jueves, 28 de noviembre de 2013

No se debe tentar a la suerte. Pero madre no hay más que una.

En mi última entrada alardeaba de la adquisición de mi nuevo superpoder, pero había olvidado que... "un gran poder...", y lo que sigue... 

El caso es que yo he continuado mi vida de la misma manera anónima que hasta la fecha. No me gusta presumir de ser una super heroína a cada paso que doy, por eso no le dije nada a nadie de mi sartén derretida... ¿o fue al revés? No tengo claro si lo que hice fue esconder el movil, o si me dediqué a enviar fotos de mi gran hazaña vía whatsapp... (Mi super instinto de super heroína me dice que ha sido la segunda opción...). Con el transcurrir de los días llega el nuevo electrodoméstico. Una preciosa vitrocerámica nueva y un horno de lo más molón. Eso si, no tiene reloj y ahora por las mañanas no sé qué hora es mientras ingiero uno de mis maravillosos cola-caos, lo que provoca que deba salir corriendo de casa más días de los que me gustaría.

Pero lo que en realidad me gustaría comentar en esta entrada es la maravillosa labor de los extras de las películas. Normalmente nadie repara en ellos. Ves una película, te quedas con el argumento (si es que éste merece la pena) y cuando se acaba, comentas con el resto de la gente lo bien que lo ha hecho tal y cual actriz o actor, o lo genial de la fotografía de la película... vamos, este tipo de temas trascendentales y filosóficos que todo el mundo tratamos tras ver una peli. 

Pues no, hoy rompo una lanza en favor de esa gente que se entrena para saber montar cualquier vehículo, como darse de tortas contra cualquier superficie, o saltar por lugares imposibles. Sé que en muchas ocasiones tienen ayuda de arneses y cables que se convierten en invisibles en el montaje final, pero aún así, no hay que quitarles ningún mérito. Yo siempre he sido fan de esa capacidad para saber caer como gatos. Por eso, esta mañana he decidido emular a estos héroes anónimos. 

Volvía a casa en bus, tras haber recibido una magistral clase en mi Escuela de Idiomas. Hoy tenía el día libre, con lo que venía organizando los planes alternativos de la tarde. Para quien quiera saber en qué consistían estos planes, remito a las entradas A y B de este, mi pequeño blog. Últimamente mis planes alternativos, casi siempre tienen que ver con esa temática.

A diez metros de mi parada hay un paso de cebra que tiene un resalto. Vease en la foto, aunque es un poco antigua y no habían puesto aún el resalto.



Dependiendo del humor del conductor puede ser más o menos divertido. Pues bueno, hoy se ve que era uno de esos días divertidos, porque al ir a bajar he decidido imitar a uno de esos héroes de los que he hablado hace unas líneas. 

Ha llegado el resalto y para cuando me he querido dar cuenta estaba volando por los aires. He realizado un impresionante momento croqueta por el suelo del autobus y finalmente me he detenido elegante cual tortuga patas arriba. Una vez detenido el autobús se han acercado a ayudarme dos buenas personas que viajaban en el mismo y tras conseguir ponerme en pie, me ha entrado la temblequina y mientras Mr Autobusero Man me preguntaba si quería que llamase a una ambulancia, yo solo era capaz de articular que iba a llamar a mi amatxu para que viniera a buscarme.

Resultado: un esguince en mi pie izquierdo. 

Conclusión: caer con elegancia e íntegro es algo que solo unos cuantos elegidos y entrenados logran hacer.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Tiembla Superman!! Hay una nueva heroína en la ciudad!!

Me siento poderosa.

Tras el evento que me dispongo a narrar considero que soy capaz de grandes cosas, o que quizá debería alejarme de ciertos lugares o actividades. Lo entenderéis en cuanto os lo cuente y bueno, se ofrece la posibilidad de dar opinión.

Empecemos por el principio, que es lo que se suele hacer, y además ayuda bastante a enterarse de qué va el asunto. 

No me gusta cocinar. Me aburre. Me agobia. No se me da bien. Luego tengo que fregar y ordenar todo. Y ese "todo" suelen ser un montón de cosas. Si por mí fuera, me alimentaría a base de mi plato estrella: cola-cao con krispis, entiéndanse por krispis cualquier tipo de cereales. Pero vamos, que me sale de alucine. Le doy mi toque especial al microondas y bueno, queda de rechupete.

Hace años me quedé unas semanas en verano sola en casa y logré sobrevivir a base de caramelos de limón que había en una caja de lata de un super cuyo lema es "mejor precio y calidad". Doy tantos detalles por si alguien se ve en una situación similar, para que sepa que son un aliado valioso. :) A día de hoy mis conocimientos llegan a algo más, como pueden ser el revuelto de huevos (jamás ha quedado compacto en plan tortilla) o los champiñones carbonizados a la plancha.

Tras esta exposición de mis logros culinarios voy al meollo de la cuestión. La semana pasada también me tocó prepararme algo de cenar. Así que presta y dispuesta emprendí la tarea. Tenía puré de calabacín, pero como preparar eso me supone la misma complicación que resolver de manera mental la ecuación de Schrödinger, (que no se si está resuelta, pero me ha hecho gracia el nombre). Debo apuntar que yo ya en parvulitos ya tenía claro que era de letras. Volviendo al asunto, que me voy del tema. Decía que tenía que cenar calabacín, y como el puré era muy dificil, pues decidí hacerlo a la plancha. 

Saco la tabla de cortar. El cuchillo. La sartén. Vamos, todas las cosas que hacen falta, y me dispongo a obrar mi magia. ¡Temblad participantes de Top Chef! En la primera tanda todo fué correctamente. El calabacín en rodajas salía bien carbonizado, lo que me indicaba que estaba bien hecho. Me dispongo a cocinar la segunda tanda, y cuando veo que está listo, me dispongo a sacar la verdura de la sartén. 

Ahí llega el momento clave. 

Cojo la sartén por el asa y entonces compruebo que no la puedo mover de su sitio. Hacía varios minutos que estaba viendo unas chispitas en el fondo de la misma, pero en ningún momento me planteé que eso no pudiera ser normal y seguí a lo mío. Pero en cuanto voy a mover la sartén y veo que no es posible me vienen a la mente las chispitas... o a lo mejor era que seguía habiendo en mayor cantidad? El caso es que apago el fuego y me pongo a soplar. Todo el mundo conoce los múltiples beneficios de soplar a una vitrocerámica. Así que, sujetando el asa de la sartén y tirando de ella, mientras soplaba en dirección de la vitro paso los siguientes 30 segundos hasta que se me ocurre que dejar de soplar y centrar mis esfuerzos en soltar la sartén iba a ser mejor plan.

Ahí voy, sujetando con las dos manos la sartén. Finalmente se suelta de golpe. El calabacín vuela y yo alucino con que parte de la sartén se ha quedado pegada a la vitrocerámica. Así que el paso siguiente es avisar por teléfono que acabo de derretir una sartén mientras cocinaba. Es mi nuevo superpoder. Recién adquirido y sin dominarlo, porque de otra manera no hubiera arrancado parte de la superficie de la vitro donde se cocina.

Al día siguiente: hay que comprar una vitro nueva, pero como la que había tenía unos cuantos años y formaba parte de un combo de vittro y horno, ahora hay que cambiar los dos elementos, porque hoy en día se fabrican por separado y si solo se cambiara lo roto, el horno pasaría a convertirse en un bonito armario con ventana. 

Tres días después: he ido al salón del comic y no he visto que hayan sacado una colección con mi superpoder. Doy por hecho que los acontecimientos han sido demasiado recientes y aún no les ha dado tiempo a terminar el guión inicial. Con lo fácil que sería si me preguntasen directamente... Pero, ¿quién entiende a los guionístas?



sábado, 19 de octubre de 2013

Las Obras de mi Pequeño Escorial. Cap.II

Y decíamos ayer...

Bueno, ayer no, pero es que se me ha pasado el tiempo volando.

Nos habíamos quedado en que teníamos que agujerearle el techo a los MVDA aka as: Misteriosos Vecinos de Abajo. Los fontaneros de la comunidad se habían personado en tiempo record (para ser uno de los gremios más solicitados del mundo mundial) y contra todo pronóstico, solucionaron el problema en dos tardes. Todo esto tuvo lugar hace aproximadamente un mes, y a día de hoy no sé qué es lo que aconteció con el techo de nuestros MVDA. Eso sí, descubrimos que no tenemos vecinos, lo cual es un alivio para mí y una suerte para ellos, puesto que no conocen mi afición por el Dance Dance Revolution. 

Foto aclaratoria a continuación:

Oh yeah, babies, deberíais ver mi juego de pies, mi ritmo infinito y mi velocidad a la hora de pisar las flechas ;)

Retomando el hilo de la historia. Nuestros eficaces fontaneros de la comunidad desfacen el entuerto y nuestros albañiles de la obra continúan con su tarea. Entonces sucede que... los fontaneros que iban a venir a ponernos el cuarto de baño más chuli del mundio mundial no pueden acudir a la llamada de selva... ohhhhhhhh. "¿Qué será de nosotros?" Le pregunto a mi compañero de penurias y de pagos hipotecarios "¿Dónde vamos a poder llevar a cabo nuestros trámites higiénicos?" Le interrogo "¿Nadie nos va a ayudar?" 

Una vez más, nuestros albañiles salen en nuestra ayuda y nos proponen a otro fontanero. Puesto que ninguno de los dos conocemos a ningún otro, pues aceptamos.
Tras una breve entrevista con el susodicho fontanero nos pusimos manos a la obra con la ubicación de tuberías y salidas de agua varias. Entregamos dibujos, hacemos croquis e hicimos dibujos en el suelo y las paredes. Todo para dejar avanzar sin tener que estar encima todos los días. MEEEEEEEEEEEEECK! ERROR, ERROR, ERROR: ¡hay que estar encima todos los días! Comprobado.

Por motivos de trabajo de mi compi de deuda, nos fuimos una semana fuera, con la esperanza de que a nuestra vuelta, las entrañas acuosas de nuestro futuro refugio antizombies estubieran listas.

Oh, babies, que grandes sorpresas nos esperaron tras una semana fuera... salidas de aguas en paredes opuestas, tubos que no recordábamos haber pedido, pero sin lugar a dudas, lo mejor fueron las bajantes de aguas que en algunas zonas eran subientes... Nuestro amabilísimo fontanero consideraba que somos tan tan tan especiales que las cosas que suceden dentro de un cuarto de baño pueden ir contra la ley de la gravedad. Así que con el nivel en la mano nos pusimos a corregir las pendientes que caían hacia el lado equivocado.

Y con esto doy por cerrado el segundo capítulo de este nuevo ciclo XDDD

martes, 24 de septiembre de 2013

Las Obras de mi Pequeño Escorial. Cap.I

¡Madre mía que mesecito de Septiembre!

Si, ya sabía que no iba a ser sencillo, que no iba a ser rápido, y sobre todo, que no iba a ser barato. ¿He dicho que sabía que no iba a ser barato? Pues eso.

Tras haber firmado las escrituras de mi nueva propiedad,a mediados de Julio (si señores, soy propietaria... y pobre. No, más que pobre, ahora encima soy deudora y para mejorarlo más aún, ¡deudora del banco!), las semanas hasta agosto transcurrieron a velocidad sin par. Teníamos quien nos tirara las paredes, pero aún no teníamos ni claro qué ibamos a hacer con el espacio sobrante.

Semanas y semanas trabajando con el paint. ¡Dios! ¡Soy una maga del paint! He hecho cosas que vosotros no sabeis que existían en ese programa. Si, si, rudimentario, primario, cutre, pero cuando tu ordenador no da para más, hace lo que puede, y en mi caso ha sido más que suficiente. ¡Qué arte tengo a la hora de poner cuadraditos y redondelitos, de rellenarlos, de ponerles bordecitos...! ¡No hay pulso más firme a la hora de hacer líneas rectas! ¡Qué grandiosidad de aprovechamiento de espacios pequeños donde no cabe más que un punto! Lo dicho, I'm the mistress of Paint!

Por fin decidimos qué distribución vamos a hacer y... ¡resulta que no se puede! Oooooooh. Nuestro gozo en un pozo. Que tristeza tan triste... Nuestros albañiles queridos nos indican que es inviable realizar una tarea y nosotros nos quedamos tan chafados... Aún así, como dos buenos tauros que somos, no nos resignamos y esperamos a que el fontanero nos de el veredicto final. ¡Qué noche la de aquel día! ¡Qué emoción! ¡Qué nudo en el estómago! Una mezcla de nervios del tipo:

a) examen de esos determinantes, vease, fin de carrera, carnet de conducir o similar,

b) nervios; nos vamos de excursión a Disneylandiaaaaaaaaa

17:30 de la tarde: reunión con el fontanero. Se acerca a nuestra propuesta, la mira con ojo crítico y tras tomar aire (nosotros hacía varios minutos que no sabíamos lo que era eso), nos dice: -¡Si hombre!¡Claro que se puede! - Bieeeeeeeen, yupiiiii, yujuuuuu - Pero tenéis que cambiar la bajante porque está rota y para eso hay que picarle el techo al vecino de abajo-.

WTF!!!

Primer pensamiento: ¿vecino de abajo? ¿alguien le conoce? ¿acaso vive alguien?

*Nota Explicativa: aunque el piso es un segundo, en el primer piso no hay viviendas, pero si hemos observado que hay unas oficinas en lo que antiguamente era un almacén al que se entraba por otra calle y que van a dar a un primero. Una larga historia la de mi edificio que contaré en otra ocasión. Por supuesto, esta información no era de nuestro dominio cuando Mr Fontanero Man y Fontanericito nos plantearon el problema.

Segundo pensamiento: ¿le tendremos que pagar nosotros? Ay madre mía que no tenga un papel maravillosisisimo, o mármol de Carrara en su casa...

Fontanero nos indica: eso es cosa de la comunidad. Llamáis al administrador y que le explicáis la situación.

Día siguiente, fontaneros avisados por el administrador de la comunidad se presentan, se ponen manos a la obra y nos aclaran todo lo de la nota explicativa :D

Y con esta entrada, queda abierto el Ciclo "Las Obras de mi Pequeño Escorial", el cual creo que va a dar bastante de sí... :D

viernes, 12 de julio de 2013

Y en un plis plas...

Ya soy propietaria.

Tras años buscando un lugar donde guarecerme, en marzo encontramos el lugar que en su momento nos pareció adecuado. Espacio suficiente (o eso creemos), precio razonable (o eso nos han dicho), y lugar idóneo (de eso si que estoy segura ;) ).

Y bueno, hemos rebuscado euros de todas partes, mi cerdito hucha, el colchón, en ladrillo suelto de detrás de la chimenea... Vamos, los escondites típicos donde se guardan los fajos de billetes... Curiosamente no he encontrado ni un triste céntimo en esos lugares... ¬¬

Una vez puesta en común la fortuna familiar, hemos ido en varias ocasiones al banco a pedir un préstamo hipotecario. No se si normalmente la gente a la primera entiende todo lo que el atento o la atenta persona que te atiende explica con un entusiasmo sin par, pero yo debo confesar que las diferentes visitas consistieron en explicar prácticamente lo mismo una y otra vez para entenderlo todo. ¿Por qué se empeñan en ponerle nombres tan difíciles a las cosas? Parece que estén  hablando en otro idioma, y sabes que están hablandote en el tuyo, pero eso de no entenderlo genera una impotencia de lo más angustiosa.

Y tras comprender más o menos al completo las explicaciones, firmamos todo lo firmable... Debo decir que eché en falta los flashes de las cámaras y llevar gafas de sol a cubierto, porque me sentí como una famosa firmando autógrafos.

Hoy ha tocado la visita al notario. Eso si que ha sido la broma del día. Hemos acudido puntualmente a la cita, hemos leído una vez más toda la documentación y cuando hemos terminado con ello hemos pasado a otra sala con los que vendían el piso. El señor notario ha vuelto ha leer las escrituras y tras pasárnoslas a todos hemos firmado obedientemente y...¡listo! Ya somos propietarios.

¡Por lo que me han cobrado por lo menos esperaba ritos de sangre, danzas tribales o cantos de invocación! ¡Un mínimo! Anda que no sería mucho más propio ambientar el sitio con una niebla cerrada, decorar la notaría con muebles de estilo gótico vestir a sus trabajadores a la moda transilvana... Porque menudos vampiros chupasangres están hechos estos notarios...

Hoy me he dado cuenta de que debí haber estudiado derecho...

sábado, 29 de junio de 2013

De Festi

Me he ido de festi.

Me gusta ir de festi. Es divertido ir de festi...

Y he sobrevivido al festi.

Es algo que he hecho con cierta frecuencia los últimos años, y bueno, como bien dice el refranero... la esperiencia es un grado... y si fuera hace calor... pues, son muchos grados, y más cuando estás en una tienda de campaña que tiene la capacidad de convertirse en un elemento de cocción al vapor para todo lo que habita ahí dentro. Da igual que sean humanos, insectos o seres inanimados. La verdad es que podríamos sacar años de ventaja en el desarrollo de tecnicas de sauna a los finlandeses tan solo con montar una tienda de campaña... Dos minutos de montaje (o dos segundos en caso de que tengas una tienda de cierta marca deportiva muy conocida que por supuesto no me paga por hacerle promoción) y un poco de sol. Esperas unos minutitos y se alcanzan temperaturas no aptas para la supervivencia con solo cerrar las entradas.

Lo mejor de ir de festival "veraniego" es que tienes el buen tiempo garantizad... ¡jaaaaaaaaaaaaaaaaaa garantizado! Aún recuerdo como llovía el año pasado al norte de Alemania... ¡qué manera de diluviar! ¡y qué gran barrizal! Las botas de goma son y serán tu mejor compra por décadas. Da igual que sean bonitas o feas, que tengan el interior acolchado o no... simplemente quieres conseguir llegar a casa con las piernas enteras.

También me resultan entrañables los cantos nocturnos de la gente. Yo he optado por llevarme tapones para las orejas. No aíslan por completo, pero sí sirven de cierta ayuda. En este festival en concreto tuvo lugar un suceso de lo más curioso. Tenemos la teoría de que cuanto peor cante la gente, más posibilidades tendremos de escuchar a esa persona o personas dando lo mejor de sí mismos a lo largo del festival. Si además puede acompañarlo por algún elemento, bien sea altavoz, bien sea ukelele desafinado mucho mejor. Pero en esta ocasión uno de los días una de las personas con las que asistí, tuvo la oportunidad de escuchar a una chica que no solo cantaba bien, si no que además llevaba una guitarra y estaba afinada. En las noches siguientes estuvimos atentas a ver si volvía a producirse ese extraño episodio. No, no volvió a ocurrir. Nuestras conjeturas nos han llevado a pensar que la eliminaron del mapa por no cumplir con los requisitos de desafine y falta de talento.

Otro de los puntos fuertes son el despliegue higienizante del que disponen los organizadores para aquellos que, incautos de nosotros, nos adentramos en el recinto donde tendrá lugar el evento. Punto uno: baños. Mejor lo obviamos. Diremos simplemente que ahí hay mucha gente y que todos tenemos necesidades a lo largo del día y que el primer día de estancia ya suelen dar terror. Punto dos: duchas. ¿Cuál es la extraña razón que les lleva a pensar que 20 duchas son suficientes para 40.000 personas? Vale que en esos días las normas de higiene habituales se vuelvan más laxas, y que haya gente que tenga la tendencia a escaquearse. Pongamos que esos vienen a ser un 50% de los asistentes. Aún nos quedan otros 20.000. ¿Cuantas horas de cola se supone que hay que hacer hasta que finalmente te toca una ducha libre? Por supuesto de agua fría, no vayamos a pensar...

 Esto nos lleva a uno de los puntos, desde mi punto de vista, más sobrecogedor y espeluznante del concierto. Expongo la situación: Has conseguido realizar las abluciones pertinentes. Recoges lo necesario de la tienda y te encaminas a disfrutar del concierto de tu grupo favorito, o no tan favorito, al final, para mí, las bandas son casi siempre lo de menos. Una vez en el gentío (cuanto más te gusta el grupo más te adentras en él), viene el momento del terror supremo: el cantante en un alarde de empatía con su público dice...: "¡Venga esas manos arriba!" Y entonces es cuando compruebas por qué solo hay 20 duchas.

Realmente no son necesarias más.




jueves, 13 de junio de 2013

¿Qué le pasa al cielo?

Nuestro cielo, de toda la vida es gris, en todas sus variantes, pero gris: gris humo, gris ceniza, gris difuminado, gris oscuro, gris nublado, gris menudatormentazaque va a caer... 

Pero ayer estaba azul. No sabíamos qué era lo que pasaba pero salías a la calle y una claridad inaudita te rodeaba haciendo poner cara de comer limones en el caso de que ubieras dejado las gafas oscuras en casa. Todos o casi todos tenemos de esas gafas. Las utilizamos para un montón de cosas: hacernos los interesantes, esconder las ojeras, dormir en el transporte público sin dar mucho la nota o para mirar a hurtadillas mientras hacemos que miramos para otro lado. Pero ayer, si las llevabas en el bolso, además de darles todos esos usos habituales, servían para que no te dolieran los ojos.

Previsora de mí, yo las llevaba conmigo, así que en cuanto salí a la calle me las puse, y de camino al tren tenía la sensación de que me dejaba en casa algo importante. Comprobé que no llevaba las zapatillas de andar por casa, que la cremallera del pantalón estaba subida y que no llevaba la parte de arriba del pijama. Todo en orden. 

Hice el viaje y llegué al destino. Una vez en el destino recogí mis cosas y salí del tren. De nuevo esa sensación me invadía. Algo se me olvidaba. Miré a mi alrededor y todo estaba en orden, no dejaba nada tras de mí.

Había quedado con unos compañeros, así que tranquilamente y paseando fuí hasta donde habíamos propuesto encontrarnos. De nuevo la sensación de olvidarme algo. Iba caminando y a medida que avanzaba esa impresión me acompañaba.

Tras una agradable reunión decidimos cambiar la ubicación y nos fuimos paseando hasta un parque cercano. Allí estuvimos charlando un rato y puesto que yo había quedado posteriormente me marché. Si; ahí seguía esa sensación. Algo se me olvidaba y por mucho que le dijera a mi cabeza "hasta ahora no has echado en falta nada, así que tan importante no será", no había forma de quedarme tranquila.

Tenía un par de recados que hacer, así que nos fuimos juntas, mi sensación de olvido y yo hasta el nuevo punto de encuentro. Mi novio esperaba mi llegada y de ahí fuimos a realizar las tareas que habíamos organizado para esa tarde y después tuvo el detalle de acercarme a casa en coche. 

Fue allí, justo delante de mi portal y al bajar del coche cuando por fin me di cuenta de cuál era la razón por la que llevaba todo el día con la sensación de olvido:

No había necesitado llevar paraguas y tenía las dos manos libres.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Estoy ultra aburrida...

... porque mañana tengo examen.

Es en esta época en la que me arrepiento de estar metida en mil cosas aparte de las labores obligatorias, veanse: búsqueda de empleo, y si lo encuentras, ir a currar.

Siempre he procurado buscarme labores alternativas a las descritas arriba. Es algo que comencé a hacer desde que estaba en la uni, y a día de hoy mantengo. No es porque sea adicta al trabajo o a cosas raras de esas. Ni mucho menos. Tengo la teoría de que yo de por mi, tengo tendencia a hacer más bien tirando a poco, pero si estoy metida en mil líos, ese poco se transforma en algo, y bueno, siempre queda algún poso de toda esa labor, ¿no? Y bueno, normalmente las actividades con las que he ido ocupando mis ratos han sido el aprendizaje de idiomas.

Es algo útil, que no requiere gran esfuerzo físico, (a menos que te veas en la situación de tener que recurrir a la gesticulación, en ese caso, más vale tener horas de vuelo jugando a las películas con tus amigos), conoces a un montón de gente que bien sea por necesidad, o bien sea por exceso de tiempo libre, también se ha condenado a llegar a horas intempestuosas durante todo el curso a casa, y bueno, queda de lo más resultón en el CV.

Pero claro, todo no podía ser positivo. Tras ese año de cachondeos varios, escaqueos con las redacciones y conversaciones con tus compañeros que raramente tienen lugar en el idioma que se está aprendiendo... llega la hora de examinarse.

¡Y eso es un aburrimiento! Es el momento en el que me arrepiento de haberme matriculado en nada y piendo en si no estaría más feliz y contenta pasando de hacer nada más a parte de dedicarme a rascarme la barriga mientras veo la tele... pero claro, teniendo en cuenta lo que hay ahí... prefiero dedicarme a hacer que aprendo algo. Eso sí, en estos días previos mi frase favorita es "¿Quién me mandaría a mi...?"

El hecho de tener que ponerme a repasar los últimos días me genera un sopor equiparable al de tener que hacer la declaración de la renta por mis medios (sé que conoces mi aversión por los números).

Así que esos días previos al examen me dedico a darle vueltas para atrás y para adelante a las hojas que he ido juntando a lo largo del año. Luego intento encontrar sentido a todas las anotaciones que he hecho en los márgenes, en el libro, en el cuaderno (en caso de que lo haya utilizado), que durante el curso me resultaron de lo más clarificadoras, pero que ahora encuentro que mágicamente se han transformado en jeroglíficos escritos en egipcio arcaico.

Y bueno, el último día ya me dedico a hacer labores de máxima prioridad. Veanse, sacar las pelusas del teclado del ordenador, (¿cómo he podido vivir con ellas hasta hoy?), investigar que encuentro en los cajones de debajo de la cama, tirar papeles que en su momento me resultaron de importancia primordial, pero que hoy solo ocupan espacio, constatar que por muchos papeles que tiro no hay más espacio, comprobar que en las baldas los libros están organizados alfabéticamente, por apellido, cambiarlos a ordenarlos por nombre, cambiarlos a distribuírlos por temática, volver a dejarlos como estaban porque de otra manera no entran en las baldas, reorganizar mi armario, encontrar prendas que desconocía haber adquirido, buscar aquel calcetín extraviado que clamaba por reencontrarse con su compañero, escribir correos electrónicos a gente de la que hace años que no sabes nada, escribir una entrada en un blogg al que hago caso de pascuas a ramos, pero que aunque ayer he escrito algo, hoy hace falta volver a hacerlo...

Cosas de urgencia ineludible, como se puede ver.

En fin, voy a ver si antes de dar el último repaso me leo un par de capítulos de ese libro que tengo aparcado desde hace meses, pero que quiero terminar inaplazablemente hoy y luego ya si eso termino de repasar.


lunes, 27 de mayo de 2013

Es lunes pero estoy contenta XDD

Hola amiguitos

os informo de que cuando publique esta entrada será lunes. Lunes lunero de esos de los que se utilizan para empezar la semana. Pero, hoy estoy contenta. Muy contenta. De hecho diría que estoy emocionada y agradecida. Bueno, lo de agradecida sobra, pero es que me he venido arriba y ahora creo que queda muy bien ahí donde está :DDD. 

Y os preguntaréis, ¿cómo es posible? Lunes y contenta en una misma frase. No; debe haber algún error... Pues no. No hay error. La causa de mi alegría eeeeees, ¡que me voy de concierto! Siiii, bieeeeen, geniaaaaaal. 

Por mis antecedentes, y dando por supuesto que mis lectores son un número muy reducido de mis conocidos, no debería suponer gran novedad. Soy una gran melómana. No, no es que tenga lunares peligrosos ni nada por el estilo. Es que me gusta mucho la música, y si es en directo más y mejor. Y bueno, si además lo compartes con los amigos, ya ese es el mejor plan del mundo mundial.

Así que aunque es lunes, y aún estoy trabajando, pues luego tengo un super plan y la verdad es que ahora mismo estoy sentada delante del ordenador tarareando las canciones que seguro que caerán en el concierto.

Al hilo de esto me gustaría señalar que en mi círculo tenemos la extraña tendendia de investigar los setlist y empollárnoslos cual examen. La verdad es que es algo que supongo que hace muchísima gente, pero en mi círculo más cercano esa costumbre alcanza niveles enfermizos. De hecho me viene a la cabeza cierto viaje a Castellón hace algo más de una década con las letras imprimidas cual apuntes, o cierta semana previa a un concierto con el disco recién publicado. ¡Ni en los exámenes más complicados!

A parte de eso, también tengo mi cámara lista para la acción. Con sus baterías, sus tarjetas de memoria... Mi cámara compacta, he de añadir ;), esa que me conoce tan bien como yo a ella.

Otro de esos pasatiempos tontos que tienen lugar en los conciertos a los que asisto. Ver prácticamente el concierto a través de la pantalla de mi cámara :D Para algunos es tontería, pero hay quien me lo agradece y todo, y como a mi me gusta, pues procedo a efectuar cientos de fotos por concierto. De hecho ha sucedido en alguna ocasión que no tenía mi cámara conmigo y no tenía ni idea de qué hacer con los brazos XD.

Pero bueno, hoy me he levantado tan contenta y feliz que quería compartir mi alegría a través de este maravilloso blogg que me da la opción de hacerlo. Y eso he hecho.
 
Por cierto, voy a ver a Iron Maiden ;)

martes, 9 de abril de 2013

Cosas que ves cuando te fijas un poco.

Han pasado un par de semanas desde que me he ido de vacaciones:

Como todos, he seguido el procedimiento habitual, y como la mayoría he disfrutado de la preparación de todos los trámites; a saber: elección del lugar, reclamos del lugar, selección de los mismos, organización del planning, compra de los billetes... vamos lo típico. Pero el objetivo de este post no es el de contar qué es lo que he visto o dejado de ver... para eso lo más fácil es visitar un blog de viajes, que posiblemente tenga mucha más pericia y recursos que yo a la hora de describir esos lugares.

La razón de esta nueva entrada es la de la necesidad compulsiva que tenemos muchas personas de llevarnos para casa el máximo posible de esos lugares para poder mostrarlo a nuestros conocidos y amigos. Con esta frase no me estoy refiriendo al saqueo y expolio de monumentos y lugares varios. Ni mucho menos. Aludo a la manía compulsiva que tengo (y en esta ocasión hablaré en primera persona, aunque sé que mucha gente también tiene esa misma necesidad) de sacar fotos a discreción. 

Aún recuerdo mi primera cámara de fotos. Con su carrete. Con sus pilas... Vamos, toda una reliquia a comparación con las máquinas que se ven hoy en día. Me veía limitada por los carretes que podía llevar, y que por supuesto, que tenía que revelar. Era estudiante y no me podía financiar grandes cantidades de fotos. Así que antes de hacer una foto, pensaba muy bien qué iba a sacar, y cómo lo iba a hacer.

Posteriormente llegó la primera cámara digital. Aquello era un portento de la tecnología. En mi círculo más cercano pasamos de tener las típicas fotos de los eventos más destacables del año, a tener una crónica detallada gráficamente de todo lo que hacíamos prácticamente de manera diaria. Esa cámara no era mía, pero pasó a ser del grupo por el uso indiscriminado que se le daba. Cualquier evento merecía ser recordado de la manera más fiel posible. ¡Todo eso con 2 y hasta 4 megas de zoom!

Y así llegamos a la época en la que todo el mundo tiene cámaras digitales. ¡Y con cuantos más megas mejor! Y si por lo que sea se nos ha olvidado llevar la cámara tenemos el teléfono. Pura magia hace también unos años. Aún recuerdo cuando en un concierto al que asistí como público el cantante cogió uno de los primeros móviles con cámara de fotos pensando que había alguien al otro lado de la línea... Su respuesta fué: "demasiada tecnología para mí". Infeliz, ni te imaginabas lo que vendría más adelante... Ahora ver las pantallas de los móviles y de las cámaras de fotos es de lo más habitual, e incluso ya hemos pasado a ver ipads y tablets varias que la gente se lleva tanto para hacer turismo como para ir de concierto.

Y ahora llega el germen que ha hecho que hoy me sentara a escribir. En mis vacaciones he comprobado que ya no nos conformamos con la típica cámara digital compacta. Pequeña, fácil de guardar y que hace unas fotos de lo más aceptables. Para hacer fotos de catálogo de viajes no puedes pretender visitar 8 lugares el mismo día. Soy más que consciente de ello. Por ello para mis viajes, conciertos y escapadas varias me llevo mi cámara compacta y me apaño maravillosamente con ella. Nos conocemos mutuamente y sabemos qué esperar la una de la otra :D.

Pero me tengo por una persona curiosa que se fija en los detalles y en este último viaje he tenido la oportunidad de satisfacer uno de los interrogantes que se me planteaban. ¿Hay tantos fotógrafos profesionales por metro cuadrado en todas partes y a todas horas? Señoras y señores: No. 

Esta duda ha surgido a raíz de contabilizar el número de cámaras reflex que he visto en este último viaje. No podía ser que salvo mi grupo de compañeros de viaje el resto de la gente fueran todos fotógrafos de primera categoría. Pero claro, vistos los equipos que llevaba la gente, esa duda me resultó inevitable. Mochilas enormes para cámaras enormes. Objetivos capaces de ver qué piensa un ave en pleno vuelo. Flashes cegadores que impiden que continúes con tu visita a menos que te pongas gafas de sol... En resumen, todo un despliegue de medios. Pero, dada la gran afluencia de gente, resultó ser de lo más sencillo comprobar que el virtuosismo del que me sentía rodeada no era tal. ¿El modo en que averigüé que eso era así?

Casi todas esas cámaras de gran capacidad y posibilidades estaban en modo AUTOMÁTICO.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Anoche vi la tele

Anoche vi la tele.


Puede que esta frase no resulte ninguna novedad para mucha gente, pero para mí si es algo atípico. Tengo tele en casa, por supuesto, pero normalmente la tengo desconectada. No apagada, no. Desenchufada totalmente. De hecho tengo la regleta llena de cacharros electrónicos que tienen su sitio antes que la tele. Y en absoluto es un alarde de pedantería por mi parte.


Recuerdo que hace años esta situación me hubiera resultado impensable. ¿No encender la tele? ¿Estámos locos? Pues bueno, progresivamente fui dejando de utilizarla hasta llegar al punto de que la desconecté y rara es la vez que la enciendo. Supongo que me aburrí de ver una y otra vez los mismos programas repetidos hasta la saciedad, o de ver a gente gritándose los unos a los otros. La gente que grita me pone nerviosa y no me gusta. Si gritas es imposible que escuches.

Pero a lo que iba. Ayer, mientras cenaba, miré por curiosidad la programación y vi que daban una película que no había visto, pero que tenía ganas de ver. Una oportunidad inmejorable. La película empezaba 20 minutos después, así que me daba tiempo a disponer todo. Terminar de cenar, enchufar la tele, localizar el canal..., porque claro, al no utilizarla en tanto tiempo, hasta los canales habían cambiado su ubicación.

Finalmente empieza la película. Y cinco minutos después comprendí porqué dejé de ver la tele. Bueno, otra de las razones de más peso que me llevaron a dejar de hacerlo. Si, señoras y señores, todos sabeis la razón: los anuncios. No llevaba ni 15 minutos y, ¡¿ya interrumpían la emisión?! En su favor podría decir que muy diligentemente, los encargados de la cadena indicaron que la película volvería pocos minutos después, pero aún así me quedé bastante chafada. Ni siquiera me había dado tiempo a engancharme a la película; los buenos no habían tenido oportunidad de demostrar lo buenos que eran,  los malos ni siquiera habían hecho su aparición estelar. ¿Así pretenden mantener a la gente pegada al asiento y sin que indague por otros canales a ver qué dan? Desde luego, si esa es su estrategia... por favor, que cambien de manual de tácticas.

Pero bueno, dado que tenía ganas de ver la película, decidí permanecer fiel a la cadena. (Quizá debería señalar que mi mando a distancia no funciona todo lo bien que debería y que eso también contribuyó a disuadirme de aventurarme a hacer cualquier intento de deserción). Y bueno, lejos de aburrirme con los anuncios, reconozco que me entretuvieron a la vez que me inquietaron. Sobre todo uno, el cual me dejó de lo más intranquila. Los anunciantes de hoy en día no parecen sufrir sonrojo alguno al reconocer que sus alimentos ahora tienen un mayor porcentaje de ese alimento que anuncian... , lo cual te lleva a plantearte qué demonios has estado ingiriendo hasta el momento. Y bueno, para dar un poco más de detalle al anuncio al que me refiero especificaré que era de zumos. Por supuesto lo de la marca me la ahorro, porque no me pagan, aunque sinceramente, tampoco les voy a hacer una gran campaña... Pero bueno, que alegremente anunciaran que su zumo de frutas ahora tenía noseque por ciento más de de fruta a mi me llamó poderosamente la atención y me dejó con una mezcla de sensaciones: entre estupefacción, incredulidad e indignación. Porque una cosa es que nos vendan cualquier cosa, pero que encima tengan la desfachatez de anunciar como algo ultranovedoso que lo que te venden no es lo que anuncian...

Tras esta experiencia yo diría que ver la tele no te atonta. Solo hay que prestar un mínimo de atención a la avalancha de imágenes por segundo que nos meten por los ojos y te das cuenta de que se cachondean de todos en nuestra cara y sin ningún sofoco por su parte.

Mi tele vuelve a estar desenchufada.

jueves, 21 de febrero de 2013

Días de Biblioteca Vol.IV

Bueno, en esta entrada, que creo que será la que cierre este maravilloso ciclo llamado "Días de Biblioteca" voy a cumplir con lo prometido, que es contar casos reales acontecidos en el area infantil. Desde luego estas situaciones hacen que el surrealismo más puro vea a formar parte del día a día de la manera más natural.

Pongámonos en situación. Un día cualquiera, primera hora, la biblioteca acaba de abrir sus puertas, y lo que se promete como una mañana tranquila, pronto se convertirá en un tiempo lleno de vivencias. Entra un padre con su niña pequeña bien asegurada en su sillita. La biblioteca está vacía y tienen todo el espacio a su disposición. Tras varios minutos me avisan mis compañeros de que hay algo que incumple la normativa y es… que le están cambiando los pañales en mitad del recinto. Cuando me dirijo a donde discurre la acción me encuentro con “el pastel” en todo su esplendor y cuando le digo al padre que eso no se puede hacer ahí y que tiene unos baños perfectamente equipados para esos menesteres el buen hombre me mira con cara de alucine y me jura y perjura que no tenía ni idea de ello… ¿Será que normalmente cuando va al supermercado o a hacer cualquier otra compra hace lo mismo?

Otra de las situaciones que han tenido lugar en las últimas semanas es la de un niño que lejos de comportarse con mediana normalidad, veo que empieza a sacar todos los libros de las estanterías a base de empujarlos con el brazo. Ante mi cara a medio camino entre el horror y el estupor al ver los libros caer de semejante manera, veo que una adulta que parece ser su madre lejos de decirle algo saca el móvil y le saca una foto. Acto seguido viene mi pregunta “¿Es su hijo?” Y ella lejos de avergonzarse, responde muy ufana: “Si, y como en casa también hace estas cosas, le estoy haciendo una foto para que mis conocidos vean que también lo hace fuera”. Ahí queda eso. Digeridlo como podáis.

Circunstancia número tres: las visitas programadas a la biblioteca. Vienen niños con sus profesores. En este caso no lo hace la que está a cargo de esa zona de la biblioteca, si no que es otra compañera la que maneja a los niños mientras la responsable se encarga de las labores habituales. Este tipo de eventos tienen lugar por las mañanas, lo que hace que el aforo no se vea superado por la visita. Los niños hacen alguna actividad mientras los profesores supervisan desde un segundo plano que todo marche correctamente. Bueno, esta sería la situación ideal, pero la realidad no siempre encaja con esta descripción. En ocasiones los profesores se desentienden de la clase mientras los alumnos alentados por el hecho de pasar la mañana lejos de sus aulas se desfogan gritando como posesos y no haciendo ni caso a la explicación. Por supuesto, si las cosas no transcurren según el planning de la guía, la visita termina algo antes, dado que el tiempo está pensado para que los alumnos participen en lo que se les propone. Bueno, pues no serían una vez ni dos las veces que tras acabar la visita con un grupo especialmente molesto los profesores, al verse de nuevo en la responsabilidad de lidiar con sus alumnos, se quejan porque se les había dicho que la visita duraría más tiempo. Por supuesto, las trabajadoras de la biblioteca no tienen otro remedio que poner buena cara y dar las gracias por la visita.

Y bueno, para terminar con la compilación de vivencias en la biblioteca, y para cerrar el ciclo, me gustaría señalar que también es habitual que tras estar la biblioteca abierta en horario ininterrumpido durante 12 horas, vienen los usuarios a preguntarte por un libro a cinco minutos de cerrar. Por supuesto esperan que se lo busques y que les hagas el préstamo del mismo… Cuando les decimos que las peticiones solo se pueden hacer hasta un cuarto de hora antes de cerrar… ¡uffff! Ahí tenemos de todo tipo de reacciones para elegir. Desde el que lo comprende y un tanto contrariado se marcha, al que insiste, ruega, amenaza, negocia… ¡De todo, oiga!

Y bueno, creo que esto es todo… por el momento, ¿no?

lunes, 11 de febrero de 2013

Días de Biblioteca Vol. III

Y con la tercera entrega llega el plato fuerte: el área infantil. ¡Qué de material podemos sacar en este apartado! Desde niños chillones, gritones, berreones, a niños pegones, egoístas, acaparadores, impertinentes... Pero son niños, y algunos de los que vienen aquí, francamente pequeños.

No es excusable, pero si comprensible. Aún están forjando su personalidad y tantean en busca de los límites. Lo que ya no es tan comprensible es la actitud de los padres. Yo he llegado a la conclusión de que piensan que ésto es como una extensión de la cafetería. Vienen dos niños y cuatro adultos mínimo, con lo cual tenemos una superpoblación adulta y pocos niños disfrutando de las instalaciones, puesto que cuando se llega al aforo máximo aquí se chapa el garito y a esperar haciendo cola, bien ordenaditos y en silencio, por favor, que esto es una biblioteca.

Los teléfonos móviles... ¡ayyyy! gran invento, gran maldición... los odiamos, los amamos, vivimos controlados y ubicados, no podemos dejarlos un día olvidados en casa.

Me conozco todas las melodías que vienen por defecto. Con dos notas que suenen identifico marca y casi hasta modelo. ¿Será que poseo una habilidad sobresaliente que el resto del mundo no tiene? No, se llama dejadez humana por parte de los que entran en una biblioteca y no son capaces de quitar el sonido al móvil.

En las áreas de adultos se sorprenden cuando les dices que no pueden hablar por teléfono, pero salen mientras continúan su charla. En el área infantil se sorprenden cuando les dices que no pueden hablar por teléfono, pero te miran mal mientras continúan su charla. ¿Quién eres tu para decirles nada? Según mi experiencia eres esa persona que cruza aleatoriamente el recinto cargada con libros, que debe saber en todo momento en qué libro están pensando aunque no te den título, autor o editorial y a veces casi ni tema, y que mientras vigila que sus niños se lo pasen bien y no les moleste nada de nada. Todo esto extensible al area de adultos.

En próximos episodios: situaciones reales que se dan en el area infantil de la biblioteca. ¡No se lo pierdan, señores!



jueves, 7 de febrero de 2013

Días de Biblioteca Vol. II



Como ya predije en mi anterior entrada, muchas son las cosas que se han quedado en el tintero, pero como todo o casi, cuando va en pequeñas dosis, todo es más llevadero.

Si que me gustaría aclarar que todo cuando cuento aquí es verídico y lo cuento porque en el 95% de los casos me ha ocurrido en primera persona y si no ha sido así, es porque le ha sucedido a alguien que me lo contó en primera persona.

En este nuevo episodio de mi vida como bibliotecaria quiero narrar como la polivalencia de una biblioteca puede llegar a límites insospechados.

Puede ser un lugar de consulta, un lugar de estudio, un lugar de investigación… y un buen lugar donde echarte una siesta a pierna suelta. Objetivamente no es un mal lugar: silencioso, cálido, no hay un constante trasiego de gente al nivel que puede haber en la calle… No. Ciertamente podría ser un buen lugar donde pegar una cabezada, si no fuera por los ronquidos. Precisamente esa tranquilidad reinante hace que ese tipo de sonidos se escuchen con especial intensidad. Y bueno, una cosa es que se te cierren los ojos sin querer. Pero esas ocasiones son las menos. Lo puedo asegurar. Los casos más generalizados son de individuos que te encuentras convenientemente arropados y muy bien parapetados tras alguno de los ejemplares de la biblioteca. Estoy segura que hay quien hace de la “siesta en la biblioteca” todo un arte. Desde luego yo he llegado a preguntarme si acaso creen que por dormir allí todo el conocimiento que podrían adquirir les va a llegar de manera mística mientras reposan…

Otra de las utilidades que se le da a la biblioteca es el de lugar donde sacarte unos cuartos.

Tenemos a la sección que utilizan las instalaciones públicas, para sacar un beneficio pecuniario… no señores, no se pueden dar clases particulares en una biblioteca. Si fuera posible, las academias podrían ahorrarse mucho dinero de inversión en buscar un emplazamiento.

Pero ahora viene mi favorito. Reconozco que éste es de esos casos que me han sido relatados por otra persona, que es a la que le ocurrió. La historia cuenta lo siguiente: un día cualquiera esta persona estaba en su puesto de trabajo, cuando un exaltado usuario llegó a la mesa donde los bibliotecarios hacemos parte de nuestra labor. Allí le hizo saber a la persona protagonista, cómo había ido en los días anteriores a un conocido local de compra de materiales de segunda mano. Allí se percató de que estaba expuesta a la venta toda una colección de DVDs que curiosamente llevaban la pegatina de la biblioteca en cuestión. Este usuario reclamó al dependiente que devolviera ese material a su legítimo dueño, puesto que era evidente que quien lo había dejado allí no era esa persona. Finalmente, tras mucho discutir e incluso amenazar con llamar a la policía municipal, el dependiente entregó el material al usuario, que tuvo a bien devolverlo a la biblioteca.

Esta situación es de las que te hace ver, por un lado, que lo de la picaresca en este país es algo que no se quedó con Lazarillo de Tormes o a Rinconete y Cortadillo, si no que está más de actualidad que nunca. Pero por el otro lado, que aún queda gente con un par de dedos de frente que se da cuenta de que aunque lo que está en una biblioteca es de todos, precisamente porque es de todos, no es tuyo.

martes, 5 de febrero de 2013

Días de Biblioteca...

Llevo toda la vida preparándome para trabajar en una biblioteca, y parece que cuando por fin consigo el objetivo final, que es el de obtener un puesto como bibliotecaria, resulta que mi desencanto es mayúsculo. Y no por estar rodeada de libros, siempre silenciosos y llenos de información. Ni mucho menos. El problema viene con los usuarios. No voy a generalizar. No se puede. No se debe. Pero me encuentro con casos, que por lo extremo de la situación, no hacen si no sobresalir por méritos propios.

En esta entrada voy a comentar mi experiencia limitándola al área de adultos, o bueno, a la gente que es mayor de edad y a la que supuestamente ya le ha entrado el juicio hace tiempo... Por supuesto, todo esto hablando desde la suposición...

Empezaremos con algún ejemplo, que eso siempre da luz a la situación: diariamente se trae la prensa para que los usuarios puedan consultarla. Bien, pues diariamente esa prensa tiende a desaparecer. No digo en su totalidad, pero curiosamente alguno de los periódicos desaparece con gran facilidad, por no hablar de los suplementos. Está claro que leer la revista repantingado en el sofá de casa es mucho más cómodo que en una mesa y rodeado de gente...

Otro caso y al hilo de las revistas: crucigramas y pasatiempos en general que están completados, u hojas que son arrancadas por lo que supongo que será un artículo del máximo interés... ¿La gente no ha oído hablar de las fotocopiadoras? O es que el deseo por tener esas páginas de manera original es tan grande como para desastrar el resto de la revista, pero no tan grande como para comprarse una propia?

Uno de mis casos favoritos: la sección de música y video. ¡Estamos en el siglo XXI gente! Y eso hace que los bibliotecarios nos hayamos puesto las pilas y nos hemos lanzado a la adquisición, no solo de libros, si no de nuevos soportes tanto de lectura, como de aprendizaje... Bueno, pues como casi toda biblioteca, los fondos además de catalogados y ubicados están protegidos para que las manos facinerosas no se lleven los recursos sin control... No es suficiente. La creatividad de este país es algo más que real; la gente tiene ideas maravillosas, espléndidas... si las utilizara para algo constructivo. Colecciones enteras han desaparecido frente a las narices más que hinchadas de nosotros, los trabajadores que tenemos que dar explicaciones cuando un usuario viene desde otro municipio buscando un disco o película concretos porque en la base de datos aparece como "prestable", y nos llevamos la sorpresa de que ese material nunca volverá a ocupar su lugar en las baldas... puesto que días más tardes nos topamos con las radiofrecuencias cuidadosamente quitadas en lo que no deja de ser una labor digna de una persona de gran paciencia.

Posiblemente según publique esta entrada me vendrán a la cabeza nuevas anécdotas, pero por el momento creo que esto es suficiente para ir entrando en materia.



viernes, 11 de enero de 2013

Para empezar.

Nunca he tenido un blog. Nunca se me había ocurrido. Nunca me lo había planteado. Pero investigando por entre mis miles de cuentas de correo, me he topado con la posibilidad de crear uno de una manera rápida y sencilla. Así que por hacer la prueba no se pierde nada, ¿no?

Como muy claramente reza el nombre del blog, esto va a ser un totum revolutum. Al menos hasta que aterrice, y para que eso suceda quizá deban pasar semanas, meses, años...

Ni siquiera tengo clara la temática del sitio este, pero supongo que seguirá su propia evolución y no seré yo quien ponga trabas. Tiempo al tiempo y a ver qué sale de esto.

Y eso.

Lililililibreeeee

 9:52 in da morning PCR negativoooooo! Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en m...