domingo, 31 de mayo de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXIII

Vamos avanzando.

Lentamente. Muy lentamente. Lentíiiisimamente. Pero vamos avanzando. 

La verdad es que mayo ha estado lleno de emoción y aventura. Un fin de semana con un corte de digestión. Otro fin de semana con compromisos sociales ineludibles... vamos, que no solo de pintar vive el ser humano. Porque si, camaradas. Seguimos pintando. Aspirando esos vapores saludables. Tragando litros de pintura en forma de pequeñas gotas... 

Pero una vez más... ya vemos como la luz esa del túnel se va haciendo cada vez más potente. Ya sé que llevo con la cantinela esta unas cuantas entradas. Pero es que tras dos años de obras y tanto tiempo viviendo en las tinieblas un mínimo de esperanza hace que sea inevitable compartir el optimismo.

El caso es que este fin de semana nos ha vuelto a tocar ir a untarnos de pintura hasta los globos oculares. Literalmente.

Ya llevamos un mes así, con lo que se da por hecho que ya tendríamos que tener el entorno más que dispuesto a nuestro favor. Pues no es así. Aún faltan detalles de esos que hacen que pintar sea la única tarea en la que centrar los esfuerzos. 

Os pongo en antecedentes. Tenemos un albañil que trabaja como los ángeles. Es el paladín de la espátula. El adalid de la llana. Un auténtico genio del cemento y el yeso que en un momentito te rejuntea lo irrejunteable o te enluce lo inenlucible. El caso es que a la hora de rejuntear una pared nos encontramos con lo que nos deberíamos haber encontrado hace tiempo: que por muchos videos de youtube que veas, y muchas páginas web que leas, la experiencia es más que un grado en estos casos y no terminaba de quedarnos bien lo que teníamos entre manos. Así que llamamos pidiendo sopitas a nuestro gurú del rejunteo. En una tarde hizo lo que a nosotros nos estaba llevando semanas. Perfecto lo había dejado. No se veían uniones ni juntas por ningún lado. La quintaesencia de la albañilería.

Hasta ahí todo claro.

El caso es que este fin de semana nos ponemos manos a la obra, cuando resulta que a mi compañero de mugrosidad se le ocurre que podemos empezar con el techo de la cocina. La verdad es que no nos queda más remedio ya que; atención compañeros; ¡esta semana nos traen la puerta de la entrada y la cocina! ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! (Ya comienza a ser un hecho que el lugar ese donde pasamos nuestro tiempo libre será un hogar en un futuro más o menos próximo).

Por supuesto, ponerse a pintar el techo no podía ser tan fácil. Como ya sabéis, aquí de eso no gastamos. Antes de pintar había que lijar. Si. Otra vez. Después de haber lijado ese techo con un taco de lija y luego con una lijadora, había que volver a lijarlo porque mi compi-truenos veía unas imperfecciones que solo él apreciaba con su visión de rayosX con infrarrojos, con gamma y con bluetooth. Así que... de nuevo... ¡a lijaaaaaaaaaaaaaar! A continuación adjunto documentación gráfica de la efeméride del lijamiento.



















En la primera imagen vemos como nuestro superhéroe de la lija hace precarios equilibrios sobre una escalera que en cualquier momento va a desmontarse y un muro sobre el que en un futuro irán apoyados tanto el lavavajillas como la lavadora. Aunque no se aprecia en la imagen, Mr Lija-Man lleva un taco de grano fino.

En la segunda imagen, se puede apreciar como el protagonista porta una lijadora eléctrica de mano. Además podemos entrever el rejunteo de nuestro albañil en un definido color blanco que destaca sobre el azul del pladur.

A día de hoy el techo ya tiene sus dos capas de imprimación. Aquí somos de Bilbao con todas las consecuencias y no nos conformamos con dar una capa de imprimación. (Nótese la ironía en esta última afirmación). La pared, por su parte, ha perdido su bonito color azulado para convertirse en un blanco turbio que en un futuro próximo (en función de las nuevas "imperfecciónes súper evidentes" que habrá que lijar) será cubierto por un gris claro. Sí, será un poco soso, pero lo de combinar colores no es lo mío y es la salida fácil con la que nos hemos puesto de acuerdo sin gran controversia por ninguna de las dos partes. (Aludo a nuestro momento de elección del suelo.)

Y bueno, como he comentado, mañana será un gran día para éste, Nuestro Pequeño Escorial. Puerta de la calle nueva, comienzo de montaje de la cocina... Pero... viendo nuestros antencedentes, 100% seguro que no será un proceso fácil. Aquí estaré yo para contarlo.

Seguiremos informando.

martes, 12 de mayo de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXII

Ayyyyy lo abandonadito que tenía esto...

Es que como ya se han terminado las obras...

¡Ja!
¡Ja, ja!
¡Ja, ja, ja!

¡Ojalá! Y más con el tiempo que ha trascurrido desde que he dado señales de vida desde ésta, mi pequeña ventana al mundo internautico...

Resulta que ahí seguimos. Al pie del cañón. No voy a decir que todos los fines de semana, pero si la mayoría. De hecho, el único fin de semana que no hemos hecho acto de presencia en nuestro reducto de los horrores ha sido porque no estábamos en la ciudad por serios motivos, como puede ser que te inviten a una boda.

Para muestra un botón. Semana Santa. ¡Ohhhh, qué bien, vacaciones unos días! ¡Una mierda! Yo si que puedo decir que he hecho la gran penitencia de la Semana Santa. La única en 15 años que en estas latitudes hace un tiempo de alucine, y nosotros bien encerraditos en casa aspirando los sanos vapores de la pintura añadidos a las cantidades ingentes de partículas de polvo que flotan en el ambiente o que simplemente se levantan con mirar al suelo.

Pero tengo un gran consuelo y es que yo he estado a salvo de los dañinos rayos UVA mientras el resto se ha expuesto a ellos... ¡Eso os pasa por no venir a ayudar! Aunque la verdad es que si que hubo un intento de participación por parte de la familia. Mi hermana y su compañero de la vida se animaron a venir un día a echarnos una mano. Quedamos a la mañana, y tras varias horas de curro decidieron que se marchaban a comer a casa y que volverían más tarde... Algo extraño sucedió en el intermedio, porque nunca más se supo de ellos. Sospecho que un ente de gran atractivo les abdujo y nuestro plan de tarde no tenía nada que hacer contra esas fuerzas sobrenaturales llamadas "sofá, peli y siesta". Es un tridente invencible.

El caso es que tras poner el suelo, el paso siguiente era el de pintar. Techos y paredes. Por supuesto, no iba a ser fácil. Para qué. Eso no nos gusta. ¿Terminar una tarea rápido y sin mayores complicaciones? ¡Eso es de flojos!

Hicimos acopio de los pretrechos necesarios para disponernos a realizar la tarea en nuestra tienda del triangulito verde, que no es la de la invención de "la Primavera ha llegado" o de los del "la semana del elemento químico de número atómico 79, que está ubicado en el grupo 11 de la tabla períodica" (esta última frikada la he sacado de wikipedia. Ni por un instante suponga nadie que soy tan fan de la química, la cual, ya he comentado con anterioridad, pongo en el mismo saco que la alquimia o los encantamientos mágicos), si no la de las herramientas que patrocina al tipo rubio ese que te monta un armario en un pispas (a estas alturas, he de decir que nada de lo que haga ese señor me impresiona...).

El caso es que tras comprar litros de imprimación, de pintura, rodillos, papel para tapar nuestro nuevo y flamante suelo, cinta de carrocero para tapar rodapies, ventanas y cajas de persiana... y dejarnos un ciento de pavos en un momentito con la compra, nos pusimos manos a la obra. Pero opor supuesto no era tan fácil la cosa. Antes de pintar había mil pasos previos que realizar, leanse: 
lijar las paredes
poner pasta de rejunteo en las juntas del pladur
echar masa para corregir posibles e imperceptibles errores pare el ojo humano standard
esperar a que se seque
volver a lijar
encontrar nuevas imperfecciones
...
y entonces se empieza con la imprimación. ¡Qué gran paso para mi humanidad! Un paso previo más, y creo que hubiéramos aparecido en las noticias...

Con un arte que para sí quisiera el mismísimo Miguel Ángel, me dispuse a imprimir toda la imprimación posible al techo. ¿Consecuencias de ello? Muchas y variadas: pelo a lo Cruella de Vil, negro y blanco, gafas a lo Feria de Abril, llenas de lunares, careto lleno de pecas, pero en negativo, vamos, pecas blancas. Eso sí, entrega y energía a raudales. Adjunto prueba gráfica de ello:




En ella se puede apreciar el gran porte y elegancia que caracteriza a la pintora principal del reino de mi casa. Nótese el detalle de que estoy sentada en el trono. Por que si, señoras y señores, habemus trono. No del metal, pero si de Roca XDD. Por supuesto, los pantalones eran de un solo color, pero tras varios días pintando... digamos que nunca volverán a ser los mismos. Eso sí, ahora poseo el conocimiento ancestral del dominio del rodillo. Primeramente se pone cinta de carrocero en las paredes y persianas. Luego se empieza a pintar con una brocha en los bordecitos. Y finalmente, se agarra en rodillo, se pone la siguiente canción inspiradora ¡y a fuegoooooooooooo!


Estaba claro que no ibamos a terminar de pintar en una Semana Santa. Repito, lo nuestro si que ha sido penitencia. Ha habído días que hasta hemos ayunado hasta que se ha puesto el sol...uy... creo que eso es de otra religión, pero vamos, que el curro entre pecho y espalda nos lo hemos pegado. Y ante la ralentización del ritmillo que habíamos adquirido entra en juego un nuevo e interesante elemento. La Pistola de Pintura. Ese gran invento del siglo XX que permite que una agotadora y agarrotadora sesión de rodillo se convierta en unos minutos de rociado de pintura. También con cierto agarrotamiento de la espalda, pero mucho más llevadero sin duda. A continuación una muestra del elemento mencionado:




Por supuesto, la imagen pertenece a dos días diferentes, pero no dispongo de tanta ropa para destrozar como para andar cambiando de modelito a cada día. Eso si, me gustaría señalar que tras cada uso la ropa es desinfectada y exorcizada convenientemente. Eso si, milagros a Lourdes. Vamos, que la pintura no se quita en la lavadora.

En la imagen, además, podemos apreciar varios detalles.
1. tenemos otro trono de Roca por colocar.
2. aún se ve que hay suficiente por hacer como para unas cuantas más entradas de este ciclo.

Así que, no preocuparse, que fijo que aún quedan mil entuertos por desfacer antes de lograr terminar esta obra que me nos está llevando la salud y los dineros. Por ahí hay quien me pregunta qué va a ser de nuestras vidas cuando esto termine. Estamos valorando la opción de volver a tirarlo todo y empezar de nuevo. Pero aún falta mucho para terminanr la primera ronda de caos y destrucción.


Lililililibreeeee

 9:52 in da morning PCR negativoooooo! Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en m...