jueves, 28 de noviembre de 2013

No se debe tentar a la suerte. Pero madre no hay más que una.

En mi última entrada alardeaba de la adquisición de mi nuevo superpoder, pero había olvidado que... "un gran poder...", y lo que sigue... 

El caso es que yo he continuado mi vida de la misma manera anónima que hasta la fecha. No me gusta presumir de ser una super heroína a cada paso que doy, por eso no le dije nada a nadie de mi sartén derretida... ¿o fue al revés? No tengo claro si lo que hice fue esconder el movil, o si me dediqué a enviar fotos de mi gran hazaña vía whatsapp... (Mi super instinto de super heroína me dice que ha sido la segunda opción...). Con el transcurrir de los días llega el nuevo electrodoméstico. Una preciosa vitrocerámica nueva y un horno de lo más molón. Eso si, no tiene reloj y ahora por las mañanas no sé qué hora es mientras ingiero uno de mis maravillosos cola-caos, lo que provoca que deba salir corriendo de casa más días de los que me gustaría.

Pero lo que en realidad me gustaría comentar en esta entrada es la maravillosa labor de los extras de las películas. Normalmente nadie repara en ellos. Ves una película, te quedas con el argumento (si es que éste merece la pena) y cuando se acaba, comentas con el resto de la gente lo bien que lo ha hecho tal y cual actriz o actor, o lo genial de la fotografía de la película... vamos, este tipo de temas trascendentales y filosóficos que todo el mundo tratamos tras ver una peli. 

Pues no, hoy rompo una lanza en favor de esa gente que se entrena para saber montar cualquier vehículo, como darse de tortas contra cualquier superficie, o saltar por lugares imposibles. Sé que en muchas ocasiones tienen ayuda de arneses y cables que se convierten en invisibles en el montaje final, pero aún así, no hay que quitarles ningún mérito. Yo siempre he sido fan de esa capacidad para saber caer como gatos. Por eso, esta mañana he decidido emular a estos héroes anónimos. 

Volvía a casa en bus, tras haber recibido una magistral clase en mi Escuela de Idiomas. Hoy tenía el día libre, con lo que venía organizando los planes alternativos de la tarde. Para quien quiera saber en qué consistían estos planes, remito a las entradas A y B de este, mi pequeño blog. Últimamente mis planes alternativos, casi siempre tienen que ver con esa temática.

A diez metros de mi parada hay un paso de cebra que tiene un resalto. Vease en la foto, aunque es un poco antigua y no habían puesto aún el resalto.



Dependiendo del humor del conductor puede ser más o menos divertido. Pues bueno, hoy se ve que era uno de esos días divertidos, porque al ir a bajar he decidido imitar a uno de esos héroes de los que he hablado hace unas líneas. 

Ha llegado el resalto y para cuando me he querido dar cuenta estaba volando por los aires. He realizado un impresionante momento croqueta por el suelo del autobus y finalmente me he detenido elegante cual tortuga patas arriba. Una vez detenido el autobús se han acercado a ayudarme dos buenas personas que viajaban en el mismo y tras conseguir ponerme en pie, me ha entrado la temblequina y mientras Mr Autobusero Man me preguntaba si quería que llamase a una ambulancia, yo solo era capaz de articular que iba a llamar a mi amatxu para que viniera a buscarme.

Resultado: un esguince en mi pie izquierdo. 

Conclusión: caer con elegancia e íntegro es algo que solo unos cuantos elegidos y entrenados logran hacer.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Tiembla Superman!! Hay una nueva heroína en la ciudad!!

Me siento poderosa.

Tras el evento que me dispongo a narrar considero que soy capaz de grandes cosas, o que quizá debería alejarme de ciertos lugares o actividades. Lo entenderéis en cuanto os lo cuente y bueno, se ofrece la posibilidad de dar opinión.

Empecemos por el principio, que es lo que se suele hacer, y además ayuda bastante a enterarse de qué va el asunto. 

No me gusta cocinar. Me aburre. Me agobia. No se me da bien. Luego tengo que fregar y ordenar todo. Y ese "todo" suelen ser un montón de cosas. Si por mí fuera, me alimentaría a base de mi plato estrella: cola-cao con krispis, entiéndanse por krispis cualquier tipo de cereales. Pero vamos, que me sale de alucine. Le doy mi toque especial al microondas y bueno, queda de rechupete.

Hace años me quedé unas semanas en verano sola en casa y logré sobrevivir a base de caramelos de limón que había en una caja de lata de un super cuyo lema es "mejor precio y calidad". Doy tantos detalles por si alguien se ve en una situación similar, para que sepa que son un aliado valioso. :) A día de hoy mis conocimientos llegan a algo más, como pueden ser el revuelto de huevos (jamás ha quedado compacto en plan tortilla) o los champiñones carbonizados a la plancha.

Tras esta exposición de mis logros culinarios voy al meollo de la cuestión. La semana pasada también me tocó prepararme algo de cenar. Así que presta y dispuesta emprendí la tarea. Tenía puré de calabacín, pero como preparar eso me supone la misma complicación que resolver de manera mental la ecuación de Schrödinger, (que no se si está resuelta, pero me ha hecho gracia el nombre). Debo apuntar que yo ya en parvulitos ya tenía claro que era de letras. Volviendo al asunto, que me voy del tema. Decía que tenía que cenar calabacín, y como el puré era muy dificil, pues decidí hacerlo a la plancha. 

Saco la tabla de cortar. El cuchillo. La sartén. Vamos, todas las cosas que hacen falta, y me dispongo a obrar mi magia. ¡Temblad participantes de Top Chef! En la primera tanda todo fué correctamente. El calabacín en rodajas salía bien carbonizado, lo que me indicaba que estaba bien hecho. Me dispongo a cocinar la segunda tanda, y cuando veo que está listo, me dispongo a sacar la verdura de la sartén. 

Ahí llega el momento clave. 

Cojo la sartén por el asa y entonces compruebo que no la puedo mover de su sitio. Hacía varios minutos que estaba viendo unas chispitas en el fondo de la misma, pero en ningún momento me planteé que eso no pudiera ser normal y seguí a lo mío. Pero en cuanto voy a mover la sartén y veo que no es posible me vienen a la mente las chispitas... o a lo mejor era que seguía habiendo en mayor cantidad? El caso es que apago el fuego y me pongo a soplar. Todo el mundo conoce los múltiples beneficios de soplar a una vitrocerámica. Así que, sujetando el asa de la sartén y tirando de ella, mientras soplaba en dirección de la vitro paso los siguientes 30 segundos hasta que se me ocurre que dejar de soplar y centrar mis esfuerzos en soltar la sartén iba a ser mejor plan.

Ahí voy, sujetando con las dos manos la sartén. Finalmente se suelta de golpe. El calabacín vuela y yo alucino con que parte de la sartén se ha quedado pegada a la vitrocerámica. Así que el paso siguiente es avisar por teléfono que acabo de derretir una sartén mientras cocinaba. Es mi nuevo superpoder. Recién adquirido y sin dominarlo, porque de otra manera no hubiera arrancado parte de la superficie de la vitro donde se cocina.

Al día siguiente: hay que comprar una vitro nueva, pero como la que había tenía unos cuantos años y formaba parte de un combo de vittro y horno, ahora hay que cambiar los dos elementos, porque hoy en día se fabrican por separado y si solo se cambiara lo roto, el horno pasaría a convertirse en un bonito armario con ventana. 

Tres días después: he ido al salón del comic y no he visto que hayan sacado una colección con mi superpoder. Doy por hecho que los acontecimientos han sido demasiado recientes y aún no les ha dado tiempo a terminar el guión inicial. Con lo fácil que sería si me preguntasen directamente... Pero, ¿quién entiende a los guionístas?



Lililililibreeeee

 9:52 in da morning PCR negativoooooo! Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en m...