jueves, 26 de marzo de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXI

Bueno, bueno, bueno...

La luz empieza a cobrar fuerza. El túnel ya parece que se acerca a su fin. Y mis obras... bueno, no voy a decir que se acaban, porque aún queda mucho por pringar en esa casa, pero por lo menos ya casi puedo decir que ¡tengo sueloooooo! La verdad es que viendo la trayectoria que ha seguido toda la obra, casi mejor sería no decir nada por no gafarlo. Pero es que ya mucho se tiene que torcer la cosa para que al final de esta semana no pueda marcarme un zapateado en mi nuevo y flamante suelo.

Ahora viene el desarrollo de todo el proceso de adquisición del suelo. Como se supondrá, tampoco ha sido tarea fácil... ¿qué lo ha sido en el transcurso de esta condena? En esta ocasión lo de decidir qué tipo de suelo ibamos a poner no ha tenido mayor complicación. Pedimos un presupuesto a un carpintero, y cuando nos pidió dos almas, pestañas de dragón, cabellos de unicornio y la danza de la lluvia en plena Gran Vía, pues como que se nos quitaron las ganas de poner un suelo de madera de los de toda la vida. Hoy en día hay alternativas bastante más asequibles, y por ese camino hemos decidido tirar. 

Un inciso: por supuesto youtube (esa herramienta del diablo) hizo de las suyas y mi compañero de fatigas tuvo un momento de "me vengo arriba" y "esto lo podemos hacer nosotros". Gracias a Odín, todo quedó en un momento de euforia postvideo y contratamos los servicios de unos competentes y profesionales carpinteros.

Hemos puesto, bueno, de hecho, en estos mismos instantes están poniendo suelo laminado. De ese que es en plan puzzle. Para quien no lo conozca (últimamente tengo la tendencia a hablar de materiales y opciones de construcción como si todo el mundo supiera de qué estoy hablando, cuando hasta hace unos meses para mí todo esto era chino.), son unos listones que a los lados tienen un sistema de enganches que hacen que encajen entre sí y queden unidos unos a los otros. 

Bueno, como decía, ese no ha sido el problema. Es un sistema más o menos asequible (por uno momento planeó sobre nosotros la idea del "lo ponemos nosotros") y hay un montón de marcas con un montón de opciones. Yyyyyyy, ahí es donde está la madre del cordero. El "montón de opciones".

Si tienes dos colores, pues eso tienes. Uno, y dos. Éste me gusta poco, éste me gusta menos, pues el que menos te disgusta. Éste me gusta mucho, éste me gusta más. Pues el que más te gusta. Pero cuando las opciones se multiplican por 100... hacer una selección no es tan fácil. Pero además, cuando además hay un montón de marcas... Y eso no es todo. Cuando de los dos que tienen que decidir, lo que tiene cada uno en mente ni se acerca a lo que tiene el otro..., entonces se dan conversaciones del tipo... (aviso a lectores, en las próximas líneas puede que aparezca lenguaje soez y chabacano): -¡Ese color es una puta mierda! ¡El marrón no me gusta! ¡Es color caca! - o - ¡Ese color es el de la madera muerta! ¡Eso no lo quiero en mi casa! - también hemos tenido frases memorables del género: - ¡Eso no es color madera! ¡Eso es puto naranja de mierda!¡Y yo no se combinar colores! ¡Y menos el naranja! - o - ¡Este suelo tiene muchos nudos y el patrón se va a repetir mucho y yo me puedo volver loco si veo el mismo dibujo todo el rato! - (Por el género de la frase se puede dilucidar de quién es...).

Y así día si, día también. Todo esto tras llegar a casa después de estar todo el día fuera, y vía internet, que encima depende de como tengas configurado el brillo de la pantalla, el contraste, lo limpias que lleves las gafas... además, ¿a alguien le suena algo acerca de un vestido azul y negro... o blanco y dorado...? (Era azul y negro, se veía claramente). Vamos, todo facilidades.

El que está en el centro ha sido el color agraciado con el honor de poder formar parte de la vivienda que más ha tardado del mundo en ser arreglada. Y lo que asoma por ahí es mi bota para la lluvia, por si alguien tenía la duda XDD. Aunque en la foto no se aprecie en todo su esplendor, el color es un marrón neutro, con el que no estamos plenamente satisfechos ninguno de los dos XDD. A mi sigue pareciéndome marrón, a mi compi-truenos, le parece madera enferma. Pero bueno, no deja de ser marrón, como él quería y es un color más o menos neutro, como yo quería.

El miércoles de la semana pasada nos convencimos de que ese tenía que ser el suelo que nos permitiera convertir la cueva de las maravillas donde las obras en lugar de avanzar retroceden, en algo más o menos parecido a un hogar. Tras un fin de semana de reflexión, este martes a las 8:30 hemos ido a asegurarnos de que ese era el modelo que queríamos y a pagar lo que se debía. Este martes a las 11:30 los carpinteros han ido a por el material, y ayer mismo han empezado. A las 18:00 aproximadamente, éste era el aspecto del futuro salón de baile:


No se aprecia muy bien el color del suelo, pero la foto está hecha en una tarde lluviosa y aún seguimos sin tener una instalación eléctrica en marcha.

P.D. Auguro mucha felicidad a la hora de escoger el color de las paredes.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XX

O como hacer que una obra te cueste un ojo de la cara y casi perder la cabeza.

Nueva entrega de éste; mi viacrucis personal. 

La luz parece que comienza a perfilarse al final del túnel. No con la fuerza de un led (como los que tenemos intención de poner por todo el techo de casa), pero pongamos que con la luminiscencia de una cerilla en una cueva... 

El caso es que ya habemus techo. Uno bien sólido y resistente además de aislante... o bueno, eso creemos, porque aún no hemos tenido la oportunidad de hacer la prueba empírica; o sea, ver si realmente amortigua los berridos y pataletas de los vecinos del piso de arriba.

Siguiente paso, poner los focos, pero confiamos que eso se realice a lo largo de esta semana. Más que nada porque ir a trabajar y no tener ni una triste luz hace que la tarea se complique más de lo necesario, y creo que ya tenemos complejidad más que suficiente para tres vidas como para no facilitarnos la existencia en la medida de lo posible. ¡Que nos lo merecemos ya, hombre!

La tarea a la que hemos encomendado nuestras almas este fin de semana ha sido la limpieza general del suelo. A lo largo de la semana pasada nos han levantado el suelo putrefacto y lleno de carcoma que por un momento había pasado por nuestras cabezas la peregrina idea de mantener. La verdad es que han sido rápidos como el viento. En un día levantaron todo y al día siguiente, a desescombrar. Unos máquinas estos carpinteros. Pero claro, una cosa es desescombrar la madera y otra cosa muy diferente es dejar el suelo listo para trabajar sobre él y ponerse manos a la obra con el rastrelado.

Con lo que el viernes ya teníamos determinado el plan para el resto del fin de semana: limpieza a fondo. Con nuestras mejores intenciones y nuestro ánimo más lustroso nos encaminamos el sábado in da mornin' a nuestra labor. Nos pusimos nuestras mejores ropas de trabajo y ale, manos a la obra. 

En mi cabeza, cuando me decían que se habían llevado toda la madera, la imagen mental que se formaba era la de unas habitaciones limpias de todo mal. La realidad no tenía nada que ver: la madera se la habían llevado, pero los escombros que habían quedado de la fase creación y enlucido de paredes allí permanecía. Todo ello unido a ingentes cantidades del polvo que abarcaban desde la década de los 50 hasta la actualidad. A elegir el año.

Pues manos a la obra. Primeramente reubicamos todo el material que todos los gremios han dejado en nuestro. Decididamente han hecho de nuestro piso su centro de operaciones y tenemos material para exportar. Así que tras hacer sitio y descartar un montón de material sin utilidad, cada uno con su escobita y con un recogedor amontonamos el resto de escombros y levantamos polvo como para rodar una secuencia de tormenta de arena de Lawrence de Arabia.

Oye, nos lo curramos un huevo, porque además de nuestras herramientas de alta tecnología, nos hicimos con una aspiradora industrial y lo dejamos tal que asín:


Que bueno, visto así, igual no parece gran cosa, pero garantizo que antes de empezar había ahí material amontonado para montar una de esas tiendas del triangulito verde de las cuales es tan fan Kristian Pielhoff, que no de las de "¡que llega la primavera, oseadeverdadtelojuro!"

Antes de terminar la jornada la tarde del domingo (he de señalar que no lo hicimos todo del tirón y que la tarde-noche del sábado incluso nos quitamos la mugre y salimos ha hacer un par de recados como personas decentes y respetables. Lo cual no tiene por qué ser siempre una razón sinequanon, porque en más de una ocasión nos hemos adentrado en el súper llenos de mugre hasta las orejas en un ahorro por realizar la compra antes de subir a casa. Por supuesto las miradas del resto de los clientes han viajado por todos los estados: desde el horror, a la incredulidad pasando por la lástima o incluso repulsión. Nuestra mugre creaba una capa de indiferencia que nos hacía inmunes a todas ellas.), tuvimos la oportunidad de poner en marcha la aspiradora... ¡Qué diferencia!¡Qué maravilla! Recogía todo el polvo paleolítico que rondaba por la casa en un momento y sin levantar nubarrones que amenazaban con asfixiarnos... Por supuesto, me hice con la máquina para pasearme por todos los tubos de la calefacción recogiendo los restos. Y en mi concentración no me percaté de que me había puesto bajo una de las ventanas que estaban abiertas para facilitarnos la mala costumbre esa que tenemos de respirar... ¿Alguien se imagina qué ocurrió? ¡Pues no! No rompí la ventana! Pero casi me abro la cabeza cual sandía en verano. Inconscientemente conseguí poner la cabeza en el centro exacto de la ventana, así que cuando me intenté poner en pié, vi las entrellas, la constelación de Andrómeda, la de Casiopea y la de Pegaso todas a la vez y a plena luz del día, ¡y sin telescopio! De ahí que mi pequeño Escorial casi me haga perder la cabeza.

En cuanto a lo del ojo... digamos que me desperté el lunes haciendo cábalas sobre qué tipo de parche me sentaría mejor. Finalmente me decanté por uno estilo Ana de Mendoza, pero con piedras de Swarovski, porque mira, para andar con medias tintas, pues no. Y lo de ponerle unas luces de neon con mi inicial me parecía un poco escandaloso...

Y eso.


Lililililibreeeee

 9:52 in da morning PCR negativoooooo! Entrada triunfal en la sala con fanfarrias y confetti... bueno, todo eso ha sucedido básicamente en m...