucho dinero. De hecho, los agradecimientos que me vais a dar, pueden ser realizados en efectivo al número de cuenta que os proporcionaré gustosa.

¡Resulta que viendo la tele he descubierto que... en su realidad todo transcurre a cámara lenta! Ésa es la Revelación prometida. 

Es imposible que el champú de turno tenga el mismo efecto en mis cabellos, porque esa diferencia espacio temporal hace que el resplandor en mis bucles se vea deslucido por un movimiento más acelerado y una gravedad más puñetera. La misma gravedad que en otros anuncios permite a sus participantes pegar saltos interminables solamente equiparables a esos momentos de  "tiro con efecto" de Oliver Atom. Por otro lado, esa misma diferencia de duración del tiempo viene asociada a las caras de afectación supremas que portan algunos participantes de esos anuncios. Entiendo que la colonia que promocionas apeste; para gustos se hicieron los colores, pero ¿realmente es necesario tener ese gesto lleno de articio? ¿O quizá es que está intentando mantener el tipo durante el rato que dura la grabación? Debemos recordar que el tiempo transcurre de diferente manera y lo que a nosotros nos supone un minuto, para esa pobre gente la duración podría llegar a multiplicarse. Y además, por mucho que quieran echar a correr, no pueden huír a tiempo. Y claro, el olor les alcanza y no pueden hacer nada por evitarlo... Vaya, me da pena esa pobre gente. Solo espero que acierten con sus perfumes a la primera...

Nosotros, los de esta realidad con tiempo acelerado, intentamos ponernos las pilas e imitar ese movimiento bucólico de los Lentos. Pero claro, lo de la velocidad resulta ser lo que marca la diferencia, y bueno, ahí tenemos claros ejemplos como el del producto de limpieza que elimina hasta la cal más incrustada... ¿No comprendeis que haciendo esos intentos ponéis en evidencia los defectos más feos de vuestras casas? Creo que viven tan preocupados intentando emular a los Lentos que se olvidan que de vez en cuando hay que limpiar los baños, las cocinas, las vitrocerámicas, y claro, cuando van a grabar, hay que quitar una gran capa de mugre. Eso si, a efectistas no hay quien nos gane. Una pasada con la balleta y listo... Y lanzo una pregunta al aire... Si tan fácil era limpiar esa suciedad... ¡¿por qué demonios has dejado que se acumule a ese nivel?! 

Otra de las preguntas que me surgen con el tema es la elección de los nombres. En mi casa la compra la hacemos entre todos. No hay pegas en ese aspecto, pero curiosamente, la generación de mis padres nacieron con la incapacidad de pronunciar la letra X y todos sus sonidos asociados, bien sea la propia X, o la sh, y ya el sonido de la sch mejor ni lo planteamos. Es llamativo que los nombres de los nuevos productos contengan casi todos ese sonido. Y ciertamente es hilarante escuchar a toda una generación pronunciar un nombre que por defecto genético no pueden.

Por el momento mis reflexiones han llegado hasta ahí. Pero posiblemente, a medida que meta más horas de anuncios irán surgiendo nuevos teoremas.

jueves, 10 de julio de 2014

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. VII

Se empieza a ver la luz al final del túuuuuuneeeeeel.

Hoy si que si. Hoy si que os voy a hablar de ciertos avances que prometí en la entrada anterior. He de decir que aún tenemos entre manos la misión Puesta del Pladur. Y nuevamente invito a todo aquel que quiera colaborar a mencionarlo en los comentarios y le iremos añadiendo a la lista para darle fecha y hora, que ya sabeis que la afluencia masiva dificulta el trabajo, y no quiero encontrarme con colas que lleguen hasta el portal y un montón de gente metida en casa... 

Bueno, que me voy del tema.

Resulta que ya empezamos a tener algunas habitaciones que dan una idea de la función que van a tener en un futuro. Hasta ahora todo eran habitáculos con 4 paredes (o menos) con algún vano de iluminación y un suelo lleno de polvo y escombros. Ahora no. Ya tenemos hasta uno de los cuartos de baño con bañera y todo! Eso sí, lo nuestro estamos sudando.

Fuimos un día mi compi de fatigas y yo a hacer sitio y limpiar la habitación por la que habríamos de empezar con la pega del pladur. Aún hay algunas cosas por tirar y teníamos claro que cuanto más sitio para operar con las placas tan grandes mejor.

Ese mismo día comenzaban nuestros nuevos fontaneros. Gente sana y trabajadora... y más bruta que un arao... 

Como bien sabeis nuestra trayectora con el tema fontanería ha sido toda una aventura épica (Me río yo del Señor Frodo con su misión de llevar el anillito de marras al Monte del Destino. Que se ponga a hacer una obra del calibre que tenemos entre manos y a ver si le parece que entrar en Mordor es equiparable.). Pero finalmente gracias al nuevo albañil, encontramos a un trabajador de las tuberías que satisfaciera nuestras expectativas. He de señalar que mis expectativas no son de lejos tan exigentes como las de mi compañero de hipoteca. Yo soy de la clara tendencia de laissez faire cuando la temática se escapa a mis conocimientos. En cambio, mi camarada de tarde de azulejos (perdono pero no olvido cabr****) tiene más predisposición al "me rayo hasta el infinito vía internet". A eso hay que añadirle que por deformación profesional trabaja en micras y milímetros y espera que el resto del mundo lo haga. Por último habría que sumarle su tendencia al perfeccionismo y... ¿he comentado lo de rayarse? En estos casos viene muy bien tener a alguien así que cuestiones absolutamente todo lo que se hace en esa obra, pero claro, lo de un fontanero nanotecnólogo... no termino yo de verlo...

Volvamos al escenario principal. Dos pardillos tirando basura y muebles. Dos fontaneros que se ponen manos a la obra con una de las varias rozas que tenían como objetivo para esa mañana. Una nube de polvo que impide ver a 20 cms de tu cara. Más decibelios que en un concierto de Manowar (ya sabeis, haciendo buenas migas con nuestros nuevos vecinos). De repente se para el ruido. (Si lo llego a saber me llevo tapones para las orejas, qué pitido) Se acerca uno de los nanotrabajadores de las tuberías. Por señas nos dice que le acompañemos. Sigo sin oír nada. "¡¿Me he quedado sorda?!""¡Ay, madre mía que no volveré a oir nunca jamás!""¡Nooooooooooo!""¿¡Qué voy a hacer con todo el aislante acústico que tengo acumulado en casa?!" Nos acercamos a lo que nos señala... y... Una imagen vale más que mil palabras. (¿Cuántas habré utilizado para llegar a esta foto?)

Por lo menos nos ahorró el susto de habernos dicho "he metido la pata hasta el fondo" Y sufrir esos momentos de incertidumbre hasta que te enfrentas con el marrón cara a cara.

Y, señoras y señores... en la imagen podemos apreciar 3 hermosas y artísticas perforaciones en lo que estimo, fue un intento de búsqueda de petróleo por parte de los nanotecnólogos que teníamos contratados. La búsqueda no fue del todo infructuosa, ya que, aunque no había petróleo, si había gotelé del vecino de abajo. Gotelé y unas sillas. Es lo que pudimos apreciar en un primer vistazo. Más tarde pudimos confirmar que había sillas, mesas y hasta un proyector, porque lo que teníamos debajo era una lonja el desuso. Vamos, que podríamos decir que hasta hemos tenido suerte, porque todo el mundo sabe, que de hacerle un agujero en el techo a tu vecino de abajo, su reacción no suele ser del tipo "ayyyy, pobre... ya te entiendo, estabas de obras y me has perforado mi techo". Tengo la firme opinión de que normalmente sería algo más del tipo "Me has perforado mi techo favorito que lo tenía yo pintado con una pintura que lleva pepitas de oro, plata y titanio, además hay desperfectos en mi pared, que tiene un papel pintado a mano por monjes budistas del siglo XV y unas cenefas con diamantes y zafiros"

Pero no os alarmeis, mis querrrrridosss. Llamamos al dueño, lo cual fue toda una aventura para conseguir su teléfono: primero llamamos a los administradores de fincas. Nos proporcionan un número al que nadie responde. Luego buscamos otro que teníamos que nos habían dado ellos el año anterior. Tampoco responden. Así que ni corta ni perezosa busco en internet en las páginas blancas el nombre y apellido del que disponemos y me pongo a llamar a todas las personas que responden a ese nombre. A la segunda llamada acierto (¿de verdad no jugué a la lotería ese día?). Nos facilita información de donde conseguir las llaves. Entramos, curioseamos y vimos nuestro desaguisado; reconozco que desde abajo no parecía tan impresionante como desde la perspectiva de la foto.

El caso es que ya está solucionado y a día de hoy, el lugar donde está la cata estratigráfica de nuestro fontanero podemos ver lo siguiente:


¡La bañeraaaaaaa! Yuju yujuuuuuu. La perforación estaría contra la pared de la ventana en el suelo. Pero ya está bien tapada, cerrada y sellada, y con una capa de cemento que duplica en grosor la original del piso.

A estas horas, si todo ha ido como se supone, el suelo ya estará en proceso de recubrimiento con azulejos... si, esos azulejos... y en esta semana, casi podría decirse que vamos a tener un baño operativo. Pero dada la suerte que hemos tenido hasta la fecha, casi que prefiero no adelantar acontecimientos, y esperar a hablar en pasado de los avances...

lunes, 30 de junio de 2014

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. VI

Y la profecía anunció que en algún momento el avance tendría lugar.

Y el avance ocurrió, y la profecía se cumplió. Un año después. Pero se cumplió. Al menos por estas semanas. ¡Ay... por favor, por favor que siga la rachaaaaaaa!

Y tras esta entrada tan tremendista paso a relatar las últimas novedades del tema que está acaparando este caótico blog desde hace un año. Si señoras y señores, un año a vueltas. El 15 de julio tuvo lugar la venta de mi alma al dem... digo, la firma de la hipoteca con el banco. Y 11 meses y 15 días después, aquí estamos. Sobreviviendo como buenamente se puede.

Retomemos la narración donde la habíamos dejado, que era la propuesta de plan para el viernes de echar una mano para subir pladur, azulejos o aislantes. Aclarar que nadie se sumó a la propuesta. ¡Cabr...! Digo... ¡vaya como sois, ¿eh?! ¿Teníais todos plan para ese día...? Ayyyyy... (¡YA VENDREIS PIDIENDO SITIO PARA JUGAR A LA XBOX!)

Desde las 4 hasta las 10 de la noche cargando con paquetes de azulejos, primeramente, y el aislante para el final. A día de hoy aún me pregunto cómo mierdas lo conseguimos. Al principio de la tarde el ritmo era alegre. Nos dejaron los palets a la puerta del portal. Si, en plural, porque eran dos palets enormísimos con un huevo de azulejos. Empaquetados en cómodos envoltorios de cartón con 4 o 5 azulejos en cada unidad. "Oh, si, 4 o 5 azulejos en cada unidad. ¡Bah! Eso lo levanto yo con una mano..." Si, al principio de la tarde yo también. Bueno, en realidad no. Quienes me conocen saben de mi torpeza innata, y con esos antecedentes sumados a la pasta que nos dejamos en azulejos, como que no quería jugarmela... 

Así que de uno en uno fuimos subiendo las 9 escaleras que hay desde el portal hasta el ascensor. Los fuimos apilando y cada rato subíamos un cargamento. Esa operación transcurrió sin apenas incidentes. Salvo uno, que creo que merece la pena contar. 

Como ya he comentado, el portar estaba lleno de azulejos, y de hecho en ese mismo momento estábamos cortando el film con que venían envueltos en el palet. Y por otro lado estaban los aislantes de las paredes (para quien no tenga claro que es, son las colchonetas esas negras que se ponen para no oir en un montón de locales y demás garitos. A continuación una foto:

éste es más o menos el aislante. De hecho nosotros tenemos de dos tipos, pero para hacer una idea, es suficiente). Había una pila de aproximadamente 25 piezas de esas. No pesan demasiado, pero abultan un montón.

El caso es que viene una vecina y se queda mirando el tenderete itinerante que teníamos ahí y lejos de empatizar con nosotros: dos pringados (sin amigos ¬¬), cargando con un huevo de material, en una tarde de viernes, de lo más soleada, mientras la mujer que limpia el portal hacía su trabajo, decidió que era mucho mejor ponerse a husmear entre todas las cosas que estaban por ahí y soltar la frase del millón: "¡Uy! ¡Pues con todas estas cosas por ahí, no se como va a poder limpiar el portal!

Le respondo amablemente... porque si hay algo que me caracteriza en esta vida es la amabilidad innata que me sale cuando me tocan las... la moral: "No señora, hoy no va a poder limpiar el portal" Porque yo soy muy adivina, y profeticé una larga tarde de trabajo.

Respuesta de la payasa esa... bueno, de mi jovial vecina:"¡Pues qué faena!¡Todo el fin de semana el portal sin limpiar!"

He de señalar que yo justo estaba cortando el plástico del palet para sacar más cajas de azulejos con un cuchillo sin filo que había por casa.

Respuesta mía: "No se preocupe señora (blandiendo el cuchillo de un lado a otro) ya nos encargamos nosotros de dejar el portal decente antes de marcharnos"

De la misma salí del portal y los que nos estaban subiendo a casa el pladur se descojonaron bastante. Yo no le ví la gracia por ningún lado. Eso sí, antes de marcharse uno de ellos me dió un consejo que yo sopesé seriamente al finalizar la tarea. "Antes de irte, le dejas el cuchillo clavado en la puerta para indicarle que ya has terminado y que está todo en orden". La verdad es que no tuve que llevar a cabo esa labor porque, primeramente, aún no sé en qué piso vive, y segundamente, porque la "guapa" de mi vecina, pasó tres veces más a lo largo de la tarde por el portal para, según la versión oficial  "ir a hacer unos recaditos"; según el director's cut, "dar por saquito y vigilarnos" porque su último "recadito" tuvo lugar a las 10 de la noche, cuando ya estábamos limpiando el portal.

He de señalar que al final de la tarde no sentía los brazos y mis manos no me respondían. Al día siguiente tenía unas agujetas en los brazos que apenas si pude vestirme, y cuando me tocó ir a currar y me dió por coger una pila de libros, casi se me caen todos al suelo por intentarlo. A mi favor he de decir que tengo unas lumbares de acero, porque bien me podrían haber dado los 7 males lumbalgiares, pero nada. Mi espalda no reflejó consecuencia alguna del exceso del día anterior. Solo espero que no me vengan las consecuencias con caracter retroactivo... XDDD

En próximos episodios narraremos los verdaderos avances que se anunciaban al comienzo de esta entrada. Es que no me acordaba dónde me había estancado, y quería compartir con todos aquellos que no estuvisteis allí para echar una mano, la pedazo de tarde que os perdisteis.

jueves, 15 de mayo de 2014

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. V

Se haaaaaaaaaaaaaaace sabeeeeeeeeeeeeeeeeeeer, que ya tenemos paredes. Siiiiiiiiiiii, yuju yuju bieeeeeeeeeen.

Un avance. A ver si en esta ocasión no tenemos de desavanzar como en capítulos anteriores. Porque si, mis pequeñuelos. En las obras también se retrocede. Y no en pequeños detalles, nooooo. ¡A lo grande! En nuestro caso, el último desavace tuvo su origen en las paredes. Durante unos días aquello comenzaba a parecerse a una vivienda. Paredes lisitas y blanquitas. Rectas y sin grandes desperfectos... Pero, porque en esta obra todo están siendo peros, para rehacer nuestra querida instalación de fontanería (si, señoras y señores, 7 meses después aún estamos así). Por supuesto, para rehacer primero hay que deshacer y luego reubicar, lo que en castellanus vulgaris se denominaría "mandar-a-tomar-por-culo-la-mierda-hecha-hasta-el-momento".

Una vez más, y sin perder la paciencia del todo, ojo, del todo, porque algo de paciencia se pierde, creedme; nos pusimos manos a la obra. En esta ocasión tocó desmontar tuberías además de realizar unos cuantos metros, que se asemejaron a kilómetros, de rozas sobre cemento. 

¡Qué alegría para nuestros vecinos cada vez que nos veían aparecer por el portal! Sus miradas risueñas y sus palabras alentadoras nos llenaban de alborozo. -"¿Qué, pero ya estareís terminando no? - Nos decían. Y nosotros nos mirábamos intentando contener las carcajadas y las lágrimas, todo a la vez.

A cincel y martillazo limpio abrimos las dichosas rozas. Menudo escándalo cada vez que íbamos. Pero curiosamente, lo que por un lado de la resultaba costosísimo de eliminar, por el otro, poco a poco se iban abriendo grietas y agujeros, cayéndose la escayola. Vease a continuación en la imagen:



Esta foto la saqué al principio del destrozo. A día de hoy el descascarillamiento inicial se ha convertido en un súper boquete. Habría que añadir también, que la pared únicamente se sustenta por un par de ladrillos, como se ve más o menos en la foto, porque se pusieron las tuberías de las bajantes como base de la pared. Y en la parte superior (que no se ve en la foto) cruza una viga la pared de lado a lado. Así que a día de hoy esperamos que nuestros vecinos de los pisos superiores no tengan cosas de gran peso sobre ese área, porque la pared tiene un apoyo mínimo.

Y os preguntareis, ¿para qué mierdas raseais una pared si luego hay que trabajar sobre ella de nuevo? Buena pregunta. Si señor, la mejor. Resulta que se dejó indicado de que no se hiciera, pero bueno, nuestra opinión no se tuvo demasiado en cuenta... y ahí tenemos el resultado.

El caso es que finalmente conseguimos terminar el currelo de chinos que suponía abrir un caminito en una pared con bien de cemento. Pero nuestros obstáculos no terminan ahí. Por supuesto que no. ¿Cómo podrían? 

La decisión de insonorizar la casa era un hecho. Para curarnos en salud en nuestra futura convivencia vecinal y de manera recíproca. Ni queremos estar escuchando cada palabra que se dijera en las viviendas colindantes o en las que estén encima o debajo de la nuestra. Ni queremos que nos estén tocando el timbre todos los días por tener la tele o la música demasiado alta. Así que, una vez más, recurrimos a internet, y tras varios días de rayadura mental, no mía, todo hay que decirlo. Decidimos, de nuevo, hacer caso a youtube y poner unas placas de pladur con unos aislantes.

Siguiente paso, ¿lo ponemos sobre las paredes que están sin hacer? Si claro, parece que están bien, ¿no? Y es ahí, ese día y en ese momento cuando nos topamos con nuestra nueva traba. Al picar un poco la pared para ver su estado real, descubrimos que los anteriores dueños habían sido muy cucos. Si que nos extrañaba que la pared más grande de la casa. Un pasillo de unos 15 metros de largo aproximadamente, no estuviera demasiado mal teniendo en cuenta que el resto de paredes, al picarlas saltaban casi sin necesidad de cincel. Eran pura arena y a nada que rascabas saltaba la masa que le dieron en su construcción. Masa de la que estoy segura que más del 50% era arena. Por supuesto la pared del pasillo no era menos, pero a posteriori, le habían dado una nueva capa de escayola y le habían plantificado un bonito papel color naranja. Para los curiosos, en la imagen de antes se puede ver una franjita a la derecha. 

Así que, la pared no estaba tan bien como parecía, pero aún así, optamos por seguir con el plan: capa de aislante, capa de pladur, pegamento por aquí, pegamento por allá y ¡tenemos una nueva pared! Habíamos hecho mediciones de cuanto recrecería la pared y por supuesto habíamos hecho nuevas y numerosas visitas a nuestra tienda amiga del triangulito. Ya estabamos decididos, pero encaramada a una escalera, cincel en mano me dedico a levantar un poco la pared y nos percatamos de que... chanchanchannnnnn, le voy a dar un poco de emoción. Por favor, tengan la diligencia de pinchar en el enlace que añado a continuación:




Y tras este momento épico, os cuento que el problema se llama "viga de aproximadamente 15 metros de largo que cruza por la parte superior de la pared". El dilema se presenta cuando nos percatamos que no podemos hacer rozas en esa pared para meter los tubos para los cables. O si lo hacemos, vamos a tener que bajar los techos tamaño casa de hobbit, así por seguir con la temática.

Decisión final: picar las dos únicas paredes intactas de la casa y volver a rasearlas. Antes de ello, meter los tubos de los cables. Tras ello, nos pondremos manos a la obra para poner los aislantes acústicos varios. Y, ¿cómo vamos a hacer todo esto?

¡Con la ayuda de nuestro nuevo albañíiiiiiiil!

He de aclarar que por razones que ahora no vienen al cuento, decidimos no contar con los anteriores de nuevo. Así que localizamos a este nuevo trabajador de la obra. Y bueno. No sé si es que se toma muchas bebidas energéticas, o qué, pero en una semana nos había ventilao el problema. Rapido, limpio y eficaz. Y, por qué no decirlo, con un precio más que amigable.

Noticia de última hora: mientras redactaba esta entrada me ha llegado la confirmación de que mañana recibiremos un gran pedido de azulejos y de aislantes acústicos además de pladur. Todo aquel que no tenga un plan mejor para un viernes por la tarde, queda invitadísimo a echarnos una mano para subir todo el material a casa. Le recibiremos con alegría en nuestros ojos, y gozo en nuestros corazones.

Esos son los contratiempos del "do it yourself"... que tu te pillas el material y tu te lo subes a casa.

De un tiempo a esta parte, con frecuencia me pregunto cuales son las ventajas de ese "hazlo tu mismo"


jueves, 17 de abril de 2014

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. IV

Y los meses van pasando...

y esto no deja de parecerse a la casa del terror... lo que hace un tiempo era ilusión, se ha ido transformando en paciencia y ahora ya podría pasar a llamarse resignación. Eso sí, si algún dia llegamos a terminar con la magna obra que tenemos entre manos... será mi casa, porque la he hecho yo. Si, si, con alguna ayuda, no vamos a negarlo, pero vamos, a ver quien, de todas esas ayudas puede decir que ha hecho tanto labores de albañilería, como de fontanería e incluso de carintería. Por que si, la menda lerenda vale para todo eso. Eso si, con supervisión de un adulto, porque reconozco que soy de naturaleza torpe

Si no recuerdo mal, en el capítulo anterior de este ciclo, que preveo será largo largo largo, os explique como un talento innato para hacer albondiguillas en la infancia, bien puede ser válido para reforzar una pared en la que se va a colgar una caldera.

Debo puntualizar que youtube se esta revelando como una auténtica fuente de conocimientos. Me río yo de la wikipedia. Hay gente que sube videos de lo más peregrino que te puedas imaginar. Desde como soldar una tubería de cobre, a como instalar una pared de pladur. ¿O acaso os creíais que youtube solo vale para ver videos de gatitos? ¡Ni de lejos!

Bueno, pues en esta entrada la situación no ha avanzado en gran medida, pero por lo menos, nuestro fontanero de des-confianza ha vuelto para desfacer el entuerto marronáceo que nos dejó plantificado en mitad de una de las habitaciones y en uno de los baños, por no hablar de la cocina... vamos, que ha tenido que rehacer todo. Eso si, ahora con supervisión y vigilancia constante, con lo cual la cosa se retrasa puesto que hay que quedar los días que podamos tanto él como nosotros. Un lío, vamos. Eso si, de esta no cobra un euro, y somos nosotros los que ponemos el material que a nosotros nos satisface. Así que nuestra tienda amiga del triangulito escaleno verde está recibiendo nuestra visita semana si semana también. Y al hilo de esto me gustaria contar una pequeña anécdota que tuvo lugar en mi residencia actual.

Llego un día a casa y me encuentro con que no hay nadie. Al rato llegan mis padres y oigo a mi amatxu toda emocionada que se acerca hasta mi cuarto y me dice "¡Ay! ¡Si supieras dónde hemos estado! ¡Teneis que ir a "tiendadeltriánguloverde"! ¡Tienen un montón de cosas!" Se me queda mirando, la miro, cojo aire y le digo "Ama, te podría hacer un plano de esa tienda, así de memoria y a mano alzada." ¿Os podéis creer que se quedó sorprendida de que conociera el sitio? ¡Pero si paso casi la mitad de cada minuto ahí metida! La otra mitad la paso picando paredes o haciendo albondiguillas de cemento entre otras tareas.

Nuestro plan actual es el de aprovechar las "vacaciones" (esto último va entre comillas porque yo no tengo de eso, pero mi costillito si) y plantearnos nuestro plan de ataque a las dos únicas paredes que quedaban pseudo intactas. En la entrada anterior comentaba que habíamos tenido nuestra primera reunión de vecinos, y resulta que nuestros vecinos de al lado resultaron ser gente agradable (por lo menos hasta el día de hoy. Quizá en un futuro tenga que modificar para bien o para mal esta apreciación. Dejemos que el tiempo obre su magia) y nos permitieron entrar en su casa para ver qué distribución tenían. Obtuvimos buenas y malas noticias. Las buenas: lo que será nuestro salón y cocina, colinda con sus cuartos de baño y con un despacho que apenas utilizan. Las malas: lo que será nuestro dormitorio, queda pared con pared con su cocina. Ahora pongámonos en situación. Domingo mañanero post-festivo porque ha coincidido con mi fin de semana libre al mes. Hace un sol radiante y mis vecinos deciden que quieren hacer una excursión familiar en bicicleta. Hay que desayunar, preparar los bocatas, la tortilla de patatas. El niño hace rabiar a su hermana. La madre los manda portarse bien... Vamos, la juerga padre en la cocina. Mientras, en la vivienda de al lado, una yo conjura el árbol genealógico al completo de esa familia. Debemos, no; tenemos que insonorizar al máximo esa pared.

En un principio consideramos utilizar los servicios de una empresa especializada. A día de hoy, y gracias una vez más a youtube, nos vemos capaces de montar el chiringuito por nuestra cuenta. Mucho más barato y mucho menos voluminoso. La propuesta que nos habían hecho suponía un aumento del nivel de la pared de unos 6cms aproximadamente, y un descenso de nuestros ahorros de unos 2000€. Nuestra propuesta aumenta unos 3 o 4 cms el nivel de la pared, y nuestros ahorros no sufrirán un revés semejante ni de lejos.

En fin, seguiremos informando.


sábado, 1 de marzo de 2014

Sesión de Reunión

He tenido mi primera reunión de vecinos.

Así, a pelo y sin estar viviendo en el piso.

Todo comenzó una tarde en la que fuimos a contemplar lo que está siendo una colosal obra, y no por lo artístico, si no por lo que se está dilantando en el tiempo. Quienes no estén puestos en antecedentes, pasense por favor por las entradas A, B y C para comprender mejor la alusión.

Abrimos el buzón para toparnos con un sobre que no se correspondía con el habitual bombardeo de propaganda, ni con facturas varias, que religiosamente pagamos. Ese sobre nos lo enviaban las administradoras de fincas. Teníamos reunión, y ya hemos tenido nuestros más y nuestros menos con algún vecino (que por supuesto no ha dado la cara, si no que le ha dejado el mensaje a las administradoras), del orden de "el portal no tiene el suelo brillante" por la zona de paso, "hay marcas en las paredes" de bicicletas que no tenemos o "al ascensor le ha aparecido una raya que no tenía" porque después de 20 años no ha acumulado heridas de guerra ni nada...

A ver, que para variar me voy por las ramas.

El caso es que como nos olíamos algo tipo encerrona preparamos nuestro alegato como grandísimos profesionales. En su día habíamos sacado fotos, de los diferentes motivos de queja, así que las imprimimos y nos las llevamos. Ahora tocaba encontrar el lugar de reunión. Tras dar varias vueltas por la zona localizamos el sitio donde tendría lugar el evento y nos informaron de que somos unos 100 vecinos. Viniendo como vengo de un bloque de cinco plantas con dos manos a cada lado imagináos a qué me sonó eso. En mi cabeza se formó una mani pero de las guapas. Todos pegándose contra todos y quitándose la palabra... He de puntualizar que La Que se Avecina, serie que interpreto no a modo de entretenimiento, si no de documental, ha tenido mucho que ver en la imagen mental de esa reunión.

Además de llevar la documentación impresa, nos planteamos otras cuestiones, como la de, por ejemplo, que al ser los "nuevos" seríamos sometidos a poco menos que un tercer grado. Eso también estaba planificado: yo sería lectora de auras y mi especialidad sería la de detectar el ángel que acompaña a cada uno de nosotros. Mi chico se decantó por ser futurólogo tatuador. Unas profesiones de lo más dignas, pero que se salen de los estándares. Así, que en caso de preguntarnos tendíamos unas respuestas bien preparadas. Al fin y al cabo, ¿qué más da a qué te dediques, si sabes convivir?

Comienza la reunión. Media hora más tarde de lo acordado. Y nosotros los primeros en presentarnos. Antes que las adminstradoras de fincas. Así, para que no se note que somos primerizos. De los 100 vecinos, se presentan 12 contandonos a nosotros y a las administradoras. Éxito total. Y allí nos encontramos con especímenes ciertamente memorables. Desde el típico señor sordo que solo se escucha a sí mismo y que suelta las ideas según le van viniendo a la cabeza sin tener en cuenta que hay alguien hablando en ese momento, hasta la venerable anciana que quiere ahorrar un céntimo a costa de tener las bajantes generales de agua de un material clasificado hace 20 años como radioactivo. Pero mi preferido, sin lugar a duda fue un ejemplar que nos dejó marca. El buen señor llegó, saludó y se sentó y una vez comenzada la reunión empezó a hacer sus aportaciones, pero la mejor llegó cuando nos suelta, así como si nada, que de todas las comunidades en las que él está, la nuestra es la más tranquila. Literalmente dijo, que ésta es como una balsa de aceite en el agua. Doy por hecho que se refería a la tranquidad. El detalle fue que estuviera en más de una comunidad. En 6 concretamente; al menos fue lo que él dijo. ¿Sería un terrateniente? ¿Un inversor de inmuebles? ¿O acaso el ir de reunión de vecinos en reunión de vecinos era su pasatiempo preferido? Hay gente para todo.

El caso es que, para mi decepción, salvo esa curiosidad, todo fue muy normal, y hasta establecimos conversaciones con nuestros vecinos de al lado y de los de arriba. Estos últimos, gente muy sensible al sonido, como pudimos comprobar. Y con una criatura de dos o tres meses... Lo que me recuerda a una situación similar que he vivido en mi domicilio actual hace años, cuando en una época de exámenes, ni con tapones conseguí aislar el agudo berrido del pequeño ser que habitaba en el piso de abajo. De ahí que nuestro siguiente paso en nuestro "Pequeño Escorial", sea aislar acusticamente... ¡qué digo aislar, blindar! acusticamente los techos y alguna pared. En caso de que eso no sea suficiente, tenemos un par de ideas con las que tomar la revancha en caso de que la situación alcance niveles poco soportables.

miércoles, 29 de enero de 2014

Las Obras de mi Pequeño Escorial. Cap III

¡Uyyyy! ¡Pero qué desvergonzada soyyyyyy! ¡Cuán abandonadito tenía mi pequeño rincón en la red...! Está esto tan parado como... ¡Ah, si! ¡Como las obras de mi casa!

Aunque tras unos meses de gran parón, parce que volvemos a la marcha, aunque sea por la vía desesperada. Y, mis pequeños amiguitos, seguro que os preguntais cual es esa vía. Pues muy fácil; la del "do it yourself" o, "pringa como un/a capullo/a en tus ratos libres".

Pero pongámonos en antecedentes. En el último episodio de la que auguro será una gran saga dentro del mundo de los blogs comentábamos... (voy a ver, que ya no me acuerdo de dónde nos quedamos) ¡Buah! Ya me he puesto al día, y resulta que tras tres meses, ¡la cosa no ha mejorado en absoluto!

El caso es que hemos decidido seguir adelante, sorteando los imprevistos que nos acechan a cada minuto. El siguiente paso era encontrar a quien nos quisiera poner la caldera. Para ello preguntamos a conocidos y amigos, consultamos en las páginas amarillas, hicimos varias sesiones de ouija... y bueno, algo de éxito tuvimos. Conseguimos que se acercaran a curiosear tres instaladores bajo el engaño de que les invitábamos a la merienda, los cuales, tras echar un vistazo, a lo que auguro será un gran refugio anti-cualquier-desgracia-biológico-climática-que-acontezca-e-intente-entrar-en-las-casas, nos dijeron, nos aseguraron, nooooos prometieeeeeeron, que nos pasarían un presupuesto en la mayor brevedad. Pero nunca volvieron a dar señales de vida... ¡a lo mejor es que ahora ya son zombies! ¡Madre míaaaaa! ¡Que el contagio ha empezado y yo con estos pelos! Uy! Que me desvío del tema. Pues eso, que no nos pasaron ni un triste presupuesto.

Lejos de desfallecer, lo volvimos a intentar nuevamente, y... ¡tuvimos éxitoooooo! Nuestro nuevo héroe Calefactor-Man hizo su aparición, y con una profesionalidad que nos dejó asustados, nos aseguró que se haría cargo de la misión que le proponíamos, y todo, con un precio de lo más entrañable.

Acordamos los detalles y programamos la fecha de su entrada en escena. Nos recomendó que hiciéramos varios preparativos, entre los que entraban, levantar el suelo (cosa que entra dentro de nuestros planes), o por lo menos parte de él, para meter los tubos calefactarios con facilidad. Dicho y hecho, fin de semana al canto levantando parte del suelo. Dejo una imagen de muestra de la ardua tarea de la que me libré, porque tenía que trabajar XDDD. Aunque que conste que yo tenía toda la buena intención del mundo y me quedé con muchísimas ganas de pasarme la tarde levantando parte del suelo, ¿eh? ¡Que hasta teníamos una palanca como la de Solo en Casa y todo!


En la imagen se puede apreciar como el lado izquierdo del pasillo ha perdido la práctica totalidad de los listones de madera que configuraban su suelo. Bueno, pues así toda la casa XDDD. Y yo trabajando... ¡qué rabia! Debo puntualizar, por si alguien que lea esto no está familizarizado con mi desastrosa vida laboral, que en mi curro se pringa cualquier día de la semana, del mes o del año y es literal, ese garito no cierra nunca, bueno si, por las noches, pero no mucho, no vaya a ser que alguien tenga una consulta urgentísima que hacer. Y no, no trabajo en un hospital, aunque, la verdad es que si que va mucho enfermo... pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Una vez finalizado la tarea del suelo nos quedaba una nueva cuestión. Una pared que había que reforzar de alguna manera (de hecho se ve un fragmento de la misma en la foto anterior. Es la que aparece al fondo en el lado derecho). El piso es antiguo y al rascar un poco el enlucido de la pared, éste cae en forma de arenilla haciendo que nuestra confianza en que pudiera sostener una caldera maravillosisisisima que hemos comprado, era bastante escasa. Como nuestros albañiles de confianza no nos podían hacer un hueco antes de que Calefactor-Man viniese, hemos vuelto al "do it yourself" una vez más.

Nueva misión, para el que, si, en esta ocasión, sería mi fin de semana libre al mes. Viernes tarde, acudimos raudos y veloces a una tienda cuyo logotipo es un triángulo verde, pero que no es el que estais pensando. El triángulo al que me refiero es escaleno, y no isósceles. A ver una pista más, no es el Cortijo, y tienen muchas herramientas. Como veis, sigo con mi política de no hacer propaganda a nadie, a menos no si puedo evitarlo, que a mi no me paga nadie. Adquirimos un montón de herramientas que supusimos nos serían de máxima utilidad, además de 6 sacos de cemento.

Idea inicial 1:. "Hay que picar toda la pared y luego la reforzamos". Desarrollo: "Esto de picar lleva mucho rato" Consecuencias "A tomar por saco, picamos el area donde va a ir la caldera".

Idea inicial 2: "Hay que preparar la masa, con un saco nos va a sobrar". Desarrollo: "Teníamos que haber echado agua y luego poco a poco el cemento. El taladro no va a poder con la baticao (que es una especie de varilla que se pone en el taladro para que la masa se remueva, vamos, una baticao de toda la vida pero a mayor escala)". Consecuencias "Pues removemos con las manos" Ahí me ves, con las manos metidas en masa de cemento haciendo la masa del pan. "Echa más agua, que lo de abajo está seco" 1 litro de más en una mezcla que requería 2 litros a 2 litros y medio.

Idea inicial 3: "Echamos la masa con la llana, que Ramón* lo hacía asi" Desarrollo: "Parece que como está demasiado líquido esto no se pega a la pared, se cae todo al suelo" Consecuencias: "Trae para aquí la masa, que yo era campeona de hacer albondiguillas de barro cuando era pequeña. Esto es lo mismito"






En la imagen aclaratoria podemos ver a mi, con los pantalones a lo rapero y el reloj a punto de caerse del bolsillo, echando cemento a mano realizando mis famosas albondiguillas de barro que en esta ocasión son de cemento. La zona en la que estoy trabajando en ese momento era una roza por la que iban los cables que se ven colganderos a la derecha. Como era una zona más profunda había que incidir con mayor frecuencia.

Por cierto, vaya ventanas bonitas, ¿eh? Son lo único nuevo que hay en esa casa XDD, además de los tubos volantes esos.

Y bueno, por el momento eso es todo. Tras una larga ausencia tocaba un largo mensaje.

Ustedes lo disfruten

*Ramón: es un buen señor albañil catalá que tuvo la amabidad de subir a youtube un montón de vídeos donde realizaba la labor a la que nosotros hemos dedicado parte del fin de semana. Él fue nuestra inspiración. Curiosamente, él ensuciaba mucho menos, tanto el area de trabajo, como a sí mismo...

Lililililibreeeee

 9:52 in da morning PCR negativoooooo! Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en m...