jueves, 21 de febrero de 2013

Días de Biblioteca Vol.IV

Bueno, en esta entrada, que creo que será la que cierre este maravilloso ciclo llamado "Días de Biblioteca" voy a cumplir con lo prometido, que es contar casos reales acontecidos en el area infantil. Desde luego estas situaciones hacen que el surrealismo más puro vea a formar parte del día a día de la manera más natural.

Pongámonos en situación. Un día cualquiera, primera hora, la biblioteca acaba de abrir sus puertas, y lo que se promete como una mañana tranquila, pronto se convertirá en un tiempo lleno de vivencias. Entra un padre con su niña pequeña bien asegurada en su sillita. La biblioteca está vacía y tienen todo el espacio a su disposición. Tras varios minutos me avisan mis compañeros de que hay algo que incumple la normativa y es… que le están cambiando los pañales en mitad del recinto. Cuando me dirijo a donde discurre la acción me encuentro con “el pastel” en todo su esplendor y cuando le digo al padre que eso no se puede hacer ahí y que tiene unos baños perfectamente equipados para esos menesteres el buen hombre me mira con cara de alucine y me jura y perjura que no tenía ni idea de ello… ¿Será que normalmente cuando va al supermercado o a hacer cualquier otra compra hace lo mismo?

Otra de las situaciones que han tenido lugar en las últimas semanas es la de un niño que lejos de comportarse con mediana normalidad, veo que empieza a sacar todos los libros de las estanterías a base de empujarlos con el brazo. Ante mi cara a medio camino entre el horror y el estupor al ver los libros caer de semejante manera, veo que una adulta que parece ser su madre lejos de decirle algo saca el móvil y le saca una foto. Acto seguido viene mi pregunta “¿Es su hijo?” Y ella lejos de avergonzarse, responde muy ufana: “Si, y como en casa también hace estas cosas, le estoy haciendo una foto para que mis conocidos vean que también lo hace fuera”. Ahí queda eso. Digeridlo como podáis.

Circunstancia número tres: las visitas programadas a la biblioteca. Vienen niños con sus profesores. En este caso no lo hace la que está a cargo de esa zona de la biblioteca, si no que es otra compañera la que maneja a los niños mientras la responsable se encarga de las labores habituales. Este tipo de eventos tienen lugar por las mañanas, lo que hace que el aforo no se vea superado por la visita. Los niños hacen alguna actividad mientras los profesores supervisan desde un segundo plano que todo marche correctamente. Bueno, esta sería la situación ideal, pero la realidad no siempre encaja con esta descripción. En ocasiones los profesores se desentienden de la clase mientras los alumnos alentados por el hecho de pasar la mañana lejos de sus aulas se desfogan gritando como posesos y no haciendo ni caso a la explicación. Por supuesto, si las cosas no transcurren según el planning de la guía, la visita termina algo antes, dado que el tiempo está pensado para que los alumnos participen en lo que se les propone. Bueno, pues no serían una vez ni dos las veces que tras acabar la visita con un grupo especialmente molesto los profesores, al verse de nuevo en la responsabilidad de lidiar con sus alumnos, se quejan porque se les había dicho que la visita duraría más tiempo. Por supuesto, las trabajadoras de la biblioteca no tienen otro remedio que poner buena cara y dar las gracias por la visita.

Y bueno, para terminar con la compilación de vivencias en la biblioteca, y para cerrar el ciclo, me gustaría señalar que también es habitual que tras estar la biblioteca abierta en horario ininterrumpido durante 12 horas, vienen los usuarios a preguntarte por un libro a cinco minutos de cerrar. Por supuesto esperan que se lo busques y que les hagas el préstamo del mismo… Cuando les decimos que las peticiones solo se pueden hacer hasta un cuarto de hora antes de cerrar… ¡uffff! Ahí tenemos de todo tipo de reacciones para elegir. Desde el que lo comprende y un tanto contrariado se marcha, al que insiste, ruega, amenaza, negocia… ¡De todo, oiga!

Y bueno, creo que esto es todo… por el momento, ¿no?

lunes, 11 de febrero de 2013

Días de Biblioteca Vol. III

Y con la tercera entrega llega el plato fuerte: el área infantil. ¡Qué de material podemos sacar en este apartado! Desde niños chillones, gritones, berreones, a niños pegones, egoístas, acaparadores, impertinentes... Pero son niños, y algunos de los que vienen aquí, francamente pequeños.

No es excusable, pero si comprensible. Aún están forjando su personalidad y tantean en busca de los límites. Lo que ya no es tan comprensible es la actitud de los padres. Yo he llegado a la conclusión de que piensan que ésto es como una extensión de la cafetería. Vienen dos niños y cuatro adultos mínimo, con lo cual tenemos una superpoblación adulta y pocos niños disfrutando de las instalaciones, puesto que cuando se llega al aforo máximo aquí se chapa el garito y a esperar haciendo cola, bien ordenaditos y en silencio, por favor, que esto es una biblioteca.

Los teléfonos móviles... ¡ayyyy! gran invento, gran maldición... los odiamos, los amamos, vivimos controlados y ubicados, no podemos dejarlos un día olvidados en casa.

Me conozco todas las melodías que vienen por defecto. Con dos notas que suenen identifico marca y casi hasta modelo. ¿Será que poseo una habilidad sobresaliente que el resto del mundo no tiene? No, se llama dejadez humana por parte de los que entran en una biblioteca y no son capaces de quitar el sonido al móvil.

En las áreas de adultos se sorprenden cuando les dices que no pueden hablar por teléfono, pero salen mientras continúan su charla. En el área infantil se sorprenden cuando les dices que no pueden hablar por teléfono, pero te miran mal mientras continúan su charla. ¿Quién eres tu para decirles nada? Según mi experiencia eres esa persona que cruza aleatoriamente el recinto cargada con libros, que debe saber en todo momento en qué libro están pensando aunque no te den título, autor o editorial y a veces casi ni tema, y que mientras vigila que sus niños se lo pasen bien y no les moleste nada de nada. Todo esto extensible al area de adultos.

En próximos episodios: situaciones reales que se dan en el area infantil de la biblioteca. ¡No se lo pierdan, señores!



jueves, 7 de febrero de 2013

Días de Biblioteca Vol. II



Como ya predije en mi anterior entrada, muchas son las cosas que se han quedado en el tintero, pero como todo o casi, cuando va en pequeñas dosis, todo es más llevadero.

Si que me gustaría aclarar que todo cuando cuento aquí es verídico y lo cuento porque en el 95% de los casos me ha ocurrido en primera persona y si no ha sido así, es porque le ha sucedido a alguien que me lo contó en primera persona.

En este nuevo episodio de mi vida como bibliotecaria quiero narrar como la polivalencia de una biblioteca puede llegar a límites insospechados.

Puede ser un lugar de consulta, un lugar de estudio, un lugar de investigación… y un buen lugar donde echarte una siesta a pierna suelta. Objetivamente no es un mal lugar: silencioso, cálido, no hay un constante trasiego de gente al nivel que puede haber en la calle… No. Ciertamente podría ser un buen lugar donde pegar una cabezada, si no fuera por los ronquidos. Precisamente esa tranquilidad reinante hace que ese tipo de sonidos se escuchen con especial intensidad. Y bueno, una cosa es que se te cierren los ojos sin querer. Pero esas ocasiones son las menos. Lo puedo asegurar. Los casos más generalizados son de individuos que te encuentras convenientemente arropados y muy bien parapetados tras alguno de los ejemplares de la biblioteca. Estoy segura que hay quien hace de la “siesta en la biblioteca” todo un arte. Desde luego yo he llegado a preguntarme si acaso creen que por dormir allí todo el conocimiento que podrían adquirir les va a llegar de manera mística mientras reposan…

Otra de las utilidades que se le da a la biblioteca es el de lugar donde sacarte unos cuartos.

Tenemos a la sección que utilizan las instalaciones públicas, para sacar un beneficio pecuniario… no señores, no se pueden dar clases particulares en una biblioteca. Si fuera posible, las academias podrían ahorrarse mucho dinero de inversión en buscar un emplazamiento.

Pero ahora viene mi favorito. Reconozco que éste es de esos casos que me han sido relatados por otra persona, que es a la que le ocurrió. La historia cuenta lo siguiente: un día cualquiera esta persona estaba en su puesto de trabajo, cuando un exaltado usuario llegó a la mesa donde los bibliotecarios hacemos parte de nuestra labor. Allí le hizo saber a la persona protagonista, cómo había ido en los días anteriores a un conocido local de compra de materiales de segunda mano. Allí se percató de que estaba expuesta a la venta toda una colección de DVDs que curiosamente llevaban la pegatina de la biblioteca en cuestión. Este usuario reclamó al dependiente que devolviera ese material a su legítimo dueño, puesto que era evidente que quien lo había dejado allí no era esa persona. Finalmente, tras mucho discutir e incluso amenazar con llamar a la policía municipal, el dependiente entregó el material al usuario, que tuvo a bien devolverlo a la biblioteca.

Esta situación es de las que te hace ver, por un lado, que lo de la picaresca en este país es algo que no se quedó con Lazarillo de Tormes o a Rinconete y Cortadillo, si no que está más de actualidad que nunca. Pero por el otro lado, que aún queda gente con un par de dedos de frente que se da cuenta de que aunque lo que está en una biblioteca es de todos, precisamente porque es de todos, no es tuyo.

martes, 5 de febrero de 2013

Días de Biblioteca...

Llevo toda la vida preparándome para trabajar en una biblioteca, y parece que cuando por fin consigo el objetivo final, que es el de obtener un puesto como bibliotecaria, resulta que mi desencanto es mayúsculo. Y no por estar rodeada de libros, siempre silenciosos y llenos de información. Ni mucho menos. El problema viene con los usuarios. No voy a generalizar. No se puede. No se debe. Pero me encuentro con casos, que por lo extremo de la situación, no hacen si no sobresalir por méritos propios.

En esta entrada voy a comentar mi experiencia limitándola al área de adultos, o bueno, a la gente que es mayor de edad y a la que supuestamente ya le ha entrado el juicio hace tiempo... Por supuesto, todo esto hablando desde la suposición...

Empezaremos con algún ejemplo, que eso siempre da luz a la situación: diariamente se trae la prensa para que los usuarios puedan consultarla. Bien, pues diariamente esa prensa tiende a desaparecer. No digo en su totalidad, pero curiosamente alguno de los periódicos desaparece con gran facilidad, por no hablar de los suplementos. Está claro que leer la revista repantingado en el sofá de casa es mucho más cómodo que en una mesa y rodeado de gente...

Otro caso y al hilo de las revistas: crucigramas y pasatiempos en general que están completados, u hojas que son arrancadas por lo que supongo que será un artículo del máximo interés... ¿La gente no ha oído hablar de las fotocopiadoras? O es que el deseo por tener esas páginas de manera original es tan grande como para desastrar el resto de la revista, pero no tan grande como para comprarse una propia?

Uno de mis casos favoritos: la sección de música y video. ¡Estamos en el siglo XXI gente! Y eso hace que los bibliotecarios nos hayamos puesto las pilas y nos hemos lanzado a la adquisición, no solo de libros, si no de nuevos soportes tanto de lectura, como de aprendizaje... Bueno, pues como casi toda biblioteca, los fondos además de catalogados y ubicados están protegidos para que las manos facinerosas no se lleven los recursos sin control... No es suficiente. La creatividad de este país es algo más que real; la gente tiene ideas maravillosas, espléndidas... si las utilizara para algo constructivo. Colecciones enteras han desaparecido frente a las narices más que hinchadas de nosotros, los trabajadores que tenemos que dar explicaciones cuando un usuario viene desde otro municipio buscando un disco o película concretos porque en la base de datos aparece como "prestable", y nos llevamos la sorpresa de que ese material nunca volverá a ocupar su lugar en las baldas... puesto que días más tardes nos topamos con las radiofrecuencias cuidadosamente quitadas en lo que no deja de ser una labor digna de una persona de gran paciencia.

Posiblemente según publique esta entrada me vendrán a la cabeza nuevas anécdotas, pero por el momento creo que esto es suficiente para ir entrando en materia.



Lililililibreeeee

 9:52 in da morning PCR negativoooooo! Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en m...