Se haaaaaaaaaaaaaaace sabeeeeeeeeeeeeeeeeeeer, que ya tenemos paredes. Siiiiiiiiiiii, yuju yuju bieeeeeeeeeen.
Un avance. A ver si en esta ocasión no tenemos de desavanzar como en capítulos anteriores. Porque si, mis pequeñuelos. En las obras también se retrocede. Y no en pequeños detalles, nooooo. ¡A lo grande! En nuestro caso, el último desavace tuvo su origen en las paredes. Durante unos días aquello comenzaba a parecerse a una vivienda. Paredes lisitas y blanquitas. Rectas y sin grandes desperfectos... Pero, porque en esta obra todo están siendo peros, para rehacer nuestra querida instalación de fontanería (si, señoras y señores, 7 meses después aún estamos así). Por supuesto, para rehacer primero hay que deshacer y luego reubicar, lo que en castellanus vulgaris se denominaría "mandar-a-tomar-por-culo-la-mierda-hecha-hasta-el-momento".
Una vez más, y sin perder la paciencia del todo, ojo, del todo, porque algo de paciencia se pierde, creedme; nos pusimos manos a la obra. En esta ocasión tocó desmontar tuberías además de realizar unos cuantos metros, que se asemejaron a kilómetros, de rozas sobre cemento.
¡Qué alegría para nuestros vecinos cada vez que nos veían aparecer por el portal! Sus miradas risueñas y sus palabras alentadoras nos llenaban de alborozo. -"¿Qué, pero ya estareís terminando no? - Nos decían. Y nosotros nos mirábamos intentando contener las carcajadas y las lágrimas, todo a la vez.
A cincel y martillazo limpio abrimos las dichosas rozas. Menudo escándalo cada vez que íbamos. Pero curiosamente, lo que por un lado de la resultaba costosísimo de eliminar, por el otro, poco a poco se iban abriendo grietas y agujeros, cayéndose la escayola. Vease a continuación en la imagen:
Esta foto la saqué al principio del destrozo. A día de hoy el descascarillamiento inicial se ha convertido en un súper boquete. Habría que añadir también, que la pared únicamente se sustenta por un par de ladrillos, como se ve más o menos en la foto, porque se pusieron las tuberías de las bajantes como base de la pared. Y en la parte superior (que no se ve en la foto) cruza una viga la pared de lado a lado. Así que a día de hoy esperamos que nuestros vecinos de los pisos superiores no tengan cosas de gran peso sobre ese área, porque la pared tiene un apoyo mínimo.
Y os preguntareis, ¿para qué mierdas raseais una pared si luego hay que trabajar sobre ella de nuevo? Buena pregunta. Si señor, la mejor. Resulta que se dejó indicado de que no se hiciera, pero bueno, nuestra opinión no se tuvo demasiado en cuenta... y ahí tenemos el resultado.
El caso es que finalmente conseguimos terminar el currelo de chinos que suponía abrir un caminito en una pared con bien de cemento. Pero nuestros obstáculos no terminan ahí. Por supuesto que no. ¿Cómo podrían?
La decisión de insonorizar la casa era un hecho. Para curarnos en salud en nuestra futura convivencia vecinal y de manera recíproca. Ni queremos estar escuchando cada palabra que se dijera en las viviendas colindantes o en las que estén encima o debajo de la nuestra. Ni queremos que nos estén tocando el timbre todos los días por tener la tele o la música demasiado alta. Así que, una vez más, recurrimos a internet, y tras varios días de rayadura mental, no mía, todo hay que decirlo. Decidimos, de nuevo, hacer caso a youtube y poner unas placas de pladur con unos aislantes.
Siguiente paso, ¿lo ponemos sobre las paredes que están sin hacer? Si claro, parece que están bien, ¿no? Y es ahí, ese día y en ese momento cuando nos topamos con nuestra nueva traba. Al picar un poco la pared para ver su estado real, descubrimos que los anteriores dueños habían sido muy cucos. Si que nos extrañaba que la pared más grande de la casa. Un pasillo de unos 15 metros de largo aproximadamente, no estuviera demasiado mal teniendo en cuenta que el resto de paredes, al picarlas saltaban casi sin necesidad de cincel. Eran pura arena y a nada que rascabas saltaba la masa que le dieron en su construcción. Masa de la que estoy segura que más del 50% era arena. Por supuesto la pared del pasillo no era menos, pero a posteriori, le habían dado una nueva capa de escayola y le habían plantificado un bonito papel color naranja. Para los curiosos, en la imagen de antes se puede ver una franjita a la derecha.
Así que, la pared no estaba tan bien como parecía, pero aún así, optamos por seguir con el plan: capa de aislante, capa de pladur, pegamento por aquí, pegamento por allá y ¡tenemos una nueva pared! Habíamos hecho mediciones de cuanto recrecería la pared y por supuesto habíamos hecho nuevas y numerosas visitas a nuestra tienda amiga del triangulito. Ya estabamos decididos, pero encaramada a una escalera, cincel en mano me dedico a levantar un poco la pared y nos percatamos de que... chanchanchannnnnn, le voy a dar un poco de emoción. Por favor, tengan la diligencia de pinchar en el enlace que añado a continuación:
Y tras este momento épico, os cuento que el problema se llama "viga de aproximadamente 15 metros de largo que cruza por la parte superior de la pared". El dilema se presenta cuando nos percatamos que no podemos hacer rozas en esa pared para meter los tubos para los cables. O si lo hacemos, vamos a tener que bajar los techos tamaño casa de hobbit, así por seguir con la temática.
Decisión final: picar las dos únicas paredes intactas de la casa y volver a rasearlas. Antes de ello, meter los tubos de los cables. Tras ello, nos pondremos manos a la obra para poner los aislantes acústicos varios. Y, ¿cómo vamos a hacer todo esto?
¡Con la ayuda de nuestro nuevo albañíiiiiiiil!
He de aclarar que por razones que ahora no vienen al cuento, decidimos no contar con los anteriores de nuevo. Así que localizamos a este nuevo trabajador de la obra. Y bueno. No sé si es que se toma muchas bebidas energéticas, o qué, pero en una semana nos había ventilao el problema. Rapido, limpio y eficaz. Y, por qué no decirlo, con un precio más que amigable.
Noticia de última hora: mientras redactaba esta entrada me ha llegado la confirmación de que mañana recibiremos un gran pedido de azulejos y de aislantes acústicos además de pladur. Todo aquel que no tenga un plan mejor para un viernes por la tarde, queda invitadísimo a echarnos una mano para subir todo el material a casa. Le recibiremos con alegría en nuestros ojos, y gozo en nuestros corazones.
Esos son los contratiempos del "do it yourself"... que tu te pillas el material y tu te lo subes a casa.
De un tiempo a esta parte, con frecuencia me pregunto cuales son las ventajas de ese "hazlo tu mismo"
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