Vamos allá con este segundo díaaaaa:
Madre mía lo que da el tiempo de sí cuando no tienes otros quehaceres pendientes...
9:45 de la mañana, suena un teléfono. Parece que alguien si que trabaja en esta casa... Abro el ojo y decido que ya es una buena hora para levantarse y... mirar por la ventana.
-¡Ha del castillo!
-¿Qué sucede?
- Un desayunitooooooo
- ¡Marchandoooooo!
Y mágicamente aparece una bandeja al otro lado de la puerta. (Creo que podría acostumbrarme demasiado fácilmente a ésto...).
Mientras tanto... movil en mano hago dos descubrimientos:
1. Tengo seguidores fieles de mis narraciones blogueras que pasan informe completo a las autoridades competentes...
2. La prueba de antígenos a la que debo someterme un rato después... ¡también es con palitooooo!
Madre mía, ese momentazo en el que te acercas al ambulatorio y ahí hay una cola como no has visto en tu vida. ¿Regalarán algo? ¿Comida gratis? ¡Noooo! Gente poniéndose La Vacuna como si no hubiera un mañana.
Ante mi duda de si debería hacer esa cola decido acercarme a la entrada donde una señora auxiliar deriva eficazmente al resto de asistentes que no íbamos a "lo de la vacuna". Me río yo de los del tráfico. A esa mujer había que mandar a organizar un atasco.
Toda formal me quedo en mi sitio mentalizándome de lo que va a acontecer en breves instantes. Mientras tanto aparece uno de mis compañeros de trabajo, también aislado. Tenía la cita tres minutos después que yo, así que damos por hecho que habrá un equipo numeroso de gentes armadas de palitos. Detalle: tuve la suerte de informar a mi compañero que ibamos a tener el dudoso honor de entrar a formar parte del Club de los Cerebros Profanados.
Vamos allá, que nos llaman. Entro. Solo hay una persona ataviada como si acabara de aterrizar de Marte y armada con un palito en su mano. Nos miramos y me indica que me siente. Además de sentarme le hago una confesión: - Estoy súper nerviosa-. Y comienzo a partirme la caja. La señora marciana me mira con una mezcla de pena y sorpresa. -No pasa nada. - Me dice. Sus ojos posiblemente hayan visto de todo y del mismo modo que a mi me ha dado por reírme habrá a quien le haya dado por llorar. Será una reacción nueva y refrescante para alguien armada con El Palitoooooo.
15 segundos después salgo por la puerta. Desorientada porque no tengo muy claro lo que acaba de suceder. ¿Una extraterrestre acaba de sondarme el cerebro a plena luz del día? ¿Me han puesto el chis? ¿Me habrán hurgado alguna zona que hará que me vuelva más lista (¡ay, ojalá!)? Salgo a la calle y le deseo buena suerte a mi compañero. Decido esperarle, por si a él le da por llorar. Efectivamente. Sale llorando. Él si ha sido consciente de lo que acaban de hacerle ahí dentro.
Tras despedirnos y quedar para dentro de dos días para volver a pasar por un trance similar que será la PCR me vuelvo a casa aún sin tener muy claras las implicaciones de ese rascado sideral.
Vamos a ver, que doloroso no es, pero raro... todo lo que tiene y más.
Me encierro en mis dominios del South West de la vivienda y dedico mi tiempo a meditar mientras espero a que mi Compitruenos me ponga en marcha un cable de red para poder conectar a internet sin problema. Resulta que no llega el wifi a este ala de la casa...




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