He tenido mi primera reunión de vecinos.
Así, a pelo y sin estar viviendo en el piso.
Todo comenzó una tarde en la que fuimos a contemplar lo que está siendo una colosal obra, y no por lo artístico, si no por lo que se está dilantando en el tiempo. Quienes no estén puestos en antecedentes, pasense por favor por las entradas A, B y C para comprender mejor la alusión.
Abrimos el buzón para toparnos con un sobre que no se correspondía con el habitual bombardeo de propaganda, ni con facturas varias, que religiosamente pagamos. Ese sobre nos lo enviaban las administradoras de fincas. Teníamos reunión, y ya hemos tenido nuestros más y nuestros menos con algún vecino (que por supuesto no ha dado la cara, si no que le ha dejado el mensaje a las administradoras), del orden de "el portal no tiene el suelo brillante" por la zona de paso, "hay marcas en las paredes" de bicicletas que no tenemos o "al ascensor le ha aparecido una raya que no tenía" porque después de 20 años no ha acumulado heridas de guerra ni nada...
Abrimos el buzón para toparnos con un sobre que no se correspondía con el habitual bombardeo de propaganda, ni con facturas varias, que religiosamente pagamos. Ese sobre nos lo enviaban las administradoras de fincas. Teníamos reunión, y ya hemos tenido nuestros más y nuestros menos con algún vecino (que por supuesto no ha dado la cara, si no que le ha dejado el mensaje a las administradoras), del orden de "el portal no tiene el suelo brillante" por la zona de paso, "hay marcas en las paredes" de bicicletas que no tenemos o "al ascensor le ha aparecido una raya que no tenía" porque después de 20 años no ha acumulado heridas de guerra ni nada...
A ver, que para variar me voy por las ramas.
El caso es que como nos olíamos algo tipo encerrona preparamos nuestro alegato como grandísimos profesionales. En su día habíamos sacado fotos, de los diferentes motivos de queja, así que las imprimimos y nos las llevamos. Ahora tocaba encontrar el lugar de reunión. Tras dar varias vueltas por la zona localizamos el sitio donde tendría lugar el evento y nos informaron de que somos unos 100 vecinos. Viniendo como vengo de un bloque de cinco plantas con dos manos a cada lado imagináos a qué me sonó eso. En mi cabeza se formó una mani pero de las guapas. Todos pegándose contra todos y quitándose la palabra... He de puntualizar que La Que se Avecina, serie que interpreto no a modo de entretenimiento, si no de documental, ha tenido mucho que ver en la imagen mental de esa reunión.
Además de llevar la documentación impresa, nos planteamos otras cuestiones, como la de, por ejemplo, que al ser los "nuevos" seríamos sometidos a poco menos que un tercer grado. Eso también estaba planificado: yo sería lectora de auras y mi especialidad sería la de detectar el ángel que acompaña a cada uno de nosotros. Mi chico se decantó por ser futurólogo tatuador. Unas profesiones de lo más dignas, pero que se salen de los estándares. Así, que en caso de preguntarnos tendíamos unas respuestas bien preparadas. Al fin y al cabo, ¿qué más da a qué te dediques, si sabes convivir?
Comienza la reunión. Media hora más tarde de lo acordado. Y nosotros los primeros en presentarnos. Antes que las adminstradoras de fincas. Así, para que no se note que somos primerizos. De los 100 vecinos, se presentan 12 contandonos a nosotros y a las administradoras. Éxito total. Y allí nos encontramos con especímenes ciertamente memorables. Desde el típico señor sordo que solo se escucha a sí mismo y que suelta las ideas según le van viniendo a la cabeza sin tener en cuenta que hay alguien hablando en ese momento, hasta la venerable anciana que quiere ahorrar un céntimo a costa de tener las bajantes generales de agua de un material clasificado hace 20 años como radioactivo. Pero mi preferido, sin lugar a duda fue un ejemplar que nos dejó marca. El buen señor llegó, saludó y se sentó y una vez comenzada la reunión empezó a hacer sus aportaciones, pero la mejor llegó cuando nos suelta, así como si nada, que de todas las comunidades en las que él está, la nuestra es la más tranquila. Literalmente dijo, que ésta es como una balsa de aceite en el agua. Doy por hecho que se refería a la tranquidad. El detalle fue que estuviera en más de una comunidad. En 6 concretamente; al menos fue lo que él dijo. ¿Sería un terrateniente? ¿Un inversor de inmuebles? ¿O acaso el ir de reunión de vecinos en reunión de vecinos era su pasatiempo preferido? Hay gente para todo.
El caso es que, para mi decepción, salvo esa curiosidad, todo fue muy normal, y hasta establecimos conversaciones con nuestros vecinos de al lado y de los de arriba. Estos últimos, gente muy sensible al sonido, como pudimos comprobar. Y con una criatura de dos o tres meses... Lo que me recuerda a una situación similar que he vivido en mi domicilio actual hace años, cuando en una época de exámenes, ni con tapones conseguí aislar el agudo berrido del pequeño ser que habitaba en el piso de abajo. De ahí que nuestro siguiente paso en nuestro "Pequeño Escorial", sea aislar acusticamente... ¡qué digo aislar, blindar! acusticamente los techos y alguna pared. En caso de que eso no sea suficiente, tenemos un par de ideas con las que tomar la revancha en caso de que la situación alcance niveles poco soportables.
Además de llevar la documentación impresa, nos planteamos otras cuestiones, como la de, por ejemplo, que al ser los "nuevos" seríamos sometidos a poco menos que un tercer grado. Eso también estaba planificado: yo sería lectora de auras y mi especialidad sería la de detectar el ángel que acompaña a cada uno de nosotros. Mi chico se decantó por ser futurólogo tatuador. Unas profesiones de lo más dignas, pero que se salen de los estándares. Así, que en caso de preguntarnos tendíamos unas respuestas bien preparadas. Al fin y al cabo, ¿qué más da a qué te dediques, si sabes convivir?
Comienza la reunión. Media hora más tarde de lo acordado. Y nosotros los primeros en presentarnos. Antes que las adminstradoras de fincas. Así, para que no se note que somos primerizos. De los 100 vecinos, se presentan 12 contandonos a nosotros y a las administradoras. Éxito total. Y allí nos encontramos con especímenes ciertamente memorables. Desde el típico señor sordo que solo se escucha a sí mismo y que suelta las ideas según le van viniendo a la cabeza sin tener en cuenta que hay alguien hablando en ese momento, hasta la venerable anciana que quiere ahorrar un céntimo a costa de tener las bajantes generales de agua de un material clasificado hace 20 años como radioactivo. Pero mi preferido, sin lugar a duda fue un ejemplar que nos dejó marca. El buen señor llegó, saludó y se sentó y una vez comenzada la reunión empezó a hacer sus aportaciones, pero la mejor llegó cuando nos suelta, así como si nada, que de todas las comunidades en las que él está, la nuestra es la más tranquila. Literalmente dijo, que ésta es como una balsa de aceite en el agua. Doy por hecho que se refería a la tranquidad. El detalle fue que estuviera en más de una comunidad. En 6 concretamente; al menos fue lo que él dijo. ¿Sería un terrateniente? ¿Un inversor de inmuebles? ¿O acaso el ir de reunión de vecinos en reunión de vecinos era su pasatiempo preferido? Hay gente para todo.
El caso es que, para mi decepción, salvo esa curiosidad, todo fue muy normal, y hasta establecimos conversaciones con nuestros vecinos de al lado y de los de arriba. Estos últimos, gente muy sensible al sonido, como pudimos comprobar. Y con una criatura de dos o tres meses... Lo que me recuerda a una situación similar que he vivido en mi domicilio actual hace años, cuando en una época de exámenes, ni con tapones conseguí aislar el agudo berrido del pequeño ser que habitaba en el piso de abajo. De ahí que nuestro siguiente paso en nuestro "Pequeño Escorial", sea aislar acusticamente... ¡qué digo aislar, blindar! acusticamente los techos y alguna pared. En caso de que eso no sea suficiente, tenemos un par de ideas con las que tomar la revancha en caso de que la situación alcance niveles poco soportables.
Aislarlo que así no tendréis que escuchar a los vecinos petardos que harán crujir vuestro suelo o vuestros oídos con berridos de canciones que no os gustan. Hablo por experiencia también.... Ahora, sobre los vecinos, las comunidades son un mundo y aunque nunca haya id a ninguna reunión, sí que he escuchado los comentarios de mispadres y los gritos que subían por la escalera cuando había dramas del tipo "es que tú no limpias" o "es que tú me tiras los pelos por la ventana".
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