miércoles, 2 de octubre de 2019

Una mañana de locura.

Hace un par de meses viví una situación que en un principio me pareció puntual pero que a raíz del mensaje que envié por whatsapp, pude comprobar entre mis amistades que se repite con bastante más frecuencia de lo que pensaba. 

Esta mañana buscando información en el grupo me he vuelto a encontrar con el mensaje y se me ha ocurrido que podría ser una buena entrada de carácter antropológico y sociológico. Eso si, va con toda la mala leche y la ausencia de filtros que genera una mañana de locura. Ahí va:

Acabo de atajar una evidente muestra de manspreading sin ningún rubor. Abro hilo:
Llevo una mañana calentita, y no por el calor evidente. Estoy en la lavandería a la cual he venido por segunda vez porque las lavadoras grandes justo estaban siendo ocupadas una por gente descerebrada que se piensa que puede meter la colada de una semana de una familia de 8 personas en una lavadora pequeña por ahorrarse 5 pavos y que cuando termina el programa se da cuenta de que hay prendas que ni se han mojado y la otra por una imbécil con cara de “uy te jodes, no hay ninguna lavadora grande disponible”. Total que justo cuando he venido estaban sacando la colada de una lavadora para meterla en la otra.

Me piro y vuelvo a casa con el nórdico para ir a hacer los recados. Llego a casa y abro el buzón. Un papelito del consorcio de aguas. Que han pasado y que no han podido leerme el contador. Cierto: habían pasado. ¡¡¡Cuando estaba en la puta ducha!!!

El caso es que hace un par de semanas había pasado un pavo totalmente identificado y supuestamente leyó el contador. 

Llamo al teléfono y le comento a la que me atiende el caso. Me dice que efectivamente el día 10 había pasado un inspector, pero que si quería le podía dar la lectura a día de hoy. Puta casualidad había llamado con el fijo (no lo usamos nunca y era como muy vintage el tema) y lo tenemos en el cuarto del fondo. Se lo comento a la tía y me dice que no hay problema que espera.

Voy hasta el contador y echando juramentos en Arameo: llevo las gafas de sol y no veo ni ostias. Voy a por el móvil y a por mis gafas normales. Apartó todos los botes de líquidos de limpiar, levanto la tapa y con la linterna parece que se ve algo. Finalmente opto por sacar una foto. Vuelvo a donde la pava y le canto además del número las cuarenta: el pavo que se paso el otro día no leyó una puta mierda. No apartó botes, no utilizó linterna, no levantó tapa del contador. Hizo el puto paripé y se largó. ¿Así es como leen los contadores? ¿Poniendo cantidades al azar? 

Tras esto me voy a súper. Llevo el carrito porque voy a pillar líquidos que pesan un huevo: agua, batidos, leche... llego al portal y cuando voy a subir las escaleras una de las ruedas se va para Cuenca. Nueva ronda de juramentos acompañados por tirones y resoplidos varios. Guardo las cosas y me preparo para una segunda ronda en el ecolaundry. A ver si ahora hay suerte. 

Entro y veo a un pavo sentado en las sillas mirando como las vacas al tren a su secadora. Juraría que es es mismo payaso que había metido la super-colada en una lavadora pequeña y que no se había lavado nada. Una de las lavadoras grandes está libre, (¡bieeeeeeeeen!). La otra no. Está ocupada pero sin ser utilizada: juraría que es la colada de la cretina que me han mirado con cara de “uy, no hay lavadoras grandes libres, te jodes” de antes. 

A lo que voy. Meto mi nórdico en la lavadora libre. Pago y me dispongo a sentarme. Me acerco a los asientos. El payaso de la secadora que está bien repantingando y con las piernas abiertas en el asiento de en medio (hay 3) se queda mirándome y ante la evidente carencia de sentido común por su parte (la mente no le ha dado para pensar que no quiero entablar conversación, que lo que quiero es sentarme) me veo en la obligación moral de decirle con voz gélida y mi más elaborado gesto de desprecio: ¿puedes cerrar las piernas y así me siento yo también? 

Con cara de afrentado se ha cambiado de asiento y se ha girado para darme la espalda. ¿Se pensará que me quedo apenada por no poder disfrutar de la que seguro sería a su parecer una gran conversación?
Y eso es todo 😎👍

Todo esto fue redactado en el asiento de la lavandería. Tenía una hora de lavado por delante y un cabreo que necesitaba una válvula de escape urgente. En la imagen se puede apreciar lo que fue mi visión durante la hora aproximada que duró el proceso.

Ningún cliente de las lavadoras fue lastimado (aunque no me faltaron ganas de soltar unos txalos por ahí). Disfruté de un asiento para mi sola. El nórdico se limpió y secó eficazmente. Al mes siguiente tuvimos que soltar 500 pavos de agua. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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