Trabajo los fines de semana.
No sé si es un detalle que he comentado con anterioridad, pero desde hace un año y pico he retomado mis turnos de fines de semana en la biblio. No es que me encante, pero bueno, siempre puede ser peor, además, los domingos a las 14:00 se chapa el chiringuito y cada mochuelo a su olivo (¿de dónde vendrá esa preferencia de las aves rapaces por dejar a sus pequeñuelos en los olivos...?).
Bueno, que me desvío del tema.
El caso es que dado que curro los fines de semana compensamos esa afrenta con días libres entre semana. Uno de esos ha sido este mismo lunes.
Pero remontémonos un poco más atrás en el tiempo.
Hace unas semanas una compañera me pidió que le cambiara por favor el turno de un domingo. Dado que no es sencillo encontrar gente compatible me pareció buena idea (y ojo, me lo sigue pareciendo) y le cambié el domingo que ella quería libre por otro. El caso es que se ha dado la situación de que ha coincidido que con la tontería me he comido dos domingo seguidos de curro, con la semana entera que va en medio.
Una semanita te trabajo de 8 días. Bueno, siempre puede ser peor.
Ya en el pasado más reciente (aún no es el lunes del título, pero casi). Sábado: a eso de las 9 recibo una llamada que al tener el móvil en silencio no oigo. Minutos después llama mi aita: "Oye, que me acaban de llamar del banco, que llames a éste número que pasa algo con la seguridad de no sé qué". Mi aita reenviando mensajes no tiene precio; te saca de dudas a la primera y todo sin ninguna clase de alarmismo ni exaltación... Ironía modo ON.
Procedo a llamar al número, y la señorita de la grabación me informa de que todos los procedimientos legales están cubiertos con el tema de mi protección de datos (para lo que tarda cosa de tres o cuatro minutos, pero claro, con el banco hemos topado) y luego me indica que me mantenga a la espera que en breves me pasa con un operador... mientras tanto la musiquita sonando.... y me repite que en breves me pasa con un operador... y la musiquita de nuevo... y reincide en su afirmación de que en breves me pasa con un operador... y la musiquita... ¿Es cosa mía o las musiquitas esas que te ponen solo sirven para crisparte los nervios de lo mal que suenan? No me creo yo que esa gente que es capar de abrirte un plan de pensiones por teléfono no te pueda poner una cancioncilla con algo más de calidad, que parece que procede de un gramófono oxidado que han sacado de una cripta medieval (porque todos sabemos que el medievo eran muy de gramófonos), hombre...
Tras un cuarto de hora en ese bucle infernal cuelgo... para llamar de nuevo...
Otra vez la amable señorita con los permisos legales y su musiquita... todo esto mientras desayunaba, me lavaba los dientes... ya al final se te pega el temazo y vas tarareando a coro...
Lo pospongo por el momento con la intención de llamar más tarde y me voy a trabajar. Sábado: 9 horitas de nada, de 11:00 a 21:00. Todo diversión y entretenimiento. Tanto que ni me acuerdo de llamar en todo el día.
Llega el domingo y cual día de la marmota, porque el anterior también había estado en el mismo puesto, llevo a cabo las tareas pertinentes. 10:00 apertura, aunque nosotros llevamos desde las 9:00 poniendo todo a punto. 14:00 abandonen las instalaciones, por favorrrrr que me quiero ir a mi casa a comer.
Domingo por la tarde mientras vegeto en el sofá: "oye, que no he llamado al banco a ver qué quieren con tanta misteriosidad..." Vamos allá: de nuevo la señorita y su parrafada pero, a diferencia del día anterior, hoy si va en serio que me pasa con un operador.
"Buenas tardes señor operador, me han llamado ayer pero no me han cogido y quería saber cual es la razón por la cual mi señor progenitor me ha llamado con gran inquietud urgiéndome a ponerme en contacto con ustedes."
"¡Ah, si! Te hemos llamado y como no nos has cogido, te hemos dejado recado"
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| Mi cara al ver que repetía lo que yo misma le acaba de comentar |
"¿Y bien? ¿Tengo que adivinar de qué se trata o te gustaría compartir esa información conmigo que soy la aludida?" No, en serio, eso fue lo que pasó por mi cabeza, en la realidad me limité a preguntar "¿Y bien?"
Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bue-no.
Así a modo de resumen: mi tarjeta de crédito había sido utilizada de manera fraudulenta y me informaban de que me la habían bloqueado. Parece ser que algún iluminado había hecho el intento de hacerme un cargo desde Uber Nueva Zelanda y cinco minutos después desde Uber Nueva York.
Se ve que, como en los registros del banco no les aparecen ni el jet privado ni el Stargate en propiedad, consideraron que algo raro sucedía y procedieron a bloquearme la tarjeta para evitar nuevos cargos. Aún así, un viajecito en Uber ya me lo pasaron por caja, así que el señor operador me indicó muy amablemente el procedimiento a seguir para solucionar ese problema.
Y como me está quedando muy tocha la explicación, procedo a dividirla en dos partes y ahí dejo el desenlace en la segunda entrega. ¡Chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!