Pues lo dicho. Que día 3.
A estas alturas yo ya daba por hecho que me estaría subiendo por las paredes, hablando lenguas muertas y girando la cabeza 365 grados... ¡Pues no!
Resulta que he estado de lo más entretenida desde primerísima hora. Bueno, desde primera hora... Mira, en realidad me he despertado a las 10:00 de la mañana. Una hora de lo más sensata, puesto que en mi sistema de medidas patentado para mi, hasta que la hora no tiene dos dígitos, todo lo que viene antes es madrugar.
Total, que he avisado a mi asistente personal y le he pedido un desayunito continental... o bueno, el desayuno a secas, porque a primera hora no me entra mucho más que un té con leche y un par de quesitos.
Aprovechado que hoy ha hecho un solecito la mar de majo me he pegado a la ventana y he pasado la mañana leyendo, contestando los mensajes del movil y pegándome unos bailables al son de unos temazos regionales: mis vecinos y mis cervicales se han dado buena cuenta. (Nota mental: hay que calentar el cuello antes de lanzarse a hacer lavadoras express, que ya gastamos una edad.)
A la hora de comer ha aparecido ésto en la puerta. Curiosamente, mis menús se acercan con mucha exactitud a lo que aparece en la dieta que hay sujeta con un imán en la nevera. (Sheila, juro que ese pan no ha sido consumido, pero a mi partenaire le parecía que la bandeja estaba demasiado solitaria solo con el plato, los cubiertos y el agua. Lo ha vuelto a intentar con la merienda y con la cena obteniendo similar resultado).
Como se aprecia en la imagen, el menú de hoy ha consistido en un filetito de bacalao a la plancha aderezado por unos pimientos variados. Una vez más, mi chef particular sabe como alegrar la hora de la comida, aunque sea frutti di mare de los que jamás seré la mayor fan. ¡Limpísimo ha quedado el plato! Tengo testigos.
Y tras este opíparo condumio tenía dos opciones:
1. Amodorrarme en mi centro de operaciones actual.
2. Ver qué nuevas formas de entretenimiento se me ocurren.
Bien, pues he optado por la segunda posibilidad, así que, en el día de hoy he estado ocupadisísisisisima. ¿Cómo puede ser que no me de tiempo a hacer todas las cosas que quiero hacer si no tengo otra cosa que hacer que hacer todas las cosas que quiero hacer? Pues no lo sé, pero no he parado.
Primeramente se me ha ocurrido que los juegos que tengo en Steam no eran suficientes y que la PS4 de la sala estaba muy paradita. Hace meses alguien me comentó que se podía conectar por cable la Play al PC y dado que supuestamente hoy no tenía nada mejor que hacer...
Tras esta hazaña, que ha requerido un sincronizado trabajo en equipo por parte de todos los habitantes de esta casa (fantasmas, entes y espíritus incluídos), me he ido a Little Suiza a meditar sobre las consecuencias que este logro iba a tener sobre mi persona y los que intenten ponerse en contacto conmigo hasta el martes que tengo que volver a currar (en caso de que todo dé negativo, no olvidemos esa parte).
En Little Suiza (pulse sobre el enlace para más información), como se aprecia en la imagen tenemos la zona de cardio y musculación aunque sobre este último punto me siento en la obligación moral de confesar que el 98% del tiempo que ese banco lleva en esta casa ha sido utilizado más como lugar donde dejar cosas que como lugar de entrenamiento.Bueno, pues ha tocado sacar a la bici a pasear, así que, dado que en el día de hoy no he tenido que ir a que me profanen el cerebro ni nada (de nuevo, pulse sobre el enlace para más información), he empleado parte de mis energías en hacerme unos kilometritos sin moverme de casa y tomando todas las precauciones posibles, lease: limpiar las superficies con las que he estado en contacto, como la bici o las manillas de las puertas, ventilar la habitación después del uso y rociar con ambientador mataviruses (os juro que eso existe, que lleva viniéndose conmigo a todas partes estos días y rocío hasta la bandeja de la comida cuando he terminado y la saco al pasillo). Muy responsable y concienzudo todo.
Tras 45 minutitos de bici (hay que empezar poco a poco que si no me entran las agujetas y mañana hace ejercicio quien yo te diga) me he vuelto a mi república independiente a continuar quemando energías, porque intuyo que habiéndome despertado a las 10:00, la noche de hoy va a ser interesante... he perfeccionado la coreografía del palito para el video que tenemos pendiente.
Finalmente ha llegado el momento de reecontrarme cara a cara con mi ordenador y lo que había dejado preparado antes de irme a Little Suiza. Inicialmente he hecho unas tentativas de ver si realmente había conseguido conectar mi sesión desde el ordenador. Cuando ha sido definitiva la confirmación... pues bueno, hasta luego compañeros.
Para cuando me he dado cuenta ¡ya era la hora de cenar! Y vaya cena suculenta. Una ensalada con gambas y un poco de calabacín y medio aguacate. Nuestro chef se merece un gran reconocimiento por esa superación día a día a la hora de componer los menús. Es el mago de los fogones. El adalid de la plancha. El héroe de los hornos...
Tras esa ingesta me he vuelto a poner en contacto con mis compañeritos de aislamiento a ver a qué horas les toca mañana ir a enfrentarse con: El Señor Paliiiiiiiiito.A lo largo de todo el día iremos enfrentándonos a ese trance, el cual, no siendo doloroso resulta extrañísimo y desconcertante. Todo sea en pro de obtener la confirmación de nuestra negatividad intrínseca la cual ha sido puesta en aislamiento en la actualidad.
Seguiremos informando... (si doña PS tiene a bien dejarme un ratito a tal efecto).
Corto y cierro.