martes, 16 de junio de 2015

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. XXIV

Previously in the Labours of the Little Escorial...

Vamos a pintaaaaaar, laliiiilalaaaaaa
Seguimos pintandooooo, liiiiliiilooolooooo


Bueno, pues tras dos semanas (aproximadas) que han transcurrido desde la última entrada comento:

seguimos pintando. ¿Qué será de nuestras tristes vidas cuando terminemos de pintar? Nadie lo sabe, y al paso que vamos, ni nosotros mismos lo vamos a saber porque...

Hace dos semanas:

En casa de mi mugroso compañero de fatigas:

Mugroso: - Es sábado. Vamos al  piso que hay que pintar.
Mugrosa: - Vale. Vamos a pintar.
Mugroso: - Si. Es lo que toca. Así que vamos a pintar.
Mugrosa: - Entendido. Vamos a pintar.
Mugroso: - Si. A ver si terminamos.
Mugrosa: - Eso, eso. Vamos a pintar.

Llegamos al lugar Que Debe Ser Pintado.

Mugrosa: - ¿Cojo los rodillos y la pintura y nos ponemos a pintar?
Mugroso: (Con mano en la barbilla y cara de mirar a lo lejos...) - Yo creo que habría que lijar un poco...
Mugrosa: - Me estás vacilando fijo.
Mugroso: - Que noooo. Que hay un montón de imperfeciones (que solo mis ojos de rayos x, gamma e infrarrojos ven) que hay que repasar. Que si no luego se van a ver (y me voy a rayar buscándolas minuciosamente).
 Mugrosa: - Pues, hala, lija lo que quieras que yo voy a hacer otra cosa.
 Y me puse a pegar papel de periódico en el techo para que cuando por fin pintásemos. Algún eón de estos.

El martes siguiente: 

Conversación por whatsapp:
Mugroso: Oye, que he ido al piso y mira lo que ha pasado.


Mugrosa: ¡Me ca...jñlwieñliteuañlsdijf asdkj hfaskgfyasñkdfhasljkfd aildsfoñishfñsfsñjf.lsjf!

¿Qué aprendemos de esto? Pues que si vas a comprar cinta, que sea buena y que reciclar papel ya utilizado para pintar hace que pese más y que se te desmonte el txiringuito que has estado preparando durante toda una tarde de domingo.

Resumen de la jornada: no pintamos.

Este fin de semana:

Mugroso: - Es sábado. Habrá que ir al piso a pintar, ¿no?
Mugrosa: ...
Mugroso: - ¿Qué pasa? ¡Hay que ir apintar, así que no me mires así!
Mugrosa: - ...

Vamos al epicentro de todas nuestras miserias (vease, Little Escorial) y una vez más me dispongo a preparar los útiles de pintura. Y mientras encomiendo mi persona a esa labor escucho un sonido que en un principio pienso que es fruto de mi imaginación truculenta. Pero al adentrarme en una de las habitaciones del fondo, ¿qué me encuentro? Si, señoras y señores a mi querido mugroso lijando una vez más.

Mugrosa: - ¿Sabes que si sigues lijando vas a saludar al vecino a través del boquete que vas a hacer?
Mugrosa: - Que nooooo, que hay unas imperfec...
Mugrosa: - Coge ahora mismo los botes de pintura que vamos a pintar. Y punto.

Resumen de la jornada: Pintamos una habitación. A continuación una muestra del color elegido sobre el fondo inicial.



Al día siguiente:

Mugroso a.k.a Lija-Man : - Parece que el color queda un poco raro, ¿no?

Y la verdad es que aunque la idea es que el color el gris, a la luz natural quedaba de un color azulado de lo más raro... Y al fijarnos en uno de los botes de pintura vacíos nos hemos dado cuenta de que quedaban trazas de un color azul muy bien definido, con lo cual, estamos en la disyuntiva de: ¿seguimos pintando y salga el sol por Antequera? o ¿vamos a la tienda del triangulito verde que no-es-la-que-se-ha-inventado-la-primavera a cambiar el color?

Este punto solo quedará aclarado con el tiempo.

Por otro lado, ese día teníamos que dejar preparada la zona de la cocina que hasta entonces habíamos utilizado como rincón de acumular todo. Botes de pintura, rodillos, espátulas, una nevera, disolvente, cola... Teóricamente a lo largo de esta semana nos montarán parte de la cocina y puesto que no te puedes fiar de que nadie vaya a hacer algo bien, decidimos que nos encargaríamos nosotros de dejar esa zona presta y dispuesta. Quitamos todos los bártulos, quitamos el yeso que tapaba los enchufes, retiramos los cartones del suelo, barrimos y hasta incluso pasamos un trapo mojado para quitar el máximo de cemento, pintura y polvo que pudiera quedar. ¡Qué bonito reencuentro con las baldosas de la cocina! Hacía tanto que no las veíamos que se nos había olvidado hasta el color que tenían.

El caso es que tras realizar ese trabajo titánico, y con una sensación de esperanza en el estómago oigo que dicen a mi lado:

Lija-Man: - Parece que esa pared del fondo de la cocina necesita una mano de lija...


Y así es como, tras horas de adecentar el espacio dispuesto para la cocina, lo volvemos a llenar de polvo y de masilla para desperfectos, porque según el experto en lijas, por ese hueco se podían colar desde insectos hasta el frío en invierno...

Finalmente volvimos a limpiar la zona y a la espera estamos de que nuestros queridos carpinteros hagan su aparición en escena...

Chin-pón.

3 comentarios:

  1. Lijar, lijar, lijar sin paraaaarrr lalilolaliiii jajajajajajjajjjajsjsjs

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  2. Lo de mugros@ me ha matao!!!!!!!!!!!!!!!

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    1. JAjajaj, es que tu no nos has visto las pintas que llevamos tras terminar la jornada... XDD

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Lililililibreeeee

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