miércoles, 20 de abril de 2016

En el Pequeño Escoriaaaaal

Bueno, bueno, bueno...

Parece que hace una temporadita que no nos pasamos por aquí, ¿eh? Claro, claro, como no hay miserias de algún gremio por contar...

Pues bueno, igual de algún gremio que otro si que tenemos alguna liada pendiente, pero ya nos lo tomamos como algo previsible y predecible (nuestra instalación eléctrica sigue a medio gas, aunque progresa lenta pero adecuadamente).

El caso es que llevamos residiendo de manera habitual en lo que ya ha pasado a llamarse:


MI CAAAAASAAAAAAA


Y bueno, a quien se piense que después de nosecuantos capítulos de terapia gratuita por fin hemos terminado, nada más lejos de la realidad. Aún nos falta:

  • poner la encimera
  • terminar con la instalación eléctrica (enchufes, interruptores y focos entre otras cosas)
  • poner a punto el segundo cuarto de baño
  • terminar de poner el pladur de la entrada (oh, pladur, ¡qué grandes momentos nos aportas!
  • rejuntear la entrada
  • lijar la entrada (siiiiiii, como íbamos a quedarnos sin lijar un poco más)
  • pintar la entrada
  • ...
Y bueno, ahora mismo no se me viene nada más a la cabeza. La verdad es que visto así, en plan lista aun nos queda un montón... Y aún así, ahí estamos viviendo. Como campeones y sin quejarnos. Ya hasta nos permitimos salir de vez en cuando algún fin de semana o así para interelacionarnos con otros seres humanos. Al principio era raro, habíamos olvidado como se comporta la gente en sociedad en sus momentos de ocio, pero poco a poco vamos acostumbrándonos a seguir las conversaciones sin mencionar elementos tóxicos, como pegamentos, barnices o pintura, o peligrosos del orden de taladros, sierras de calar, sierras de no calar, cutters... 

Pues bueno, el objetivo de esta entrada es comentar cómo, sin estar al 100% nos hemos acomodado de una manera sorprendente. Me explico. No tener encimera puede parecer una tontería. Puro elemento estético sin gran utilidad salvo la de dejar cosas encima o ejercer como apoyo para la preparación de los elementos a cocinar... ¡Pues no! Sin encimera no tenemos fregadero, ni placa para cocinar, además de las otras cualidades anteriormente descritas. 

Entonces ¿cómo es posible que llevemos durante meses residiendo en una casa donde no hay placa ni fregadero? ¿Somos monjes tibetanos a los que no les hace falta comer mas que una vez a la semana? Nooooooo. ¿Nos hemos pasado al crudivorismo? Nooooooo. ¿Nos vamos autoinvitando a comer en casas de familiares y amigos? Noooooo ¿Nos dedicamos a ir por las casas saqueando las despensas? Noo... bueno, eso si, un poco :D. En realidad es muy sencillo: tenemos lavavajillas y tenemos una plancha de cocina, además de un maravilloso horno microondas y otro horno sin microondas pero que también funciona que se las pela.

Y... ¿no tenemos nada más? Bueno, nos hemos acostumbrado a una vida de austeridad, pero tampoco sin pasarse. Cama hay, con lo que ya no hace falta que durmamos en el suelo sobre las colchonetas del pladur como en los primeros tiempos. Y tenemos hasta un sitio donde colgar la ropa. ¿Internet? Hay internet y ordenador y tablet y portátiles, además de smart tv, eso si, no tenemos sofá XDD. Pero a cambio tenemos dos maravillosas sillas de la playa y dos estupendísimas y comodísimas sillas de camping. Vamos, ¡que hasta podemos invitar a gente a sentarse y todo! Eso si, vengan de dos en dos XDD.

A continuación documento gráfico:


En las imágenes podemos contemplar un par de asientos verdes pistacho de material resistente a las inclemencias del tiempo y con un diseño ergodinámico y playero. El otro elemento que compone la imagen es un asiento de estilo contemporáneo con una clara ascendencia campestre. En la parte posterior podemos observar que el asiento dispone de un asa para un cómodo transporte. Bueno, pues de esas, dos de cada modelo. Así que, como ya he comentado antes, hasta invitar a gente podemos.

Y por el momento y a grandes rasgos esto es todo por hoy. En próximos episodios describiremos cómo es la convivencia con un correcaminos que solo habla en frecuencias únicamente audibles para los delfines.

Así que nada, vayan pidiendo cita por parejas y no se olviden de traer alimentos que se puedan preparar a la plancha, al microondas o al horno. En cuanto a la bebida sin problemas. Hay nevera de sobra y congelador para los hielos.

2 comentarios:

  1. Qué grande eres Zulinson!! Cuanto tengo que aprender de tí en el mundo de las obras... NORA

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  2. A su entera disposición quedo, señorita. ¡Qué menos que sacarle partido a los conocimientos adquiridos! XD

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Lililililibreeeee

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