Vamos avanzando.
Lentamente. Muy lentamente. Lentíiiisimamente. Pero vamos avanzando.
La verdad es que mayo ha estado lleno de emoción y aventura. Un fin de semana con un corte de digestión. Otro fin de semana con compromisos sociales ineludibles... vamos, que no solo de pintar vive el ser humano. Porque si, camaradas. Seguimos pintando. Aspirando esos vapores saludables. Tragando litros de pintura en forma de pequeñas gotas...
Pero una vez más... ya vemos como la luz esa del túnel se va haciendo cada vez más potente. Ya sé que llevo con la cantinela esta unas cuantas entradas. Pero es que tras dos años de obras y tanto tiempo viviendo en las tinieblas un mínimo de esperanza hace que sea inevitable compartir el optimismo.
El caso es que este fin de semana nos ha vuelto a tocar ir a untarnos de pintura hasta los globos oculares. Literalmente.
Ya llevamos un mes así, con lo que se da por hecho que ya tendríamos que tener el entorno más que dispuesto a nuestro favor. Pues no es así. Aún faltan detalles de esos que hacen que pintar sea la única tarea en la que centrar los esfuerzos.
Os pongo en antecedentes. Tenemos un albañil que trabaja como los ángeles. Es el paladín de la espátula. El adalid de la llana. Un auténtico genio del cemento y el yeso que en un momentito te rejuntea lo irrejunteable o te enluce lo inenlucible. El caso es que a la hora de rejuntear una pared nos encontramos con lo que nos deberíamos haber encontrado hace tiempo: que por muchos videos de youtube que veas, y muchas páginas web que leas, la experiencia es más que un grado en estos casos y no terminaba de quedarnos bien lo que teníamos entre manos. Así que llamamos pidiendo sopitas a nuestro gurú del rejunteo. En una tarde hizo lo que a nosotros nos estaba llevando semanas. Perfecto lo había dejado. No se veían uniones ni juntas por ningún lado. La quintaesencia de la albañilería.
Hasta ahí todo claro.
El caso es que este fin de semana nos ponemos manos a la obra, cuando resulta que a mi compañero de mugrosidad se le ocurre que podemos empezar con el techo de la cocina. La verdad es que no nos queda más remedio ya que; atención compañeros; ¡esta semana nos traen la puerta de la entrada y la cocina! ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! (Ya comienza a ser un hecho que el lugar ese donde pasamos nuestro tiempo libre será un hogar en un futuro más o menos próximo).
Por supuesto, ponerse a pintar el techo no podía ser tan fácil. Como ya sabéis, aquí de eso no gastamos. Antes de pintar había que lijar. Si. Otra vez. Después de haber lijado ese techo con un taco de lija y luego con una lijadora, había que volver a lijarlo porque mi compi-truenos veía unas imperfecciones que solo él apreciaba con su visión de rayosX con infrarrojos, con gamma y con bluetooth. Así que... de nuevo... ¡a lijaaaaaaaaaaaaaar! A continuación adjunto documentación gráfica de la efeméride del lijamiento.
En la primera imagen vemos como nuestro superhéroe de la lija hace precarios equilibrios sobre una escalera que en cualquier momento va a desmontarse y un muro sobre el que en un futuro irán apoyados tanto el lavavajillas como la lavadora. Aunque no se aprecia en la imagen, Mr Lija-Man lleva un taco de grano fino.
En la segunda imagen, se puede apreciar como el protagonista porta una lijadora eléctrica de mano. Además podemos entrever el rejunteo de nuestro albañil en un definido color blanco que destaca sobre el azul del pladur.
A día de hoy el techo ya tiene sus dos capas de imprimación. Aquí somos de Bilbao con todas las consecuencias y no nos conformamos con dar una capa de imprimación. (Nótese la ironía en esta última afirmación). La pared, por su parte, ha perdido su bonito color azulado para convertirse en un blanco turbio que en un futuro próximo (en función de las nuevas "imperfecciónes súper evidentes" que habrá que lijar) será cubierto por un gris claro. Sí, será un poco soso, pero lo de combinar colores no es lo mío y es la salida fácil con la que nos hemos puesto de acuerdo sin gran controversia por ninguna de las dos partes. (Aludo a nuestro momento de elección del suelo.)
Y bueno, como he comentado, mañana será un gran día para éste, Nuestro Pequeño Escorial. Puerta de la calle nueva, comienzo de montaje de la cocina... Pero... viendo nuestros antencedentes, 100% seguro que no será un proceso fácil. Aquí estaré yo para contarlo.
Seguiremos informando.
Lo de compi-truenos me ha matao jajaja pobrecico XDD
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