domingo, 11 de abril de 2021

Lililililibreeeee

 9:52 in da morning

PCR negativoooooo!

Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en mi cabeza, pero lo del positivo es cierto.

Compitruenos se despierta sin saber que ocurre y tras comprobar nuevamente el mensaje, desayunamos y... veo que he desarrollado un pseudo síndrome de Estocolmo porque por inercia vuelvo a mi Área 51 de la casa. 

La verdad es que en volver a ubicar mucho del material que me había traído para estos días ya nos ha llevado un ratito, pero bueno, nos toca esperar un día más y el martes ya vuelta a la normalidad todal.


 


Vamos por el Día 4. Hurga de nuevo con el Palito, Sam.

Sábado: 10:00 abro el ojo. Todo parece en orden y tranquilo. Parece que el Séptimo de Caballería conformado por una persona residente en el piso de arriba no da señales de vida. Cierro el ojo de nuevo.

11:00 ¿qué nos levantamos o qué? Pssssss, bueno, pues si no hay más remedio... 

A éstas horas parte de la "pandilla de los aislados del curro" ya han comenzado a someterse a sus pruebas PCR y vamos recibiendo los primeros reportes. Por lo que se ve, el hecho de conocer de qué va la vaina provoca que la gente vaya más tranquila a por su segunda ronda. Mi teoría es que el chis está ya en funcionamiento y les está controlando para que digan que en esta ocasión ha sido mucho más satisfactoria la intervención.

11:05 Bandeja en la puerta. Vamos a ver qué pasa en el mundo, porque me he convertido en una ousider y cuando salga a la tarde no voy a saber ni cómo interactuar con el resto de seres humanos que pululen por ahí.

12:00 -¿Little Suiza libre?     

          - Si.    

        - Correcto, voy a ver si me subo un Tourmalet en versión bici elíptica. - Bueno moza, no te me vengas tan arriba, que bastante tienes con estar tu ratito y no echar el pulmoncio por la boca. Pero oye, no hay como ponerse unos temazos para darlo todo y que se te pase el rato en un plisplas.

Podría decirse que la mañana ha pasado así, para cuando he terminado casi se ha solapado mi ensayo de la coreografía del Palito (esta tarde era la gran respesentación) con la bandeja mágica portando las delicias del mediodía.

Así como otros días el menú viene más o menos ya avisado de antemano, el de hoy ha sido totalmente sorpresivo. Consistiendo en unas pechuguitas de pollo a la plancha con unas "patatas fritas" de calabacín y el medio aguacate que sobró de ayer a la noche. Todo esto acompañado con un poco de kechupi con tabasco.

Ni las migajas han quedado. ¡Qué bien ha entrado eso después de mi gran hazaña ciclística y coreografística. 

15:30 Igual hay que empezar a prepararse para lo que se viene a las 18:30. ¡Pero si todavía quedan tres horas! ¿Tienes algo mejor que hacer? Pues también es verdad...

Apunte: entre los días de encierro y que me sobraba tiempo, yo he salido de fiestón menos arreglada de lo que he ido hoy a hacerme esa PCR. Pero claro, hoy ya no se sale de fiestón, así que habrá que aprovechar la mínima para lucir galas y modelazos. Anda que no me he ido yo al súper toda divinísima de la muerte por estrenar ropa... Es tan triste todo...

17:43 Recibo un mensaje de mi compañero de curro que también está de los nervios y que va bajando para ir al hospital. 

Vamos allá. Tenemos tiempo para ubicar el sitio y mentalizarnos (si no lo hemos hecho ya después de dos días) de que El Palito Returns. 

Total, que nos hemos acercado al hospital a preguntar y para cuando nos hemos querido dar cuenta ya estábamos fuera con la PCR hecha, los cordones de las zapatillas bien atados con doble lazada y la declaración de la renta hecha, revisada y corregida. ¡Qué eficacia por favor! Queridos lectores, en esta ocasión ha sido mucho más satisfactoria la intervención. Mi compañero del curro no ha llorado y yo no me he reído. 

Ahora quedan 24 horas de espera para recibir los resultados. 

Ha sido muy raro volver a entrar en casa, saludar a Compitruenos que estaba todo formal en su parte de la vivienda y cruzar hasta volver a la zona suroeste... nos hemos saludado, así, en la lejanía... Lo curioso del caso es que él se ha tomado el aislamiento de una manera más rigurosa incluso que yo, porque motu proprio se ha quedado en casa y no ha salido para nada, mientras que yo he tenido que salir a hacerme las pruebas... curioso cuanto menos.

Cena. La verdad es que estos hurgues cerebrales me quitan el apetito, pero cuando ha aparecido ésto en una bandeja frente a la puerta se me han puesto los jugos gástricos en marcha a toda vela. Ni una triste pipa ha quedado en el plato. El concepto es muy simple, pero los ingredientes han sido elegidos con esmero y atención además de todo el cariño del mundo. ¡Qué deliciosidad de ensalada! Y de postre... ¡dos oncitas de chocolateeeeee! 85% cacao para más datos.

Tras esto... ¿unas partiditas a la Play o qué? Venga, pero sin pasarse, que te exaltas y te acaban de hurgar en el cerebro. Eso no puede ser bueno. Venga vale, un ratito y luego paro. Ok.

Vale, ¿y ahora? ¿Nos vemos una peli? Venga, vale, ¿alguna sugerencia? Tengo por aquí Casablanca. Preveo que va a ser un poco tostón, pero no es muy larga, venga dale. 

¡Buah! ¡Pasote! ¡Se me ha pasado volando! ¡Y han salido todas las míticas frases que son ultramega conocidas y que no me acordaba que eran de esta peli. No la voy a recomendar porque igual así resulta decepcionante, pero vamos, que si tenéis un rato tonto y os animáis... yo he quedado gratísimamente sorprendida.

Bueno, y ahora qué. Pues vamos a redactar una entradita pa'l blog o qué? Dale, y luego leemos un rato, o qué? Que la pila de libros pendientes no está bajando mucho... Venga, vale, me has convencido. 

Minuto resultado, gente.

Seguiremos informando.

Corto y cierro.

viernes, 9 de abril de 2021

Ya vamos por el Día 3. O cómo no ver la necesidad de salir de casa nunca más.

Pues lo dicho. Que día 3.

A estas alturas yo ya daba por hecho que me estaría subiendo por las paredes, hablando lenguas muertas y girando la cabeza 365 grados... ¡Pues no!

Resulta que he estado de lo más entretenida desde primerísima hora. Bueno, desde primera hora... Mira, en realidad me he despertado a las 10:00 de la mañana. Una hora de lo más sensata, puesto que en mi sistema de medidas patentado para mi, hasta que la hora no tiene dos dígitos, todo lo que viene antes es madrugar.

Total, que he avisado a mi asistente personal y le he pedido un desayunito continental... o bueno, el desayuno a secas, porque a primera hora no me entra mucho más que un té con leche y un par de quesitos.

Aprovechado que hoy ha hecho un solecito la mar de majo me he pegado a la ventana y he pasado la mañana leyendo, contestando los mensajes del movil y pegándome unos bailables al son de unos temazos regionales: mis vecinos y mis cervicales se han dado buena cuenta. (Nota mental: hay que calentar el cuello antes de lanzarse a hacer lavadoras express, que ya gastamos una edad.)

A la hora de comer ha aparecido ésto en la puerta. Curiosamente, mis menús se acercan con mucha exactitud a lo que aparece en la dieta que hay sujeta con un imán en la nevera. (Sheila, juro que ese pan no ha sido consumido, pero a mi partenaire le parecía que la bandeja estaba demasiado solitaria solo con el plato, los cubiertos y el agua. Lo ha vuelto a intentar con la merienda y con la cena obteniendo similar resultado).

Como se aprecia en la imagen, el menú de hoy ha consistido en un filetito de bacalao a la plancha aderezado por unos pimientos variados. Una vez más, mi chef particular sabe como alegrar la hora de la comida, aunque sea frutti di mare de los que jamás seré la mayor fan. ¡Limpísimo ha quedado el plato! Tengo testigos.

Y tras este opíparo condumio tenía dos opciones: 

1. Amodorrarme en mi centro de operaciones actual.

2. Ver qué nuevas formas de entretenimiento se me ocurren.

Bien, pues he optado por la segunda posibilidad, así que, en el día de hoy he estado ocupadisísisisisima. ¿Cómo puede ser que no me de tiempo a hacer todas las cosas que quiero hacer si no tengo otra cosa que hacer que hacer todas las cosas que quiero hacer? Pues no lo sé, pero no he parado.

Primeramente se me ha ocurrido que los juegos que tengo en Steam no eran suficientes y que la PS4 de la sala estaba muy paradita. Hace meses alguien me comentó que se podía conectar por cable la Play al PC y dado que supuestamente hoy no tenía nada mejor que hacer... 


Tras esta hazaña, que ha requerido un sincronizado trabajo en equipo por parte de todos los habitantes de esta casa (fantasmas, entes y espíritus incluídos), me he ido a Little Suiza a meditar sobre las consecuencias que este logro iba a tener sobre mi persona y los que intenten ponerse en contacto conmigo hasta el martes que tengo que volver a currar (en caso de que todo dé negativo, no olvidemos esa parte).

En Little Suiza (pulse sobre el enlace para más información), como se aprecia en la imagen tenemos la zona de cardio y musculación aunque sobre este último punto me siento en la obligación moral de confesar que el 98% del tiempo que ese banco lleva en esta casa ha sido utilizado más como lugar donde dejar cosas que como lugar de entrenamiento.

Bueno, pues ha tocado sacar a la bici a pasear, así que, dado que en el día de hoy no he tenido que ir a que me profanen el cerebro ni nada (de nuevo, pulse sobre el enlace para más información), he empleado parte de mis energías en hacerme unos kilometritos sin moverme de casa y tomando todas las precauciones posibles, lease: limpiar las superficies con las que he estado en contacto, como la bici o las manillas de las puertas, ventilar la habitación después del uso y rociar con ambientador mataviruses (os juro que eso existe, que lleva viniéndose conmigo a todas partes estos días y rocío hasta la bandeja de la comida cuando he terminado y la saco al pasillo). Muy responsable y concienzudo todo.

Tras 45 minutitos de bici (hay que empezar poco a poco que si no me entran las agujetas y mañana hace ejercicio quien yo te diga) me he vuelto a mi república independiente a continuar quemando energías, porque intuyo que habiéndome despertado a las 10:00, la noche de hoy va a ser interesante... he perfeccionado la coreografía del palito para el video que tenemos pendiente. 

Finalmente ha llegado el momento de reecontrarme cara a cara con mi ordenador y lo que había dejado preparado antes de irme a Little Suiza. Inicialmente he hecho unas tentativas de ver si realmente había conseguido conectar mi sesión desde el ordenador. Cuando ha sido definitiva la confirmación... pues bueno, hasta luego compañeros.

Para cuando me he dado cuenta ¡ya era la hora de cenar! Y vaya cena suculenta. Una ensalada con gambas y un poco de calabacín y medio aguacate. Nuestro chef se merece un gran reconocimiento por esa superación día a día a la hora de componer los menús. Es el mago de los fogones. El adalid de la plancha. El héroe de los hornos... 

Tras esa ingesta me he vuelto a poner en contacto con mis compañeritos de aislamiento a ver a qué horas les toca mañana ir a enfrentarse con: El Señor Paliiiiiiiiito.

A lo largo de todo el día iremos enfrentándonos a ese trance, el cual, no siendo doloroso resulta extrañísimo y desconcertante. Todo sea en pro de obtener la confirmación de nuestra negatividad intrínseca la cual ha sido puesta en aislamiento en la actualidad.

Seguiremos informando... (si doña PS tiene a bien dejarme un ratito a tal efecto).

Corto y cierro.


jueves, 8 de abril de 2021

Día 2. O las sorpresas no siempre son agradables...

Vamos allá con este segundo díaaaaa:

Madre mía lo que da el tiempo de sí cuando no tienes otros quehaceres pendientes...

9:45 de la mañana, suena un teléfono. Parece que alguien si que trabaja en esta casa... Abro el ojo y decido que ya es una buena hora para levantarse y... mirar por la ventana.

-¡Ha del castillo!

-¿Qué sucede?

- Un desayunitooooooo

- ¡Marchandoooooo!

Y mágicamente aparece una bandeja al otro lado de la puerta. (Creo que podría acostumbrarme demasiado fácilmente a ésto...). 

Mientras tanto... movil en mano hago dos descubrimientos:

1. Tengo seguidores fieles de mis narraciones blogueras que pasan informe completo a las autoridades competentes...  

2. La prueba de antígenos a la que debo someterme un rato después... ¡también es con palitooooo! 

 


Así que tras mi desayuno y la ducha de concienciación, me encamino hacia el ambulatorio donde me tomarán la muestra. Todo esto leyendo las impresiones previas de otros compañeros que ya se habían sometido al test... Tranquilizadoras algunas. Aterradoras las otras que, por supuesto, serán las que tome de referencia.

Madre mía, ese momentazo en el que te acercas al ambulatorio y ahí hay una cola como no has visto en tu vida. ¿Regalarán algo? ¿Comida gratis? ¡Noooo! Gente poniéndose La Vacuna como si no hubiera un mañana.

Ante mi duda de si debería hacer esa cola decido acercarme a la entrada donde una señora auxiliar deriva eficazmente al resto de asistentes que no íbamos a "lo de la vacuna". Me río yo de los del tráfico. A esa mujer había que mandar a organizar un atasco.

Toda formal me quedo en mi sitio mentalizándome de lo que va a acontecer en breves instantes. Mientras tanto aparece uno de mis compañeros de trabajo, también aislado. Tenía la cita tres minutos después que yo, así que damos por hecho que habrá un equipo numeroso de gentes armadas de palitos. Detalle: tuve la suerte de informar a mi compañero que ibamos a tener el dudoso honor de entrar a formar parte del Club de los Cerebros Profanados.

Vamos allá, que nos llaman. Entro. Solo hay una persona ataviada como si acabara de aterrizar de Marte y armada con un palito en su mano. Nos miramos y me indica que me siente. Además de sentarme le hago una confesión: - Estoy súper nerviosa-. Y comienzo a partirme la caja. La señora marciana me mira con una mezcla de pena y sorpresa. -No pasa nada. - Me dice. Sus ojos posiblemente hayan visto de todo y del mismo modo que a mi me ha dado por reírme habrá a quien le haya dado por llorar. Será una reacción nueva y refrescante para alguien armada con El Palitoooooo.

15 segundos después salgo por la puerta. Desorientada porque no tengo muy claro lo que acaba de suceder. ¿Una extraterrestre acaba de sondarme el cerebro a plena luz del día? ¿Me han puesto el chis? ¿Me habrán hurgado alguna zona que hará que me vuelva más lista (¡ay, ojalá!)? Salgo a la calle y le deseo buena suerte a mi compañero. Decido esperarle, por si a él le da por llorar. Efectivamente. Sale llorando. Él si ha sido consciente de lo que acaban de hacerle ahí dentro.

Tras despedirnos y quedar para dentro de dos días para volver a pasar por un trance similar que será la PCR me vuelvo a casa aún sin tener muy claras las implicaciones de ese rascado sideral.

Vamos a ver, que doloroso no es, pero raro... todo lo que tiene y más.

Me encierro en mis dominios del South West de la vivienda y dedico mi tiempo a meditar mientras espero a que mi Compitruenos me ponga en marcha un cable de red para poder conectar a internet sin problema. Resulta que no llega el wifi a este ala de la casa...

En la imagen se puede apreciar a nuestro siempre eficaz y resolutivo Compitruenos preparando un cable que llevaba colgado de la pared desde el albor de los tiempos, o más concretamente, desde la, por muchos conocida, Saga de las Obras de mi Pequeño Escorial (pasen por 2013 a 2016 quienes no tengan la ¿suerte? de estar al tanto). 
 
Oye, en un par de minutitos estaba el cable en marcha. ¡Qué maravilla eso de no tener que andar rascando wifi por casa, a lo 2010! 
 
Nota: todas las medidas sanitarias y de seguridad han sido tenidas en cuenta y aplicadas en todo momento. La mascarilla ha permanecido correctamente puesta y hemos mantenido la distancia de seguridad además de haber abierto las ventanas para una eficaz ventilación del espacio. (Y ésto siendo negativa en la prueba de antígenos...).
 
Eso. Que al de un rato me han mandado el SMS confirmando mis sospechas. Soy una negativa. Para celebrarlo he hecho una llamada por Skype al Señor de los Cables y... ¡magia! ¡Ha aparecido ésto en la puerta! Un salmoncito la mar de majo acompañado por una ensalada con tomate y unas poquitas de pipas de girasol. ¡Bocatti di cardinale! que me he zampado mientras veía una serie. Creo que debería pasarme por algún canal de noticias o algo, porque puede que ya definitivamente se esté acabando el mundo y yo estoy perdiéndome toda la fiesta.
 
Tras la comida y ya habiendo recuperado fuerzas (con respecto a lo de mi cerebro y su profanación... he decidido aparcarlo para no tener pesadillas estos días hasta hacerme la PCR) me he puesto a ubicar todo el material de diversión que me he traído de las otras habitaciones. Hasta el momento simplemente habían sido apiladas en un rincón y como casualidad tenía un ratillo libre pues:

1º He limpiado, higienizado y exorzizado el cuarto de baño. Ahí se puede comer ahora mismo.

2º He buscado sitio a los libros, mantas, cables y todo lo que me he traído de las otras habitaciones, bajo incluído.

3º Me he aprendido la coreografía del palito para cuando grabemos nuestro primer video de tiktok la "pandilla de los aislados del curro". Tiene un gran nivel, pero somos gente acostumbrada a crecerse ante las adversidades.
 
El Baile del Palito Va a ser un exito. ¡Lo veo!


Y más o menos así es como ha quedado el centro de operaciones principal para pasar los días que faltan. 

Vamos viendo qué grandes aventuras nos depará el día de mañana, que según han sido estos dos primeros días, ¡ésto es un no parar!

Seguiremos informando.

Corto y cierro.

Pues al final nos ha tocado... Día 1

Vamos a estrenar la primera entrada del año por todo lo alto, ¡si señor!
 
Teníamos grandes posibilidades de que nos tocara y bueno... ¡tocó! Y no la lotería, precisamente.
 
Mi primer caso cercano de positivo en COVID19, chispas.
 
El proceso ha sido cuanto menos, un poco extraño, y por ello y por el resto de detalles que lo conforman se me ha ocurrido compartirlo, así que... ¡dentro hilo!:
 
Esta mañana me he ido a trabajar como cualquier otro día y a eso de la media mañana he sido informada de que una compañera del trabajo ha dado positivo.
 
La verdad es que me he quedado toda flasheada cual liebre del bosque deslumbrada por un coche en mitad de la carretera. Esta compañera nos ha informado de que hemos sido nominados, de modo que era cuestión de horas recibir la llamada del ahorro. 
 
El resto de los compañeros que habíamos estado con ella han empezado a recibir esas llamadas, así que pacientemente he esperado a la mía. No se ha hecho esperar demasiado. En cuanto he visto el número extraño me he hecho con papel y boli presta y dispuesta a coger apuntes como una posesa. He de poner en relieve que la persona que me ha antendido tenía ya más callo que los pies de los Picapiedra y ya sabía como explicar todo el asunto a nivel de comprensión de niño de primaria (el mío en esos momentos de nervios e incertidumbre). Así en resumen: aislamiento preventivo hasta el día 12, prueba de antígenos el día 8 y en caso de dar negativo, PCR el 10 (ardo en deseos de que llegue ese momento del palito... ironía modo On)
 
Una vez llegada a la conclusión de que el asunto iba para adelante ya solo me quedaba comentarle a ese señor con barba que vive conmigo el panorama. Teníamos dos opciones: aislarnos juntitos o aislarnos por separado. Dada la posibilidad de que yo sea un positivo y él no, hemos decidido dividir la casa: el ala noreste para él (siiiii, Lijaman returns) y el ala suroeste para moi. Muy alegre se las promete mi compitruenos porque se ha quedado en la zona de la tele... pero claro, también está la cocina, así que tendrá que prepararme los ricos manjares y traérmelos en bandeja cada vez que tenga hambre... 
 
A continuación una imagen de los ricos manjares que han conformado la cena...
 
En la imagen podemos apreciar que el plato fuerte lo compone una infusión de jengribe y limón acompañada de un par de magdalenas y unos bollitos bien cerrados con una gran pinza. De postre una maravillosa pastilla de jabón para higienizar mis manos tras cualquier interacción. 

Todo esto aderezado por una amena lectura de alta literatura musical. Como una princesa, oigan.
 
La bandeja ha aparecido mágicamente en mi puerta y yo solo he tenido que coger tan maravillosas viandas. (Nota mental: comprar un carrito con ruedas tipo el de los hoteles para darle más glamour al asunto si cabe).

Yo por mi parte me he quedado con el dormitorio. Tengo una cama 2x2 para mí sola, pero tengo el baño pequeño. Y, aunque no tengo tele, me he hecho con un alijo de material de amenizaje que yo creo que de ésta me pongo al día con un montón de cositas que tenía pendientes... 
 
Muestra de la mercancía:
 
en la imagen podemos visualizar los diferentes tipos de materiales que se utilizarán para pasar los próximos días de la manera más amena y divertida posible. Tales componentes lo conforman películas, y libros dentro de los cuales encontramos comics, ensayo, y narrativa. De ésta última hay ejemplares tanto de infantil como de adulto, que de todo hay que saber en esta vida... además nos hemos pertrechado con un montón de series dentro de la tablet además del ordenador que en estos momentos me acompaña... algo avanzaremos en los próximos días seguro.
 
Aún con esta división nos ha quedado una pequeña Suiza, conformada por la habitación del ordenador y resto de cositas y la terraza. Ese espacio habrá que gestionarlo con sabiduría y mucha mano izquierda, porque intuyo que va a estar de lo más demandado sobre todo en caso de tener buenas temperaturas en el esterior.

Iremos viendo cómo se desarrollan los acontecimientos y en función del humor, de la inspiración y de las ganas (está claro que en esta ocasión lo del tiempo es un elemento que habrá en abundancia) se plasmará esa información de manera más o menos actualizada.
 
Seguiremos informando.

Corto y cierro.

jueves, 5 de marzo de 2020

Lunes libre o cómo un señor policía me intentó enseñar altas finanzas. Segunda parte.

Y decíamos ayer...

¡que me habían dejado sin tarjeta! ¡a mi! ¡que no llevo nunca efectivo ni para comprar un chicle!

En ese momento comprendí por qué mi aita se había puesto en comunicación de manera tan urgente y alarmista. Yo, que estaba repantingada en el sofá viendo la tele tras una ardua semana de curro me alcé cual Suricato Ernesto (vean por favor el documental al que lleva el enlace para ver una auténtica historia de superación).

Así mismo se me pusieron los ojos
Y nos plantamos en el lunes:

Paso número 1: Cuando te roban pasta de la tarjeta lo primero que debes hacer es ir al banco a que te hagan un extracto de la cuenta en la que aparezcan los importes que se desean rechazar.

Allá que me voy en mi primer día libre a contarle mi vida a la del banco, previa cola de 20 minutazos, la cual, muy eficientemente me da una copia del extracto.

Paso número 2: debes ir a poner una denuncia con ese documento para que quede constancia del robo.

Me encamino hacia los señores policías municipales que están al final de la calle y me indican que allí esas gestiones no se hacen... y me mandan a la otra punta de la noble y leal villa a una central a la que para llegar tendría que hacer 18 transbordos de autobús, tren, metro y tranvía. Qué alegría oye, ¿alguna facilidad más? De nuevo, Ironía Modo On. Pero bueno, quien algo quiere algo le cuesta, así que decido ir a donde la Ertzaintza que está al final de otra calle. Pillo bus al vuelo. Venga... parece que algo sale bien.

El lunes fue un día de esos raros en los que lo mismo caen chuzos de punta, que cinco minutos después sale un sol radiante. Bien, pues en uno de esos momentos en los que el sol brillaba intento quitarme la chaqueta que llevaba cerrada hasta las orejas, porque los cinco minutos anteriores había llovido como si no hubiera un mañana. Me quedo con el tirador de la cremallera en la mano. (Adjunto documentación gráfica para que no queden dudas de qué  hablo en todo momento).

Mi cremallera, que no podía ser normal tenía un puente especial, el cual, si no tenía un tope que presionara en la parte de abajo, impedía que la susodicha se moviese del sitio. Así que allí estoy yo, en pleno momento de solazo, tras recorrerme la ciudad, a todo sudar y peleándome como una tarada con el cuerpo de la cremallera que no se quiere mover del sitio.

Como soy una persona muy resolutiva, nada más entrar en la comisaría y exponerle mi caso a la persona que allí estaba solicité, por caridad humana,  ya que estaba al borde del colapso por asfixia un clip. ¡Magia potagia! El cuerpo vuelve a deslizarse con la elegancia de una patinadora sobre hielo y yo vuelvo a recuperar mi color normal gracias al reequilibrado de la temperatura corporal.

Bien, de vuelta en la comisaría, tras una breve espera paso a contarle mis penas al señor policía al que le ha tocado en gracia aguantarme.

Yo: Vamos allá. Le expongo la situación, señor agente, unos perversos han intentando financiarse los viajes en Uber a mi costa.  
Señor agente: ¿Ha hecho la suma total del importe?
Y: ... 
S.A.: ¿Sabemos la suma total del importe?
Y: No, pero no se preocupe. ¡Mi móvil tiene calculadora! Eso si, no garantizo que me de el mismo resultado las veces que repita la operación.

Y acto seguido me pongo manos a la obra. Para el resto del mundo podría ser una operación de lo más sencilla. Para mi no; los importes que había que sumar eran los que estaban en negativo y mi cerebro cortocircuitaba cada vez que intentaba sumar lo que tenía un símbolo de resta delante de la cantidad.

Y: Que sepas que yo en parbulitos ya era de letras y que ésto que estoy haciendo para mí son altas finanzas.
S.A.: No te preocupes, yo también haré el cómputo de las cantidades.

Tres veces hice la suma. Tres.

Tres resultados diferentes obtuve. Tres.

Finalmente, tras un acuerdo tácito nos decantamos por la cifra que más se aproximaba ¡al precio justo! 

Firmé todos los papeles del mundo. Ofrecí a mi primogénito en sacrificio. Doné mis córneas a la ciencia y me afilié a una secta vegana. Estoy segura de que todo eso estaba entre todo el papelerío que me tocó firmar. ¡Qué manera de soltar autógrafos, por Odin!

Paso número 3: vuelves al banco y presentas los papeles pertinentes a la persona pertinente. 

Volví al banco. Volví a esperar la cola. La amable y eficiente empleada me derivó a donde una de sus compañeras.

Tras gestiones varias la nueva profesional de la banca me indica que todas estas gestiones han servido para que los encargados de la seguridad de las tarjetas se pongan manos a la obra para investigar qué ha acontecido y cómo han accedido a una cuenta. Que por parte del banco ya estaba todo hecho y que a esperar toca. De 15 días a 4 meses. Siendo recomendable que de vez en cuando me ponga yo en contacto con ellos motu proprio para que no se olviden de caso.

¿Y qué aprendemos con todo ésto, niños? Que el dinero, mejor debajo del colchón, que te quitas de líos y sabes en todo momento lo que tienes y dónde está. Porque, sinceramente, lo que más rabia me da del tema no es que me hayan robado la pasta. Que si. Si no el hecho de que me la robe alguien que está de asueto mientras yo estoy a tope de pringando en el curro.

Y esta es la historia de cómo lo que se vaticinaba como un lunes de paz y sosiego tras una larga semana de 8 días trabajados se convirtió en un compendio de ires y venires cruzando la ciudad.


miércoles, 4 de marzo de 2020

Lunes libre o cómo un señor policía me intentó enseñar altas finanzas. Primera parte.

Trabajo los fines de semana.

No sé si es un detalle que he comentado con anterioridad, pero desde  hace un año y pico he retomado mis turnos de fines de semana en la biblio. No es que me encante, pero bueno, siempre puede ser peor, además, los domingos a las 14:00 se chapa el chiringuito y cada mochuelo a su olivo (¿de dónde vendrá esa preferencia de las aves rapaces por dejar a sus pequeñuelos en los olivos...?). 

Bueno, que me desvío del tema.

El caso es que dado que curro los fines de semana compensamos esa afrenta con días libres entre semana. Uno de esos ha sido este mismo lunes. 

Pero remontémonos un poco más atrás en el tiempo.

Hace unas semanas una compañera me pidió que le cambiara por favor el turno de un domingo. Dado que no es sencillo encontrar gente compatible me pareció buena idea (y ojo, me lo sigue pareciendo) y le cambié el domingo que ella quería libre por otro. El caso es que se ha dado la situación de que ha coincidido que con la tontería me he comido dos domingo seguidos de curro, con la semana entera que va en medio.

Una semanita te trabajo de 8 días. Bueno, siempre puede ser peor.

Ya en el pasado más reciente (aún no es el lunes del título, pero casi). Sábado: a eso de las 9 recibo una llamada que al tener el móvil en silencio no oigo. Minutos después llama mi aita: "Oye, que me acaban de llamar del banco, que llames a éste número que pasa algo con la seguridad de no sé qué". Mi aita reenviando mensajes no tiene precio; te saca de dudas a la primera y todo sin ninguna clase de alarmismo ni exaltación... Ironía modo ON.

Procedo a llamar al número, y la señorita de la grabación me informa de que todos los procedimientos legales están cubiertos con el tema de mi protección de datos (para lo que tarda cosa de tres o cuatro minutos, pero claro, con el banco hemos topado) y luego me indica que me mantenga a la espera que en breves me pasa con un operador... mientras tanto la musiquita sonando.... y me repite que en breves me pasa con un operador... y la musiquita de nuevo... y reincide en su afirmación de que en breves me pasa con un operador... y la musiquita... ¿Es cosa mía o las musiquitas esas que te ponen solo sirven para crisparte los nervios de lo mal que suenan? No me creo yo que esa gente que es capar de abrirte un plan de pensiones por teléfono no te pueda poner una cancioncilla con algo más de calidad, que parece que procede de un gramófono oxidado que han sacado de una cripta medieval (porque todos sabemos que el medievo eran muy de gramófonos), hombre...

Tras un cuarto de hora en ese bucle infernal cuelgo... para llamar de nuevo... 

Otra vez la amable señorita con los permisos legales y su musiquita... todo esto mientras desayunaba, me lavaba los dientes... ya al final se te pega el temazo y vas tarareando a coro...

Lo pospongo por el momento con la intención de llamar más tarde y me voy a trabajar. Sábado: 9 horitas de nada, de 11:00 a 21:00. Todo diversión y entretenimiento. Tanto que ni me acuerdo de llamar en todo el día.

Llega el domingo y cual día de la marmota, porque el anterior también había estado en el mismo puesto, llevo a cabo las tareas pertinentes. 10:00 apertura, aunque nosotros llevamos desde las 9:00 poniendo todo a punto. 14:00 abandonen las instalaciones, por favorrrrr que me quiero ir a mi casa a comer.

Domingo por la tarde mientras vegeto en el sofá: "oye, que no he llamado al banco a ver qué quieren con tanta misteriosidad..." Vamos allá: de nuevo la señorita y su parrafada pero, a diferencia del día anterior, hoy si va en serio que me pasa con un operador.

"Buenas tardes señor operador, me han llamado ayer pero no me han cogido y quería saber cual es la razón por la cual mi señor progenitor me ha llamado con gran inquietud urgiéndome a ponerme en contacto con ustedes."

"¡Ah, si! Te hemos llamado y como no nos has cogido, te hemos dejado recado" 

Mi cara al ver que repetía lo que yo misma le acaba de comentar

"¿Y bien? ¿Tengo que adivinar de qué se trata o te gustaría compartir esa información conmigo que soy la aludida?" No, en serio, eso fue lo que pasó por mi cabeza, en la realidad me limité a preguntar "¿Y bien?"
Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bue-no.

Así a modo de resumen: mi tarjeta de crédito había sido utilizada de manera fraudulenta y me informaban de que me la habían bloqueado. Parece ser que algún iluminado había hecho el intento de hacerme un cargo desde Uber Nueva Zelanda y cinco minutos después desde Uber Nueva York. 

Se ve que, como en los registros del banco no les aparecen ni el jet privado ni el Stargate en propiedad, consideraron que algo raro sucedía y procedieron a bloquearme la tarjeta para evitar nuevos cargos. Aún así, un viajecito en Uber ya me lo pasaron por caja, así que el señor operador me indicó muy amablemente el procedimiento a seguir para solucionar ese problema.

Y como me está quedando muy tocha la explicación, procedo a dividirla en dos partes y ahí dejo el desenlace en la segunda entrega. ¡Chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!

Lililililibreeeee

 9:52 in da morning PCR negativoooooo! Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en m...