lunes, 30 de junio de 2014

Las Obras de mi Pequeño Escorial Cap. VI

Y la profecía anunció que en algún momento el avance tendría lugar.

Y el avance ocurrió, y la profecía se cumplió. Un año después. Pero se cumplió. Al menos por estas semanas. ¡Ay... por favor, por favor que siga la rachaaaaaaa!

Y tras esta entrada tan tremendista paso a relatar las últimas novedades del tema que está acaparando este caótico blog desde hace un año. Si señoras y señores, un año a vueltas. El 15 de julio tuvo lugar la venta de mi alma al dem... digo, la firma de la hipoteca con el banco. Y 11 meses y 15 días después, aquí estamos. Sobreviviendo como buenamente se puede.

Retomemos la narración donde la habíamos dejado, que era la propuesta de plan para el viernes de echar una mano para subir pladur, azulejos o aislantes. Aclarar que nadie se sumó a la propuesta. ¡Cabr...! Digo... ¡vaya como sois, ¿eh?! ¿Teníais todos plan para ese día...? Ayyyyy... (¡YA VENDREIS PIDIENDO SITIO PARA JUGAR A LA XBOX!)

Desde las 4 hasta las 10 de la noche cargando con paquetes de azulejos, primeramente, y el aislante para el final. A día de hoy aún me pregunto cómo mierdas lo conseguimos. Al principio de la tarde el ritmo era alegre. Nos dejaron los palets a la puerta del portal. Si, en plural, porque eran dos palets enormísimos con un huevo de azulejos. Empaquetados en cómodos envoltorios de cartón con 4 o 5 azulejos en cada unidad. "Oh, si, 4 o 5 azulejos en cada unidad. ¡Bah! Eso lo levanto yo con una mano..." Si, al principio de la tarde yo también. Bueno, en realidad no. Quienes me conocen saben de mi torpeza innata, y con esos antecedentes sumados a la pasta que nos dejamos en azulejos, como que no quería jugarmela... 

Así que de uno en uno fuimos subiendo las 9 escaleras que hay desde el portal hasta el ascensor. Los fuimos apilando y cada rato subíamos un cargamento. Esa operación transcurrió sin apenas incidentes. Salvo uno, que creo que merece la pena contar. 

Como ya he comentado, el portar estaba lleno de azulejos, y de hecho en ese mismo momento estábamos cortando el film con que venían envueltos en el palet. Y por otro lado estaban los aislantes de las paredes (para quien no tenga claro que es, son las colchonetas esas negras que se ponen para no oir en un montón de locales y demás garitos. A continuación una foto:

éste es más o menos el aislante. De hecho nosotros tenemos de dos tipos, pero para hacer una idea, es suficiente). Había una pila de aproximadamente 25 piezas de esas. No pesan demasiado, pero abultan un montón.

El caso es que viene una vecina y se queda mirando el tenderete itinerante que teníamos ahí y lejos de empatizar con nosotros: dos pringados (sin amigos ¬¬), cargando con un huevo de material, en una tarde de viernes, de lo más soleada, mientras la mujer que limpia el portal hacía su trabajo, decidió que era mucho mejor ponerse a husmear entre todas las cosas que estaban por ahí y soltar la frase del millón: "¡Uy! ¡Pues con todas estas cosas por ahí, no se como va a poder limpiar el portal!

Le respondo amablemente... porque si hay algo que me caracteriza en esta vida es la amabilidad innata que me sale cuando me tocan las... la moral: "No señora, hoy no va a poder limpiar el portal" Porque yo soy muy adivina, y profeticé una larga tarde de trabajo.

Respuesta de la payasa esa... bueno, de mi jovial vecina:"¡Pues qué faena!¡Todo el fin de semana el portal sin limpiar!"

He de señalar que yo justo estaba cortando el plástico del palet para sacar más cajas de azulejos con un cuchillo sin filo que había por casa.

Respuesta mía: "No se preocupe señora (blandiendo el cuchillo de un lado a otro) ya nos encargamos nosotros de dejar el portal decente antes de marcharnos"

De la misma salí del portal y los que nos estaban subiendo a casa el pladur se descojonaron bastante. Yo no le ví la gracia por ningún lado. Eso sí, antes de marcharse uno de ellos me dió un consejo que yo sopesé seriamente al finalizar la tarea. "Antes de irte, le dejas el cuchillo clavado en la puerta para indicarle que ya has terminado y que está todo en orden". La verdad es que no tuve que llevar a cabo esa labor porque, primeramente, aún no sé en qué piso vive, y segundamente, porque la "guapa" de mi vecina, pasó tres veces más a lo largo de la tarde por el portal para, según la versión oficial  "ir a hacer unos recaditos"; según el director's cut, "dar por saquito y vigilarnos" porque su último "recadito" tuvo lugar a las 10 de la noche, cuando ya estábamos limpiando el portal.

He de señalar que al final de la tarde no sentía los brazos y mis manos no me respondían. Al día siguiente tenía unas agujetas en los brazos que apenas si pude vestirme, y cuando me tocó ir a currar y me dió por coger una pila de libros, casi se me caen todos al suelo por intentarlo. A mi favor he de decir que tengo unas lumbares de acero, porque bien me podrían haber dado los 7 males lumbalgiares, pero nada. Mi espalda no reflejó consecuencia alguna del exceso del día anterior. Solo espero que no me vengan las consecuencias con caracter retroactivo... XDDD

En próximos episodios narraremos los verdaderos avances que se anunciaban al comienzo de esta entrada. Es que no me acordaba dónde me había estancado, y quería compartir con todos aquellos que no estuvisteis allí para echar una mano, la pedazo de tarde que os perdisteis.

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